ACTUALIZA SUS DATOS A 2017

Más de la mitad de los adultos padece sobrepeso: los alarmantes datos de la OCDE

Durante los últimos cinco años, la epidemia de obesidad se ha agravado. Se espera que los datos sean cada vez peores, al menos hasta el año 2030, y España no se salva

Foto: No es el único; pronto, muchos más se unirán a él. (iStock)
No es el único; pronto, muchos más se unirán a él. (iStock)

El 20 de mayo se celebra el Día Mundial de la Obesidad, y con ese motivo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha actualizado sus datos al presente año. Estos no son nada buenos, y lo que es más grave, irán a peor de aquí al año 2030. Como señala el informe, más de la mitad de los adultos y uno de cada seis niños sufren sobrepeso en los países desarrollados. Hasta el 19,5% de la población total es obesa.

Durante los últimos cinco años, la epidemia de obesidad se ha agravado, aunque el ritmo haya descendido ligeramente. Se espera que los datos sean cada vez peores, al menos hasta el año 2030, especialmente en Corea del Sur y Suiza. No obstante, los tres países que peor parados salen tanto en este momento como en la previsión de futuro son EEUU (47% de la población será obesa en menos de década y media), México (39%) y Reino Unido (35%). No hay signos claros de que la epidemia retroceda en ninguno de los países”, señala el informe.

Fuente: OCDE.
Fuente: OCDE.

España no es uno de los países que salen peor parados, ya que el informe señala que nos hemos estabilizado (al igual que Reino Unido, Italia y Corea), pero debemos tener cuidado. El informe calcula que en el año 2030, el 21% de la población de nuestro país será obesa, en unos niveles cercanos a los de nuestros vecinos franceses. En la tabla general, España se encuentra en un punto intermedio-bajo; con su 16,7%, bastante por debajo de los niveles de la OCDE (19,5%) y de países como Grecia, Israel, Estonia o Bélgica.

No es para todos igual

Uno de los datos más preocupantes del nuevo informe es el aumento de la obesidad infantil en casi todos los países. Uno de cada seis niños sufre sobrepeso, y en algunos países como EEUU el porcentaje asciende hasta casi el 31%. España, en este aspecto, presenta unos resultados mucho peores que en términos absolutos, ya que con un 16,5% se encuentra por encima de la media de la OCDE (15,5%), así como de otros países como Suecia, Hungría, Alemania, Portugal, Irlanda e Italia.

España es, después de Corea del Sur, el país donde más probabilidades tienen las mujeres de clase baja de ser obesas

El informe también recuerda que las mujeres son víctimas más habituales de la obesidad que los hombres, a pesar de lo que sugiere el estereotipo; sin embargo, la obesidad crece de manera mucho más rápida entre los hombres que entre las mujeres. Este dato está relacionado de manera estrecha con las desigualdades sociales: en la mitad de los países cuyos datos están disponibles, las mujeres de clase baja tienen una probabilidad entre dos y tres veces mayor de tener sobrepeso que aquellas con un mayor nivel de formación.

Esta brecha social afecta, no obstante, a todos los géneros en todos los países, y ese es uno de los principales motivos de preocupación reflejados en el informe. Corea es el país donde la desigualdad es mayor entre las mujeres, pero España no sale mucho mejor parada, ya que es el segundo país, con un 3,8. Ocurre algo semejante entre los hombres, tan solo que los porcentajes son mucho menores: el primero es Italia, con el 1,5, y el segundo, España, con un 1,4. ¿Moraleja? Que deberíamos empezar a preocuparnos un poco más por la alimentación de las capas menos favorecidas de la sociedad, cuyo acceso a los productos de calidad es más difícil.

Funte: OCDE.
Funte: OCDE.

Sobre todo porque, como señala el informe citando un trabajo publicado por Marion Devaux y Franco Sassi en el año 2015, la obesidad reduce también las posibilidades de conseguir un trabajo bien remunerado: esta condición puede suponer hasta un 10% de diferencia salarial. Como hemos explicado en anteriores ocasiones, el peso, la apariencia o la forma de vestir de una persona pueden determinar tanto el sueldo como las probabilidades de ser contratada de una persona. A este prejuicio se le conoce con el nombre de 'lookism'.

Medidas en marcha

Ante este incremento del sobrepeso en los países desarrollados, muchos de ellos están tomando cartas en el asunto. Entre las medidas más reseñables, se encuentran medidas fiscales, como el impuesto a las bebidas azucaradas (desde México hasta Finlandia pasando por Francia), o campañas de concienciación y educación en las escuelas. Estas son las cuatro propuestas destacadas:

  • Etiquetado de los alimentos. Tanto Chile como Francia o Corea han introducido leyes para la mejora de la calidad del etiquetado con el objetivo de que llamen la atención sobre los ingredientes más perjudiciales de los alimentos. En Reino Unido, por ejemplo, se ha diseñado un sistema “de semáforo” que clasifica el contenido nutritivo del alimento en relación al consumo diario recomendado de determinado elemento.
  • Campañas en los medios de comunicación. Todas las guías nutricionales de los países desarrollados recomiendan el consumo de al menos cinco piezas de fruta al día (es el caso de España). Además, se han llevado a cabo campañas televisivas para apoyar la preparación de recetas más saludables o disuadir del consumo de alimentos altos en azúcar o sal. En los últimos años se ha incrementado la promoción en redes sociales; algunas, como la inglesa Change4Life, han tenido un éxito demostrado.
  • Regulación publicitaria. Durante los últimos años, han surgido códigos de autorregulación por parte de la industria y los anunciantes con el objetivo de limitar la promoción de comidas y bebidas poco saludables. El informe recuerda que en España, desde 2015, las autoridades solo permiten que se promocionen productos alimenticios en los colegios en aquellos casos en los que se considere de interés para los alumnos.

La Estrategia NAOS (Nutrición, actividad física y prevención de la obesidad) establece una serie de criterios para autorizar una campaña de promoción alimentaria. Se contempla la posibilidad de distribuir o degustar alimentos como frutas u hortalizas, pero se limita la realización de publicidad de marcas comerciales y la distribución de productos, incentivos o regalos con marcas, logotipos o referencias publicitarias. Como recuerda la OCDE, el primer paso para poner freno al crecimiento de la obesidad se encuentra en la infancia, cuando los niños son más sensibles y, precisamente, más posibilidades tienen de verse influidos por la publicidad dañina.

Alma, Corazón, Vida

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