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El 'delivery' es un negocio ruinoso, pero a Amazon le da igual (y no es una apuesta tan loca)
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UN GREMIO EN CRISIS

El 'delivery' es un negocio ruinoso, pero a Amazon le da igual (y no es una apuesta tan loca)

El gigante del comercio electrónico atraviesa sus peores vacas flacas desde 2001 con la vuelta a la normalidad. Sin embargo, hace unos días apostó por aliarse y comprar parte de la rama estadounidense de Just Eat

Foto: Amazon no solo repartirá cajas, también comida preparada. (Reuters/Brendan McDermid)
Amazon no solo repartirá cajas, también comida preparada. (Reuters/Brendan McDermid)

Hace unos días, Glovo daba luz verde definitiva a la compra por parte de Delivery Hero, el gigante alemán del reparto de comida a domicilio. La operación se puso sobre la mesa al filo de la pasada Nochevieja. En aquel momento, el acuerdo elevaba la valoración de la empresa española hasta los 2.300 millones. Sin embargo, siete meses después, la operación se traducía en una valoración un 65% menor (800 millones de euros), dejando a la 'startup' catalana, incluso, por debajo de los 1.000 millones necesarios para ser considerada como un 'unicornio' tecnológico.

Foto: Klarna, mayor unicornio de Europa y quinto del mundo, anunció fuertes recortes. (Reuters/Dado Ruvic)

¿Qué ha ocurrido en este tiempo para que las cifras hayan caído tan abruptamente? La transacción se ejecutará en acciones de la multinacional teutona. Cuando arrancó 2022, estos títulos navegaban en el entorno de los 100 euros. Hoy orbitan cerca de los 38 euros.

El derrape de la cotización de Delivery Hero es la enésima prueba de que el negocio del 'delivery' está pasando probablemente por su mayor crisis existencial. No hay terreno para tanta cabeza de ganado. Los alemanes no son los únicos que están sufriendo el castigo de los inversores. Deliveroo, que hace meses dejó España tras perder millones de euros; también ha visto cómo su cotización protagonizaba una caída digna del Tutuki Splash. En realidad todo el pelotón ha sufrido una pájara tremenda una vez la vieja normalidad iba doblando el brazo a la pandemia. De esta corrección no ha escapado nadie. Just Eat, la única que ha conseguido beneficios con regularidad gracias a las particularidades de su modelo de negocio (la mayoría de sus ingresos provienen del 'marketplace', ocupándose de poner en contacto al restaurante y el cliente y no de organizar el envío), también ha visto su cotización teñida de rojo en los últimos trimestres. Al otro lado del Atlántico, todo un gigante como DoorDash también ha padecido en sus carnes lo mismo.

Esta purga se ha extendido también a esa nueva rama del 'delivery' conocida como 'quick commerce' o entregas ultrarrápidas. No son pocas las 'apps' que prometían llevarte a casa la compra en 10 minutos las que están sufriendo movimientos tectónicos en sus negocios. El caso más significativo quizás sea el de Gorillas, que anda buscando una solución 'in extremis' como la venta de sus operaciones para seguir en mercados como el español, donde empezaron a actuar hace un año. Getir, la empresa de este tipo más valorada, echará el freno a su expansión internacional y recortará hasta el 14% de su fuerza laboral. Dija, la empresa que empezó a llenar Madrid de supermercados fantasma a finales de 2020, ya esta historia. En pocos meses los inversores les cortaron el grifo y se vieron obligados a poner el cartel de 'Se vende' y acabaron siendo fagocitados por los americanos de GoPuff, que ahora también están sufriendo importantes estrecheces.

Estas cifras arrojan una imagen bastante desoladora. Es más, incluso la percepción es que en realidad no hay tanto negocio como muchos pensaron. Y mientras todos huyen, hay alguien que decide correr en dirección contraria. Amazon. La empresa de comercio electrónico sorprendió hace unos pocos días con una asociación con GrubHub, que se podría definir como la rama estadounidense de Just Eat Takeaway, que la compró en junio de 2020. Una adquisición fuertemente discutida y criticada y que incluso la dirección de la multinacional holandesa lleva tiempo intentando deshacer a través de una venta relámpago de esta compañía.

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Foto: Reuters/Fabizio Bensch.

Los términos del acuerdo son los siguientes. Amazon puede hacerse con un 2% de las acciones de GrubHub. Un porcentaje que puede aumentar en el futuro, si lo desea, hasta el 15%. A cambio, el plan prémium de la 'app' de reparto a domicilio, que básicamente es un Glovo de ultramar, pasa a estar incluida durante un año en los beneficios que reciben los miembros de Prime, esa suscripción que incluye envíos en un día, almacenamiento en la nube, su servicio de 'streaming' de vídeo, el de música... Hay que decir que no es la primera que la compañía mueve ficha de esta forma. En la segunda parte de 2021, empezó a ofrecer ventajas similares gracias a Deliveroo en países como Irlanda y Reino Unido. Dos años antes había adquirido título de dicha empresa.

Foto: Foto: P. Rossignol. (Reuters)

Que ahora tome la decisión de extender este experimento a su país natal y su mayor mercado, significa que se reafirma en su hoja de ruta. Y es algo que sorprende por varias razones. La primera es que Jeff Bezos nunca ha sido muy partidario de esta actividad, que testó de primera mano. En 2015 puso en marcha Amazon Restaurants en Seattle. Cuatro años más tarde, el programa fue cancelado sin pena ni gloria, ya que su impacto allí donde había sido implementado no carburó lo suficiente como para convencer a los responsables de la multinacional.

La segunda razón que llama la atención es que los reyes del comercio electrónico están atravesando la que probablemente sean sus peores vacas flacas en mucho tiempo. El último trimestre presentaron, por primera vez en décadas, unas cuentas teñidas de rojo. Hubo dos motivos principales: por una parte, la mala marcha de Rivian, un fabricante de coches eléctricos en el cual habían invertido; y por otra, que la vuelta a la normalidad tras la pandemia había impactado en la ventas por internet una vez regresaba la gente regresaba a las tiendas físicas. Eso hizo que Amazon se encontrase en Estados Unidos con un exceso de almacenes pero también de personal. No se puede olvidar que desde 2020, la compañía se ha convertido en el segundo mayor empleador privado del mundo.

Más madera para Prime

Aquí es donde podemos encontrar la principal motivación de la firma ahora dirigida por Andy Jassy. La mayoría de sus clientes de Prime en Estados Unidos pagan mensualmente. Por tanto, cada 30 días tienen una ventana para dejar el servicio. Añadir una suscripción como la de GrubHub puede ser un añadido más (está valorada en 9, 99 dólares y supone tener envíos gratuitos de comida a domicilio) y un acicate para no darse, en algunos casos, de baja. Este movimiento se justifica en un momento en el que Amazon ha subido los precios de Prime en aquel país. El plan anual se ha encarecido en 20 dólares, hasta los 139. Pagando cada mes, sale a 180.

Para el grupo Just Eat Take Away la jugada también puede suponer un importante balón de oxígeno. Es muy probable que aquí no haya más flujo de caja, pero le proporciona ventajas muy a tener en cuenta. La primera es que le reengancha al grupo de cabecera. Diferentes fuentes estiman que Grubhub había perdido hasta 10 puntos de mercado en favor de Doordash y Uber Eats. Ahora su audiencia potencial se ve engordada al instante gracias a los suscriptores de Amazon. La segunda gran ventaja es que la compañía podría aprovecharse de la red logística urbana que tiene la multinacional en las grandes ciudades de Estados Unidos.

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Foto: Reuters/Carlos Alegri.

Eso podría ayudar a la 'app' de reparto de comida a domicilio a mejorar sus cifras y ser más atractiva para los posibles compradores. Pero también a alcanzar las economías de escala que persigue el sector. Alcanzar un volumen de pedidos que les ayude a hacer más eficientes los envíos y empezar a ser rentables, la gran asignatura pendiente de esta industria. Salvo Just Eat y algún trimestre suelto Doordash, todas las grandes compañías que se han dedicado al 'delivery' llevan más de una década siendo una máquina de quemar dinero, instaladas permanentemente en las pérdidas, esperando a que el dinero se les acabe antes a otros jugadores y puedan quedarse con mayor parte del pastel.

En el caso de Grubhub y Amazon se han juntado el hambre y las ganas de comer. Uno le proporciona una ventaja más para Prime y los otros le abren las puertas de un buen número de casas que hasta ahora preferían otras opciones o no hacían uso de estos servicios. No hay que olvidar que los inversores han decretado el fin del dinero fácil durante unos meses. Y compañías como las que se dedican al envío de comida a domicilio parecen estar en el centro del huracán.

Foto: Foto: Reuters.

El fundador de Y Combinator, una de las mayores aceleradoras de empresas de Estados Unidos, Michael Seibel, hizo un retrato robot de las compañías emergentes que peor lo pasarían en la crisis económica que parece a punto de desatarse. Habló de 'startups' de bajo margen, de tecnología dura y también a las intensivas en capital, es decir, las que gastan mucho y rápido y tienen que esperar para ganar. Y esta descripción es una descripción bastante fiel de lo que viene siendo el negocio del 'delivery'.

Hace unos días, Glovo daba luz verde definitiva a la compra por parte de Delivery Hero, el gigante alemán del reparto de comida a domicilio. La operación se puso sobre la mesa al filo de la pasada Nochevieja. En aquel momento, el acuerdo elevaba la valoración de la empresa española hasta los 2.300 millones. Sin embargo, siete meses después, la operación se traducía en una valoración un 65% menor (800 millones de euros), dejando a la 'startup' catalana, incluso, por debajo de los 1.000 millones necesarios para ser considerada como un 'unicornio' tecnológico.

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