"me propuse objetivos más realistas"

Cómo hacer que una dieta sea eficaz: "Así adelgacé 20 kilos"

Katie Dunlop ha lidiado con inseguridades por su peso desde la escuela secundaria. Ahora es una estrella del 'fitness' y la nutrición gracias a un cambio muy concreto en su mentalidad

Foto: El antes y el después. (Instagram)
El antes y el después. (Instagram)

Basta con echar una ojeada al exitoso Instagram de Katie Dunlop para asumir que esta estrella del 'fitness' goza de una genética privilegiada que le ha permitido mantener un estilo de vida cómodo y saludable. A simple vista, es difícil creer que la fundadora de 'Love Sweat Fitness' haya tenido en algún momento problemas con su peso. La realidad, no obstante, es bien distinta. Detrás de tantas fotos de ensueño, de tendencias 'foodie', de 'smoothies' y tonificados abdominales, se esconde una historia de superación y esfuerzo que muy pocos podrían imaginar.

Dunlop, ahora una gurú del ejercicio y la nutrición, ha revelado a 'Health' que le costó años cambiar sus hábitos alimenticios, en parte porque sufre de hipotiroidismo, dolencia que ralentiza el metabolismo y que, en definitiva, hace que sea más difícil adelgazar. “He lidiado con inseguridades por mi peso durante años, probablemente desde secundaria. Siempre me han preocupado mucho mis medidas y mi alimentación. Probaba las dietas y los programas de entrenamiento de moda, pero nunca conseguía adelgazar. No me sentía yo misma”, ha confesado a la revista.

Nunca en mi vida pensé que estaría donde ahora: 20 kilos más ligera, pero sobre todo, más segura física y emocionalmente

Se propusiese lo que se propusiese, nunca podía crear una rutina en torno a sus objetivos. Hacía dos semanas intensas de régimen y ejercicios, para luego dejarlos de forma abrupta, siguiendo así una especie de dieta yo-yo en la que los esfuerzos iban y venían, como los antojos en forma de azúcares y carbohidratos. Cuanto más restrictivo sea un régimen, más posibilidades tiene de que termine en un fracaso calórico. Gracias a este vaivén entre el hambre y el festín, Dunlop alcanzó su peso máximo tras acabar la universidad y fue en ese momento cuando, tras una oportuna conversación con su padre, todo empezó a cambiar: “Aprendí que no solo se trata del número que muestra la báscula o del aspecto de mi cuerpo, sino de conseguir mantener un estado emocional que me permitiese estar motivada para cuidarme más”.

De esta forma, la hoy estrella de las redes sociales cambió el foco de sus esfuerzos: “Como mujer, creces pensando en una sola cosa: el peso. Me llevó bastante tiempo sacármelo de la cabeza”. También le costó entender que los resultados no iban a ser visibles de la noche a la mañana, como le prometían todas las dietas que había seguido en el pasado. Hoy, seis años después, este cambio vital no solo ha mejorado considerablemente su salud y autoestima, sino que le ha permitido crear un imperio del 'fitness' a través de él, siendo su “feliz” cuenta de Instagram el mejor escaparate de todo ello.

La mentalidad del poco a poco

Nada más embarcarse en esta nueva aventura (la de ser entrenadora personal y servir de ejemplo a miles de personas en la red), se dio cuenta de por qué sus viejos hábitos no podían funcionar. Dunlop solía hacer de conejillo de indias para todas las dietas milagro. Funcionaban, pero solo durante un periodo corto de tiempo: “Adelgazaba seis kilos. Luego engordaba nueve”. Por eso, decidió seguir un enfoque mucho menos restrictivo: "En vez de decir 'tengo que perder seis kilos y quiero hacerlo en dos semanas', comencé a proponerme pequeños objetivos”. Por ejemplo, cayó en la cuenta de que tomaba demasiado azúcar. En lugar de dejarlo de golpe, fue eliminando una tentación cada semana. De la misma forma, fue añadiendo poco a poco más proteínas (pavo, huevo) y grasas saludables (aguacate, frutos secos) a sus platos, lo que le ayudó a perder más de 20 kilos.

Además, pronto cayó en la cuenta de que estos cambios alimenticios mitigaban los efectos de su hipotiroidismo, como los dolores de cabeza o los bajones de energía. Otros puntos claves son la cantidad de comidas (de cinco a seis de tamaño reducido a lo largo del día) y la preparación de las comidas. Antes la pereza le ganaba siempre la partida, pero ahora se siente motivada como para reservar una hora de sus fines de semana para preparar comida casera (por ejemplo, verduras asadas y pollo al horno) y congelarla para tomarla después.

El ejercicio, mejor en clases

Pero los cambios en la dieta no vinieron solos. Dunlop comenzó a inscribirse en varias clases. Si bien iba de cinco a seis veces por semana, no todos tendremos tanto tiempo disponible, pero sí podemos apropiarnos de la lógica que subyace en su particular elección. Las clases no solo le obligaban a realizar ejercicio de forma constante, sino que el hecho de esforzarse rodeada de personas en una situación parecida le hacía que todo fuese mucho más ameno. Bajo esta misma premisa, comenzó a colgar en sus redes sociales las fotos del antes y el después de los entrenos, los que le suponía una razón más para no dejarlo. Pronto, se formó una comunidad de seguidores en torno a sus posts de motivación. Entre sus entrenamientos más destacados se encuentran el método HIIT, pesas, correr y yoga.

"Nunca en mi vida pensé que estaría donde ahora: 20 kilos más ligera, pero sobre todo, más segura física y emocionalmente", asegura la entrenadora personal. “Lo más importante de todo este proceso es cambiar cómo te ves y te juzgas a ti misma. Pasé de ser esa persona avergonzada en clase de gimnasia que constantemente se preguntaba si debería ponerse esto u aquello, a sentirme motivada para decirle a todo que sí".

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