EL PODER DEL AYUNO

"He probado la dieta que triunfa en Silicon Valley y así funciona"

La obsesión por engañar al paso del tiempo ha llevado esta vez a los emprendedores de Palo Alto a idear y difundir un nuevo régimen revolucionario que, sin embargo, es poco novedoso

Foto: ¿Cuánto tengo que esperar para volver a comer? (iStock)
¿Cuánto tengo que esperar para volver a comer? (iStock)

La idea se le ocurrió mientras tomaba un café con un amigo. El también emprendedor Loic Le Meur se había embarcado en un ayuno de tres días y no podía dejar de hablar de ello. ¡Los beneficios para la salud! ¡La pérdida de peso! ¡Por una vida más larga! A Phil Libin, el exCEO de Evernote, le parecía otra dieta milagro más, un régimen de ciencia ficción, así que decidió ir a casa solo para demostrarle a su amigo que “estaba siendo un idiota”.

La escena la relata 'The Guardian' y ocurrió el pasado noviembre en alguna cafetería de Silicon Valley. Por aquel entonces Libin pesaba alrededor de 117 kilos y aunque había intentado atajar el problema mediante dietas y ejercicio los kilos siempre volvían. Su médico le dijo que si seguía como estaba acabaría desarrollando diabetes tipo dos.

El 'biohacking' ideado en Silicon Valley consiste en ayunar no solo para adelgazar, sino sobre todo para rendir más en el trabajo

Al llegar a casa, Libin comenzó su búsqueda de contraargumentos. Sin embargo, cuanto más indagaba, más estudios a favor del ayuno encontraba. O, al menos, eso dice el que hoy, con 40 kilos menos, es la cara visible de la última tendencia que ha exportado Silicon Valley al mundo: el 'biohacking', que no es otra cosa que dejar de comer durante un largo periodo de tiempo, con el objetivo no solo de perder peso, sino sobre todo de experimentar menos cambios de humor y rendir más en el terreno laboral.

Phil Libin (dcha) llegó a pesar más de 100 kilos. Ahora dice sentirse más sano gracias al ayuno. (Reuters)
Phil Libin (dcha) llegó a pesar más de 100 kilos. Ahora dice sentirse más sano gracias al ayuno. (Reuters)

Libin, que dice evitar comer por periodos que van desde los dos a cuatro días, alimentándose básicamente de agua, café y té negro, forma parte de un particular y exclusivo club de ayuno, en el que junto con otros 20 CEO de Palo Alto comparte su pasión y experiencias entorno a la dieta. Esta obsesión por engañar al paso del tiempo a la vez que aumentar la productividad ha llevado a los emprendedores de Silicon Valley a apostar por multitud de teorías peregrinas: desde inyectarse sangre de personas jóvenes hasta tomar pequeñas dosis de drogas psicodélicas en el trabajo (microdosificación), pasando, cómo no, por la búsqueda de la inmortalidad en la 'nube'.

Sin embargo, el 'biohacking' ha recibido una aceptación inusitada en la sociedad, sobre todo en la estadounidense, en parte gracias al entusiasmo de personas como Libin: “Hay una ligera euforia. Estoy de mucho mejor humor, mi concentración ha mejorado y hay un aporte constante de energía. Me siento más sano. Me está ayudando a ser un mejor CEO. Empezar a ayunar es, definitivamente, una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, explica al diario británico.

Los gurús se han apropiado el ayuno

La difusión de esta nueva dieta también ha puesto de manifiesto la falta de estudios al respecto. “Si bien las investigaciones respaldan que puede ser bueno para la salud, se necesita de una mayor investigación en humanos antes de recomendar el ayuno”, resume la nutricionista Rhiannon Lambert a 'Fast Company'. Entre estos beneficios, además de la pérdida de peso, está la protección del cerebro contra el alzhéimer. La productividad que respaldan sus creadores está aún por probarse.

Me di cuenta de que el sabor de la comida era más intenso de lo habitual, como si mis sentidos estuvieran agudizados

Por supuesto, los líderes tecnológicos del presente no han inventado el ayuno. Se sabe que los antiguos griegos ya lo ponían en práctica y casi todas las religiones incluyen periodos sin comer para los creyentes. También se utiliza como herramienta de protesta política, siendo la de Mahatma Gandhi el caso más paradigmático. No obstante, ahora el ayuno ha sido captado por la industria dietética y los gurús de Silicon Valley, quienes lo recubren con su particular envoltorio y lo presentan como 'biohacking', la dieta 16:8 o la 5:2.

Las cafeterías de Silicon Valley se llenan, pero solo para pedir café. (Reuters)
Las cafeterías de Silicon Valley se llenan, pero solo para pedir café. (Reuters)

Esta última es la favorita de Geoffrey Woo, director general de la empresa de 'biohacking' y nootrópica HVMN, que consiste en comer de forma normal durante cinco días de la semana y reducir las calorías a menos de 500 las dos jornadas restantes. Por su parte, Erin Brodwin, periodista de 'Business Insider', decidió probar una versión más moderada, la 16:8, en la las 24 horas de cada día se dividen en 16 de ayuno y 8 para comer (o, como sus creadores dirían, para alimentarse). En concreto, decidió dejar de pasar hambre de 12:00 a 20:00. Y el resto del tiempo, a base de agua, café y té.

"Picaba menos entre horas"

En total, fueron 10 días en los que mantuvo la dieta de moda entre la élite californiana. Cada mañana, señala, le rugían las tripas y no podía pensar en algo que no fuese comida. Intentaba mitigar el hambre con líquidos, pero para las 12:00 ya estaba temblando de tanto café. A la hora de la comida, no obstante, y según iban pasando los días, empezó a apreciarla de manera distinta: “Me di cuenta de que el sabor de la comida era más intenso de lo habitual, como si mis sentidos estuvieran agudizados. Tal vez el hecho de reducir mi alimentación hizo que prestase más atención a las comidas. El acto de comer era también más agradable”.

Estoy de mucho mejor humor, mi concentración ha mejorado y hay un aporte constante de energía. Me siento más sano

El apetito nocturno tampoco era fácil de ignorar. Pese a que se había comprometido a cumplir la dieta a rajatabla, a veces la tentación era simplemente demasiado grande: “Una noche, para eso de las 12 ya me había comido cuatro s'mores (malvavisco tostado y una capa de chocolate entre dos trozos de galleta) y un cuenco de helado de vainilla, y sentía que podía continuar. Solo mi falta de provisiones me detuvo. Me encantan los dulces, pero esto fue algo anormal en mí. Era como si mi estómago no tuviera fondo. Todo lo que quería era comer más chocolate”.

Al cabo de 10 días se dio cuenta de que picaba menos entre horas, que había conseguido reducir su apetito y que ahora disfrutaba más de la comida. Sin embargo, asegura que el ayuno no casa bien con ella: “He aprendido mucho sobre mi cuerpo al intentar ayunar, pero ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida”. Como dice Libin en sus entrevistas, “hay que ser un bicho raro para entrar en esto”. Con todo, la dieta ya ha superado los límites de Silicon Valley, Hollywood e incluso EEUU y cada vez son más los que deciden ayunar de forma intermitente. Habrá quien alcance la constancia y evite el temido efecto rebote, pero muchos, como Brodwin, volverán a las tres comidas por día, además del dulce ocasional.

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