entrevista a andrea crisanti

El pesimismo del salvador de Véneto: "Es una locura pensar ya en el desconfinamiento"

Advierte de que no podemos dar por descontada la inmunidad, ni tampoco la vacuna. La única alternativa para luchar contra el covid-19 podría ser la distancia social y los fármacos

Foto: Andrea Crisanti (d).
Andrea Crisanti (d).

El virólogo Andrea Crisanti es el científico europeo que puede hablar con más autoridad hoy en día sobre lo que tenemos que hacer para enfrentarnos al coronavirus. No solo por su currículum en el Imperial College de Londres, sino porque fue él quién orquestó la estrategia que logró contener el brote de Véneto y evitar la situación que ha sufrido la vecina Lombardía. Hace semanas que está totalmente desbordado. Nos atiende por teléfono en plena calle, con prisas para volver a su trabajo, en una conversación interrumpida varias veces porque alguien bloquea el paso de su coche.

PREGUNTA. Imagino que está agotado de hablar y pensar a todas horas en este virus.

RESPUESTA. Se lo juro que no puedo más. Es agotador.

P. Su trabajo, sin embargo, recibe felicitaciones sin parar. Dos semanas atrás, su antiguo maestro, Sergio Romagnani, me decía que usted es el verdadero héroe de Italia.

R. El profesor es muy generoso.

Andrea Crisanti.
Andrea Crisanti.

P. En España, el debate ya está en cuándo vamos a empezar a relajar el confinamiento. Los niños, por ejemplo, podrán pasear ya. ¿Cree que estamos preparados para la siguiente fase?

R. Ni siquiera Italia está preparada para la siguiente fase, así que no quiero ni pensarlo en el caso de España, que va por detrás. No se puede pensar en volver a la normalidad de un día para otro. El virus no ha desaparecido. Si no se mantienen medidas de contención para sostener la caída de los contagios, es como si no hubiésemos hecho nada. Volver a abrir el país es una auténtica locura. Si vemos el caso italiano, en algunas regiones se podría empezar a pensar como algo razonable, aunque teniendo bien presente que existe el riesgo de que se dispare la epidemia y haya nuevos brotes.

P. ¿Cree que estaremos obligados a volver a confinarnos en algún momento otra vez?

R. Cuanto más casos tiene una ciudad o una región, más elevado es el riesgo de que vuelva a haber un brote. Dar dos pasos adelante y uno atrás es un escenario al que, creo, nos vamos a ir habituando. O abrir y cerrar las zonas más castigadas, regionalmente. En Italia tenemos regiones menos golpeadas, de manera que una reapertura en diferido, según el número de casos, podría ser buena idea.

P. ¿Qué hemos aprendido del coronavirus en estos dos meses? ¿Qué sabemos de nuestro enemigo que no sabíamos cuando cerraron Vò y Codogno?

R. Sabemos que hay muchas cosas de este virus que no tienen todavía respuesta. Es decir, seguimos sin saber demasiado. Pero te podría decir ahora estamos seguros de que los asintomáticos son una fuente importantísima de transmisión. Hemos constatado que los niños, sobre todo de uno a diez años, son muy resistentes al virus. Hemos comprobado que las mujeres se infectan igual que los hombres pero se recuperan mucho mejor. Y sabemos que la enfermedad se puede prolongar hasta los 45 días o más… Una persona puede seguir dando positivo durante muchísimo tiempo. Cada vez vemos esto más y no es buena noticia.

P. En España, le ha ocurrido a la ministra de Igualdad, Irene Montero. Ha estado asintomática mucho tiempo después de desarrollar un cuadro leve que no ha hecho necesaria la hospitalización.

R. Sí, lo estamos viendo constantemente. Sucede en muchos casos y no sabemos aún cuantos días puede seguir siendo vector de contagio una persona que ha pasado la infección y no tiene síntomas.

P. En Corea del Sur, hay voces que plantean dudas sobre la inmunidad. No lo dan por descontado al menos.

R. No está claro que proteja de la infección, no. El hecho de que haya personas que siguen dando positivo hasta 50 días después me deja dudando, claramente. Significa que no se está desarrollado inmunidad fácilmente.

P. Eso tiraría por tierra la idea, muy repetida aquí, de reabrir el país haciendo millones de test serológicos y pasaportes de inmunidad.

R. Es que eso es una estupidez sin precedentes. No lo aconsejamos. Ni siquiera sabemos si la respuesta inmunitaria protege contra el virus. Es absurdo hacer planes sobre algo así.

P. Si no podemos contar con inmunizarnos, ¿podemos contar con la vacuna?

R. Pensar que podemos tener una vacuna antes del otoño es no estar en la realidad. Eso es imposible. Y si el sistema inmune no ofrece una respuesta protectora, no parece que pueda haber vacuna tampoco.

P. Profesor, vaya panorama entonces. Si se confirman estas hipótesis la cosa se complica mucho.

R. Bueno, podríamos desarrollar fármacos que funcionen, esa sería la otra salida. Hay muchas enfermedades sin vacuna que se controlan con fármacos que son efectivos.

P. Un estudio del que se hacía eco el 'South China Morning Post', que es el diario más prestigioso de Hong Kong, hablaba de que el virus podría haber mutado en varias cepas, siendo la extendida en Italia y España una de las más letales.

R. Yo eso no me lo creo.

P. Se le está dando voz a muchos de estos estudios que entiendo que no son concluyentes en absoluto. ¿Estamos llenando el debate de elucubraciones vagas?

R. Lamentablemente estamos en esta fase de enorme difusión mediática de notas científicas que llegan al público prácticamente sin filtrar. Esta prisa es algo bastante anómalo para el debate científico. No es la manera en la que nosotros solemos articular nuestro trabajo. La comunidad científica se toma un tiempo y unos términos para convertir y contrastar esos datos. Pero cuando estos documentos acaban casi en bruto en las redes sociales… Hay una gran confusión.

P. La tasa de letalidad de España e Italia usted la explica entonces por el número de test que se realizan, ¿no? Cuantos más test, más casos detectados y más baja es la tasa final.

R. La diferencia en la tasa de letalidad, para entendernos, no tiene nada que ver con el virus. Tiene que ver con los diagnósticos.

P. En España estamos obsesionados con los test. Pero ejemplos como el de Corea del Sur demuestran que no basta con hacer muchos, sino que hay que saber cuándo, cómo y a quién hacérselos.

R. Los test PCR que estamos haciendo están dando muy buenos resultados, son bastante fiables. Es también muy importante la pericia de quién los hace, que esto a veces se olvida. Y luego, obviamente, elegir a quién, cuándo, dónde… Eso tiene que estar muy estudiando y medido.

P. El Imperial College ha hecho estimaciones arriesgadas sobre cuánta gente podría estar infectada en diferentes países. ¿Cuál es su apuesta en Italia?

R. Hay muchos modelos, que se basan en el número de muertos. Uno de los más atendibles dice que estaríamos en torno a los 1,5 millones de infectados en Italia. Más o menos.

P. Los últimos estudios están mirando a los factores genéticos para explicar cómo el covid-19 afecta gravemente a algunas personas jóvenes y en principio sanas. ¿Qué piensa usted?

R. Sin duda tiene que depender de factores genéticos. Nosotros en Vò proyectamos un análisis genético de toda la población a ver si logramos entender si hay algún marcador.

P. Últimamente se habla aquí también de las autopsias realizadas en Italia y las complicaciones en la sangre que son la causa de fallecimiento de algunos enfermos, antes que las respiratorias. ¿Es así?

R. No me atrevo a hablar de esto con seguridad. Lo que le puedo decir es que ahora se están suministrando muchos anticoagulantes, de manera que seguramente se hace por algo.

P. Sé que usted es virólogo y no adivino, pero ¿cómo ve las cosas a largo plazo, por ejemplo, en dos años?

R. Soy un optimista, creo que esta epidemia será una lección para todos. Ha expuesto a la luz las debilidades y las excelencias de los sistemas sanitarios, por ejemplo. Poco más le puedo decir.

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