Dietas: Cómo usar la báscula para que indique tu peso real (y logres adelgazar)
SÍ, TU BALANZA PUEDE MENTIR

Cómo usar la báscula para que indique tu peso real (y logres adelgazar)

Llevar nota de los kilos que vas perdiendo cuando haces una dieta es la mejor forma de saber si lo estás haciendo bien, pero debemos tomar las mediciones correctamente

Foto: ¿De verdad peso esto?. (iStock)
"¿De verdad peso esto?". (iStock)

Este instrumento que antes era exclusivo de médicos y farmacéuticos es cada vez más habitual en nuestras casas. No en vano, tener una báscula es una herramienta muy útil para constatar nuestros progresos si estamos haciendo dieta. Pero no siempre podemos fiarnos de lo que nos dice. Ya que no siempre la usamos como deberíamos.

Como explicó la doctora Saleya Ashan en un reciente capitulo del programa de la BBC 'Trust Me, I'm a Doctor', “durante el transcurso de cada día, el peso puede fluctuar hasta dos kilos” en función de tus comidas, el ejercicio realizado, lo que hayas bebido y cuántas visitas hayas hecho al baño. Por lo que, si no sigues una serie de reglas, el número que aparece en la pantalla de tu báscula puede no indicar tu progreso real.

Lo ideal para conocer la evolución exacta de tu peso es que uses la báscula todos los días a la misma hora y, al finalizar la semana, calcules el valor promedio

Al igual que ocurre con cualquier instrumento de medida, para que los datos que recoge la báscula sean fiables, estos deben darse en las mismas condiciones. Si un día te pesas nada más levantarte y en pijama y el siguiente lo haces vestido y después de comer, es obvio que los datos de la báscula no servirán de nada.

Si quieres conocer tu evolución real cuando haces dieta y ejercicio debes seguir estas tres normas básicas al usar la báscula:

1. Utiliza la misma balanza (en el mismo sitio)

No todas las pesas están calibradas del mismo modo, por lo que si usas modelos distintos sus resultados pueden no ser comparables. Además es importante que utilices la báscula siempre sobre la misma superficie. Según Ashan, si ponemos la báscula sobre una alfombra, el peso puede variar hasta en 10 kilos con respecto a una superficie dura. “El motivo por el cual los resultados son tan distintos es porque la base de la balanza está haciendo la estimación del peso en la alfombra, lo cual significa que la alfombra sustenta parte de tu peso”, explica la doctora en el programa.

2. Pésate desnudo

¿Has comprobado alguna vez cuánto pesa la ropa que llevas puesta? Desde luego, de nada sirve que uses una báscula si llevas puestas unas botas de dos kilos. Debes pesarte siempre desnudo (o, a lo sumo, con ropa interior, cuyo peso no es significativo).

3. Hazlo siempre a la misma hora

Lo ideal para conocer la evolución exacta de tu peso es que uses la báscula todos los días a la misma hora y, al finalizar la semana, calcules el valor promedio de tus mediciones. “Después de unas semanas, obtendrás tu peso exacto”, señala Ahsan. Si, valga la redundancia, te resulta muy pesado usar la báscula a diario, hazlo una vez a la semana, pero siempre el mismo día y a la misma hora, para calcular después el resultado promedio del mes completo. Si el lunes por la tarde pesas 75 kilos y el viernes por la mañana 73, no puedes andar diciendo que has perdido dos kilos en cinco días. Probablemente no sea cierto.

La envergadura abdominal es un dato mucho más relevante que el peso en sí. (Corbis)
La envergadura abdominal es un dato mucho más relevante que el peso en sí. (Corbis)

Pesar mucho no es lo mismo que estar gordo

Una vez que sepas usar tu báscula puedes saber con exactitud cuánto peso has ganado o has perdido pero, lamentablemente, esto tampoco quiere decir que estés más o menos gordo. Como explica el entrenador personal Juan Rallo en su libro 'Ponerse en forma para Dummies' (Planeta de Libros) lo que nos dice la báscula no debe ir a misa, ya que “estar gordo no depende de lo que señalan las agujas de la báscula, sino del porcentaje de grasa que tengamos en el cuerpo”.

Muchas personas que tratan de ponerse en forma se preocupan cuando ven que, tras machacarse meses en el gimnasio no sólo no han perdido kilos, los han ganado. Pero es algo habitual: la grasa es mucho menos densa que el músculo. En otras palabras, como explica Rallo, un kilo de grasa ocuparía mucho más espacio que un kilo de tejido muscular. Es un dato importante, pues puestos a tener un kilo de una u otra en nuestro organismo, nos interesa que sea de músculo y no de grasa. Así que, en un plano más técnico, podríamos decir que a igual volumen conviene pesar un poco más, pues significaría que tenemos más tejido muscular que graso. 

Alma, Corazón, Vida

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