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La otra guerra del 'streaming': cómo Apple o Amazon pueden colar un gol a Telefónica
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La otra guerra del 'streaming': cómo Apple o Amazon pueden colar un gol a Telefónica

Estas tecnológicas y otras como Google se han lanzado a hacerse con derechos de retransmisiones deportivas en vivo. Un modo de relanzar el crecimiento apalancado de la industria que puede tener víctimas colaterales

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic.
Foto: Reuters/Dado Ruvic.
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Hace apenas una semana Netflix celebró por todo lo alto que había perdido 970.000 suscriptores en los tres últimos meses. La buena nueva era que el éxodo en su parroquia era mucho menor a lo que ellos mismos habían anticipado tres meses antes (creían que iban a perder más del doble) y que algunos analistas llegaron a cifrar en cuatro millones de cancelaciones. A pesar de este balón de oxígeno, lo cierto es que la industria del 'streaming' está dando algunas alarmantes señales de fatiga. Una pájara sobrevenida tras los días de vino y rosas que supuso la pandemia y que ha desembocado en un tiempo de incertidumbre, donde no pocos dan por descontado que se acabaron los tiempos de los crecimientos bestiales en el número de altas.

Foto: Foto: Reuters/Gonzalo Fuentes.

Con estas vacas flacas en el horizonte, las grandes tecnológicas han reactivado una ambición que había quedado en segundo plano: la retransmisión de eventos deportivos. Desde Apple hasta Google, pasando por Amazon y su Prime Video, son varios los que han movido pieza entre bambalinas para ganar posiciones en este terreno de juego. Un partido cuyo resultado puede ser vital para el futuro de las cadenas de televisión. Pero también lo puede ser para empresas como Telefónica, que han hecho de contenidos como el fútbol una piedra angular de su oferta comercial, ante las dificultades para exprimir sus productos más tradicionales como son la fibra y el móvil.

Aunque Amazon ha hecho importantes pinitos en esta materia a este lado del Atlántico, donde suma incursiones en la Liga francesa o en la Premier League, el centro de gravedad ahora mismo se encuentra en el mercado natal de todas estas compañías, Estados Unidos.

En EEUU, la pelea por el deporte en vivo empieza a calentarse. Y hasta YouTube entra

Según revelaba el 'Wall Street Journal', tanto la manzana como el gigante del comercio 'online' se habían lanzado decididamente a por un puñado de derechos audiovisuales, los cuales ahora mismo estaban en manos de cadenas privadas o en proveedores de tele por cable. Entre estas competiciones, se encuentran la NFL, la máxima competición de fútbol americano, la Fórmula 1 o la MBL, la gran competición patria del béisbol. No son los únicos.

Al parecer, en la pelea por el fútbol americano, según fuentes consultadas por el rotativo, también estaría metido Google, que podría encontrar aquí la hormona del crecimiento que lleva tiempo buscando para YouTube Premium, la versión de pago de su plataforma de vídeo cuyo principal argumento —que no el único— se limita a día de hoy a quitarnos los dichosos anuncios antes, durante y tras la reproducción.

El deporte y la fórmula 'Stranger Things'

Para entender por qué han empezado a explorar esta opción, cabe rescatar un concepto que expuso Jaume Ripoll, cofundador y director editorial de Filmin, en una reciente entrevista con Teknautas, donde analizaba la crisis que atraviesa el sector. El mallorquín hablaba de la 'infidelidad del suscriptor', un fenómeno que ya existía pero que se ha ido acrecentando y que se acrecentará en los próximos años.

Ante la mayor oferta de plataformas, la costumbre de estrenos en formato 'barra libre' (no hay que esperar ocho semanas, sino que está todo el contenido disponible desde el día uno) y la no existencia de permanencias, se está generando un entorno propicio para que el espectador vaya picoteando de una 'app' y otra dependiendo del catálogo y las novedades de cada mes. Los deportes introducen ese factor de consumo asociado a un calendario. Una técnica, por cierto, que ya ha demostrado su efectividad anteriormente.

placeholder Once (Millie Bobby Brown) y Brenner (Matthew Modine), en 'Stranger Things'. (Netflix)
Once (Millie Bobby Brown) y Brenner (Matthew Modine), en 'Stranger Things'. (Netflix)

El caso más reciente es el de la cuarta temporada de 'Stranger Things'. Netflix decidió estrenar a finales de mayo los ocho primeros capítulos de esta franquicia, una de las series más populares de su ajuar audiovisual. Los tres últimos los colgó una vez arrancó julio. La propia compañía reconoció en la presentación de sus resultados trimestrales que este había sido uno de los factores determinantes para maquillar sus resultados y frenar la sangría de suscripciones. Otro ejemplo similar podría ser el de 'Juego de Tronos' y HBO.

El deporte introduce un factor de temporalidad que es útil para retener al usuario

¿Qué es lo que temen los operadores tradicionales de este mercado? El músculo financiero de estas compañías —investigadas, por cierto, por posición dominante en sus negocios tradicionales—, que les permite hacer ofertas mucho más cualificadas.

Para hacerse una idea de esto, basta con ver las cuentas de algunos de los implicados en su último ejercicio fiscal. Apple cerró el 2021 con unos beneficios netos de 94.680 millones de dólares. Los de Google ascendieron a 76.000 millones. Amazon, 33.364 millones. Meta, la empresa antes conocida como Facebook, 39.370 millones de dólares. Los de Telefónica, primera operadora patria y un actor relevante en este mercado con Movistar+, ascendieron a poco más de 8.000 millones de euros (que al cambio actual serían cerca de 8.100 millones de dólares).

MediaPro, por citar algunos de los que andan metidos en esta pomada en España, tiene ahora mismo la cuenta de resultados teñida de roja. Las distancias para afrontar las pujas con los gigantes de ultramar son notables. No hay que olvidar cómo Orange (que optó por recomprárselos a Telefónica y DAZN, los actuales tenedores de los derechos) y Vodafone (que optó por bajarse de la guerra del fútbol) evitaron entrar en este juego.

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic.

Objetivo: ganar más

El problema es que en este contexto, desfavorable para los que llevan años en el negocio, los responsables de las diferentes competiciones quieren aumentar lo que meten en la hucha gracias a estos procesos. En España, la Liga subastó los derechos hasta la temporada 2026-2027 por 4.950 millones de euros. El incremento, de un 1%, supone llevarse 10 millones más al año.

placeholder Foto: Apple TV.
Foto: Apple TV.

Esto puede parecer migajas al lado de lo que pretende en EEUU los rectores de la NFL con el 'Sunday Ticket', un paquete que incluye los partidos del domingo que no se emiten por cadenas locales. Hasta ahora ingresaban 1.000 millones de dólares. Ahora, esperan elevarla hasta los 2.500 millones. Algo que deja al operador de cable que lo había explotado hasta ahora al borde del fuera de juego.

Cricket, tenis... y fútbol, mucho fútbol

Esta tendencia no es nueva en absoluto. Apple anunció en marzo que Apple TV+ ofrecería dos partidos de béisbol cada viernes en exclusiva. Disney, por ejemplo, en su apuesta por el mercado indio (uno de los más golosos en términos de población) apuntó al cricket. Hizo una inversión importante para hacerse con el contenido para televisión pero también para la difusión digital y así poder ofrecerlo en su plataforma de 'streaming'. Recientemente, una 'join venture' liderada por Paramount le birló este último privilegio, pero consiguió retener los canales analógicos hasta 2027. A la subasta, por cierto, acudieron otras empresas como Sony, Google y Amazon. Reed Hastings, mandamás y fundador de Netflix, reconoció en una entrevista a finales del pasado curso que estaría dispuesto a pujar por los derechos de la F1.

Probablemente la que más lejos, o al menos más ruido ha hecho, ha sido precisamente esta última. En su viraje hacia lo audiovisual, el 'transatlántico' de Jeff Bezos protagonizó una de las operaciones empresariales más llamativas de los últimos tiempos: pagó por la Metro Golden Mayer, responsables de 'James Bond' o 'Rocky', 8.500 millones de dólares, la segunda mayor compra de su historia.

Pero los de Seattle no se caracterizan por querer quedarse solo en un producto o en un sector, como pueden ser las películas o las series. La filosofía que hay detrás de Prime Video es la misma filosofía que le llevó de empezar vendiendo libros y acabar ofreciendo hasta alimentos frescos: encontrar todo en un lugar. Y ahí es donde entran el fútbol y el resto de eventos deportivos que está comprando, que siguen siendo productos que arrastran grandísimas audiencias. En los últimos tiempos ha cerrado pactos puntuales con ligas de todo el mundo, como la NFL o la WNBA en EEUU, para la emisión de diferentes encuentros.

Francia, para entenderlo todo

Pero desde un tiempo hasta ahora ha subido la intensidad de esta apuesta. En 2020, disparó sus suscripciones en Reino Unido después de hacerse con los derechos de la Copa de Nacional de Otoño de Rugby, varios partidos de la Premium, los derechos del US Open así como torneos de ATP y WTA. Pocos meses antes, había causado un terremoto en Francia haciéndose con los derechos de Roland Garros hasta el próximo año.

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Foto: Reuters/Lucy Nicholson.

En territorio galo es donde protagonizó uno de sus últimos golpes de efecto: en junio de 2021 cerró un acuerdo con los responsables de la Ligue 1. La firma pagó 250 millones, menos de un tercio de lo que pagaba MediaPro, por ocho de los 10 encuentros que se disputan semanalmente. Los otros dos se quedan en manos de Canal+, que abonará 330 millones de euros. No es el único movimiento que deja claro que el deporte rey es su gran apuesta. En Alemania se hizo con los derechos del paquete que incluye los partidos estrella de la Liga de Campeones. En Italia, tres cuartas partes de lo mismo.

La situación de los clubes y de sus rivales facilitó el asalto galo de Amazon

Es bastante significativa la letra pequeña del contrato que firmó con la Ligue 1. Aunque a Canal+ le corresponden una veintena de partidos del PSG, Amazon tiene derecho a priorizar sus 10 fechas favoritas. Y eso le da margen para hacerse con todos los platos fuertes que protagonice el equipo de Messi, Neymar y Mbappé. Imaginen un acuerdo similar en España, donde la multinacional se reservase el grueso de los mejores partidos de Real Madrid, Barcelona y Atlético. No tendría todos los encuentros en exclusiva, pero dificultaría y mucho que otro pudiese armar una oferta realmente atractiva si no pasan por caja.

Hay dos elementos clave que habilitaron a Amazon a dar este asalto. Por una parte, la economía mermada de la práctica totalidad de los clubes. Por otra, la delicada situación de los que compiten con ellos por estos derechos, que tienen que confrontar con el rodillo de 7.000 millones que tiene la multinacional para la compra de contenidos audiovisuales. Esto es extrapolable a nuestro país y otros tantos.

Un terremoto que aún no llega a España

Es cierto que en España estos movimientos sísmicos no han llegado a suceder, por mucho que se haya rumoreado con el asunto. En el caso del fútbol es prácticamente imposible verlo antes de 2027, al menos con la competición doméstica, ya que el tándem Telefónica-DAZN se ha asegurado los derechos hasta esa temporada. Quien quiera disfrutar del fútbol al completo no le queda otra que pasa por el aro de la operadora. En el caso de las competiciones europeas, más de lo mismo. Hasta 2024, la Champions y la Europa League son cosa de Movistar+.

placeholder Meta también preguntó a la Liga por los derechos. (Reuters/Dado Ruvic)
Meta también preguntó a la Liga por los derechos. (Reuters/Dado Ruvic)

Según adelantó El Confidencial, no solo Amazon tanteó a La Liga en su momento. También lo hizo Facebook. Sin embargo, lo de la red social se quedó en una especie de 'quiero, puedo, pero por ahora mejor que no'. Se limitó a adquirir los derechos de 380 partidos de Primera División para ofrecerlo de forma gratuita para sus usuarios en Afganistán, Bangladés, Bután, India, Nepal, Maldivas, Sri Lanka y Paquistán.

También cabe reseñar ciertos detalles a tener en cuenta. El coste de Prime a día de hoy es sensiblemente menor al de otros países europeos. Con la subida anunciada en la madrugada de este martes, la cuota anual quedará en 49,90 frente a los 36 euros que costaba hasta ahora. En Francia cuesta 70 euros, en Alemania 90 y en Reino Unido se mueve en torno a los 110 euros. Los deportes no es más que una pieza que le ayude a justificar ese precio como en su día fueron las series, las películas, el almacenamiento en la nube y todos esos añadidos de su programa de suscripción más allá de los envíos rápidos.

Amazon y Meta ya tantearon a La Liga. Es cuestión de tiempo que vuelvan a hacerlo

Es cuestión de tiempo que esto se plantee en España. Bien con el fútbol o con otros deportes, como la Fórmula Uno o el Mundial de Motociclismo. Amazon es probablemente la principal amenaza, pero no la única dentro de una industria que busca romper esa ralentización en el crecimiento que están experimentando. Meta ya tocó a la puerta de Tebas. ¿Quién dice que la siguiente no sea una empresa con la potencia económica de Apple? Sea como sea y sea quien sea, que entren más competidores en juego, le pone más complicadas las cosas a una empresa como Telefónica, que afronta unos años clave donde tiene que hacer frente a las inversiones para el salto al 5G, todo ello en un escenario hipercompetitivo como es el mercado de las telecomunicaciones en Europa.

Hace apenas una semana Netflix celebró por todo lo alto que había perdido 970.000 suscriptores en los tres últimos meses. La buena nueva era que el éxodo en su parroquia era mucho menor a lo que ellos mismos habían anticipado tres meses antes (creían que iban a perder más del doble) y que algunos analistas llegaron a cifrar en cuatro millones de cancelaciones. A pesar de este balón de oxígeno, lo cierto es que la industria del 'streaming' está dando algunas alarmantes señales de fatiga. Una pájara sobrevenida tras los días de vino y rosas que supuso la pandemia y que ha desembocado en un tiempo de incertidumbre, donde no pocos dan por descontado que se acabaron los tiempos de los crecimientos bestiales en el número de altas.

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