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He probado el mejor móvil de Samsung y no dejo de pensar en este empleado de la marca
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He probado el mejor móvil de Samsung y no dejo de pensar en este empleado de la marca

¿Cuánto puede mejorar un móvil de mil y pico euros en 12 meses? El Galaxy S23 Ultra es el mejor 'smartphone' Android que te puedes comprar. La pregunta que tengo es si realmente merece la pena pagar por sus mejoras

Foto: Foto: EC Diseño.
Foto: EC Diseño.
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El Samsung Galaxy S23 Ultra sale este viernes a la venta. Lo hace dos semanas después del unpacked, que es como llama la compañía surcoreana a esos saraos que Apple llama keynotes. El evento en cuestión también sirvió para presentar el Galaxy S23 a secas, el Galaxy S23 Plus y una nueva línea de ordenadores. El móvil que ocupa estas líneas a estas alturas de la película necesita poca o ninguna presentación. Es el heredero de los Galaxy Note, una marca que los asiáticos decidieron matar hace dos veranos para agrupar sus mejores teléfonos (los normales, los plegables van por otro todo) bajo una misma denominación.

A pesar de esta reagrupación, el Ultra sigue manteniendo su espacio y su identidad, ya que mantiene importantes diferencias con sus hermanos pequeños. Este móvil llega con la promesa de ser el mejor Android que se puede comprar a día de hoy. Y probablemente, viendo sus especificaciones, cumpla con ello.

También llega con un precio a la altura de sus intenciones. Esta es una, hay más, de las razones que hace que no sea la mejor compra que todo el mundo pueda hacer, que ya sabemos que cada usuario es un mundo.

El resumen, hablando en plata, es que el Galaxy S23 Ultra es lo que tu cuñado llamaría un pepino. La cuestión es que hace doce meses, el Galaxy S22 Ultra también lo era. Y hace dos años, el Galaxy S21 Ultra también. Los terminales mileuristas hace tiempo que alcanzaron un increíble grado de madurez, sobrepasando y saciando por mucho las expectativas del común de los mortales.

placeholder Foto: M. McLoughlin.
Foto: M. McLoughlin.

Hay especificaciones que llevan tiempo en máximos y que sencillamente no hay más donde rebañar. Y si lo hay, muchos no lo van a apreciar. Porque la mayoría de personas se conforman con menos de lo que solemos pedir los que analizamos al milímetro cada compra tecnológica y un cambio en el proceso de las fotos RAW nos hace dar saltos de alegría. Esta obsesión no es la que acompaña a la España que madruga.

Por eso, siempre que se acerca el momento de probar un móvil como el Samsung Galaxy S23 Ultra no puedo evitar acordarme de la gente de marketing. Por dos razones. La primera por ver qué argumentos encuentran para que el teléfono no acabe etiquetado como más de lo mismo. No tiene que ser un trabajo fácil. La segunda por saber qué amanecer, mar, bosque o fenómeno natural retorcerán para dar nombre a los nuevos colores de turno.

Es sencillamente imposible reinventar un teléfono de 1.400 euros de un año para otro. Además, hacerlo sería tremendamente injusto para los compradores. El margen para mejorar es cada vez más estrecho, hasta que alguien invente algún sistema de baterías super revolucionario o algo similar. Pero mientras la industria esté convencida de que hay que sacar un teléfono nuevo cada año es lo que hay. Quizá sea el momento de dejar de fijarnos tanto en estos terminales pata negra y empezar a fijarnos y valorar con más detenimiento en otras franjas de mercado, por debajo de los 500 euros, que realmente es donde los fabricantes con Android se juegan los cuartos y concentran sus ventas.

Se parecen, pero no más de lo mismo

Decir que el Samsung Galaxy S23 Ultra es lo mismo que el S22 Ultra es una falacia. Es simple y llanamente falso. Se parecen mucho, sí, pero no son clónicos. Hay cambios en el diseño, más allá de los nuevos colores de este año (mención especial para el verde de estas imágenes, muy elegante y trabajado). Este, el de su aspecto exterior, es la principal baza que tienen los fabricantes para dar un aire fresco a los nuevos terminales, para darles sensación de ser más nuevos de lo que realmente son.

placeholder Foto: M. McLoughlin.
Foto: M. McLoughlin.

El nombre Ultra da bastantes pistas, pero no está de más que este modelo es un modelo XXL, con sus 6,8 pulgadas de pantalla. A diferencia del Galaxy S23 más mundano (6,1 pulgadas) y el S23 Plus (6,6) opta por líneas más rectas. Su cuerpo transmite la sensación de ser una única pieza. Su diseño, muy bonito en mi opinión, tiene un toque industrial.

Sus marcos metálicos y la parte trasera y delantera están recubiertos de Gorilla Glass Victus de segunda generación, el cristal templado más resistente que existe. En la espalda, la superficie tiene un acabado pulido y mate que ayuda a disimular mejor las huellas y que es muy agradable al tacto. Poco nuevo bajo el sol, ya lo hemos visto casi todo. Contamos, una vez más, resistencia IP68 para agua y líquido. No disponemos de jack para auriculares, tenemos puerto USB tipo C, el S-Pen se saca y se mete en la parte inferior y los botones de desbloqueo y encendido así como los de volumen se sitúan en el marco derecho.

Cabe destacar que hay un cambio que muchos usuarios agradecerán: la curva de la pantalla es menos curva. Algo que facilita el agarre de un terminal que inevitablemente te va a pedir que utilices las dos manos. Por lo demás, la otra gran novedad es que el terminal utiliza más materiales reciclados que el año pasado.

Volvemos a tener la fórmula de una pantalla agujereada para albergar la cámara de selfi y los bordes son mínimos.

El primer gran cambio: en los establos

El panel es un panel OLED LTPO con resolución QHD+, que tiene una tasa de refresco que puede actualizarse desde 1Hz a 120Hz y que alcanza hasta 1750 nits de brillo máximo. No es la plusmarca del mercado (algo que corresponde al iPhone 14 Pro y sus 2.000 nits) pero supone una luminosidad más que suficiente para manejarte en exteriores a plena luz del día sin ningún problema. Simplemente no hay nada que criticar aquí. Tiene buena resolución, buen espectro de color, el brillo adaptativo funciona a las mil maravillas, tiene buenos ángulos, buena respuesta táctil... Es un sobresaliente alto que casi roza la perfección. Pero también lo era la del S22 Ultra.

En el apartado biométrico, tenemos dos opciones. El desbloqueo facial y el lector de huellas bajo la pantalla. Ambas cosas funcionan perfectamente y dudo que cualquier usuario que acabe comprándose el teléfono se queje de alguna de las dos opciones.

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Foto: M. McLoughlin.

Uno de los grandes cambios de esta generación no está a la vista. Hay que meterse en los establos para conocerlo. Samsung ha dejado de utilizar sus propios caballos en los Galaxy S23 y ha apostado por la mejor montura de Qualcomm: el Snapdragon Gen 2. Hay que puntualizar que no es exactamente el mismo Snapdragon 8 Gen 2 al que puede recurrir cualquier teléfono de alta gama con Android. Es uno especialmente optimizado para los Galaxy. El resultado es que el caballo corre un poco más.

Está jalonado con 8 o 12GB de RAM. La certeza que tengo utilizando este terminal es que le puedo echar encima cualquier cosa que se me ocurra hacer con un móvil y que no va a doblar las rodillas lo más mínimo ni va a dar sensación de ir excesivamente. Varias apps al mismo tiempo, edición de videos y fotos, descarga de grandes archivos… En estas dos semanas, no se ha fatigado lo más mínimo. La dosis extra de potencia se agradece y se deja notar en los momentos que más se le exige al terminal. Bien por Samsung en este aspecto.

Este Galaxy S23 Ultra es un coche diseñado explícitamente para una autovía alemana, preparado para vivir en un mundo sin límite de velocidad. Otra cosa es que a la hora de la verdad, en tu día a día, como mucho necesites ir a 120 o 130 kilómetros por hora. Y eso, nuevamente, es algo que perfectamente podían hacer sus predecesores.

La batería vuelve a ser de 5.000 mAh, que se ha convertido en la marca de referencia en la industria. Que vuelva a ser la del año pasado no significa que sea exactamente la misma. Se aprovecha del cambio de piezas en el motor. Ahora aprovecha mucho mejor su capacidad. Tiene más pulmón para llegar al final de un día intenso. Es como si un corredor de maratón se cambia de zapatillas y gracias a eso tiene que hacer menos fuerza para dar la zancada y llegar más fresco a la meta.

Prácticamente todos los días de mi prueba he llegado por encima del 25%. Es un teléfono que te va a permitir (a excepción de que hagas cosas muy raras) usarlo de sol a sol. El del año pasado también te lo permitía, pero ahora lo va a hacer con más solvencia. Soporta carga rápida de 45W y eso se traduce en que el tanque tardará en pasar de cero a cien aproximadamente una hora.

Otro aspecto que es de agradecer es que Samsung, tratándose de un terminal de este precio, haya decidido acabar con la versión base de 128GB. Ahora todos los Ultra y los S23 + vienen con al menos 256GB de almacenamiento. También hay versiones de 512GB y también de 1TB, aunque personalmente creo que es un almacenamiento que absolutamente nadie necesita. Por cierto, que lo de ampliar la memoria por microSD aquí es una opción que queda descartada. En el apartado de conectividad, tenemos wifi 6e, BT 5.3 y todos los tipos de 5G posibles.

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Foto: M. McLoughlin.

El S23 Ultra cuenta con una de las cámaras más completas que vamos a encontrar a día de hoy. ¿Esto significa que sea la mejor cámara? No necesariamente. Particularmente creo que está en el pelotón de cabeza pero está todavía un paso por detrás de la del iPhone 14 Pro, Pixel 7 Pro o la del Mate 50 Pro de Huawei.

El gran titular de esta cámara es su nuevo y brillante sensor de 200 megapíxeles. Realmente es la única pieza nueva. El ultra gran angular, el zoom óptico de tres aumentos y el zoom óptico de 10 aumentos traen las mismas piezas que el S22. Esto no significa, al igual que ocurre con la batería, que el resultado sea el mismo, ya que la compañía ha mejorado y bastante el procesamiento de las imágenes de la compañía.

Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)

placeholder Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)

Aunque hay que destacar las posibilidades trabajar con los formatos RAW y Expert RAW (algo que los que quieran darle un uso profesional y los aficionados a la fotografía y el retoque) me voy a centrar principalmente en los que pueden conseguir utilizándose como lo harán la gran mayoría de personas, en automático.

Empezando por los 200 megapíxeles, no debemos caer en el error de dejarnos guiar únicamente por las cifras y entender que un mayor número de píxeles se traduce en una mejor fotografía.

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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
placeholder Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)

Es cierto que cuando activamos la opción y disparamos a máxima resolución, en fotografías a plena luz del día o con buena luz obtendremos tal nivel de detalle al hacer zoom que parece hasta mentira que esa foto se haya podido tomar con un smartphone. Dicho esto es mucho más interesante utilizar esos 200MP para agruparlos y crear pixeles más grandes que permitan tomar fotos en escenarios y condiciones desfavorables de manera mucho más nítida y con un resultado final mucho más vistoso. El modo noche (que lo que hace básicamente es una exposición más larga) no salta con tanta frecuencia y cuando lo hace en la mayoría de ocasiones acierta. El resultado va a ser artificial (todos los modos nocturnos lo son) pero es cierto que es agradecido y sigue siendo un recurso para muchos usuarios.

placeholder Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)

Como digo, Samsung ha conseguido mejorar bastante el procesado por software. Creo que todavía no llega a ofrecer un resultado tan fino como puede ofrecer Apple o Google (hablamos del disparo en automático) y hay veces que tiende a exagerar los bordes o los colores de manera que al ojo parecen demasiado exagerados e irreales.

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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)
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Disparo con el S23 Ultra. (M. Mc.)

Pero si hay algo donde realmente brilla el Galaxy S23 Ultra es lo de disparar con los teleobjetivos. Es simple y llanamente una delicia. Especialmente cuando se trata de llevar las posibilidades más allá de los aumentos ópticos de cada lente. En buenas condiciones de luz, no tiene rival hasta los 25 aumentos. Dicho esto, aunque Samsung publicite lo del zoom digital de hasta 100 aumentos no hay que dejarse llevar nuevamente por estos ganchos.

Disparar a tantas revoluciones no sirve más que para tener una fotografía que parece una pintura al óleo. El modo retrato, que también se apoya en los teleobjetivos, es bastante natural y da bastantes opciones de edición. El ultra gran angular es un año más, la lente que menos sorprende. Está en línea de lo que se puede exigir. En lo que se refiere al video, tenemos la posibilidad de grabar hasta en 8K a 30fps. Creo que una vez más, sin ser el mejor en este aparato, ofrece un buen resultado final, con una buena estabilización y buenos colores.

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Foto: M. McLoughlin.

Dicho todo esto. ¿Cuánto cuesta hacerse con el mejor Android que a día de hoy se puede encontrar en el mercado? Por lo menos 1.400 euros, que es el precio de partida. Es un precio que deja a muchos fuera porque el presupuesto simplemente no les da y que también le pone en riesgo de tener que escuchar eso de "Por ese precio, me compro un iPhone". También hay que subrayar que la propuesta tiene seguidores y adeptos. Es el único teléfono que no fue un iPhone que consiguió el año pasado colarse en el top 5 de móviles más vendidos por encima de los 500 euros.

Pero la pregunta que hay que contestar es la siguiente. ¿Cuánto de viejo se queda un móvil de esta categoría en 12 meses? Como yo indico en este análisis, para el común de los mortales muchos de los avances de este Galaxy S23 Ultra frente a su predecesor no van a marcar una diferencia mínimamente apreciable en sus quehaceres diarios. Me atrevo incluso a afirmar que muchos compradores no notarán la diferencia en toda la vida útil de su terminal.

La cuestión es que el Galaxy S22 Ultra se puede encontrar ya por 900 euros (lo que supone una rebaja notable) en su versión de 128GB de almacenamiento. La de 256GB, por poco más de 1.000 euros. ¿Merece pagar 400 euros de diferencia por esto? Respondan ustedes que cada uno hace con su dinero lo que quiere, pero yo tengo bastante claro que no. Si lo que quieres es un Samsung de última generación, pero te dan igual las 5 cámaras, el sensor de 200 megapíxeles, la resolución QHD+, el lápiz digital cabe destacar que el S23 (6,1 pulgadas) parte de los 959 euros y que el S23 + (6,6 pulgadas) lo hace de 1209 euros. De nuevo estos modelos son víctimas del mismo mal que aqueja a su hermano mayor: el salto cualitativo en 12 meses no es tan grande. Y el salto en precio si lo es. El S22, por ejemplo, ya se puede encontrar por 580 euros.

Si te interesa comprar alguno de los modelos mencionados:

Galaxy S23 Ultra (1409€) Galaxy S23 + (1209€) Galaxy S23 (959€) Galaxy S22 Ultra (906€) Galaxy S22 + (899€) Galaxy S22 (597€)

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El Samsung Galaxy S23 Ultra sale este viernes a la venta. Lo hace dos semanas después del unpacked, que es como llama la compañía surcoreana a esos saraos que Apple llama keynotes. El evento en cuestión también sirvió para presentar el Galaxy S23 a secas, el Galaxy S23 Plus y una nueva línea de ordenadores. El móvil que ocupa estas líneas a estas alturas de la película necesita poca o ninguna presentación. Es el heredero de los Galaxy Note, una marca que los asiáticos decidieron matar hace dos veranos para agrupar sus mejores teléfonos (los normales, los plegables van por otro todo) bajo una misma denominación.

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