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Bombarderos, F-35 y aviones cisterna: la clave de la OTAN para frenar a Rusia está en el aire
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Putin ya no puede echarse atrás

Bombarderos, F-35 y aviones cisterna: la clave de la OTAN para frenar a Rusia está en el aire

Si la diplomacia falla, ¿con qué se puede parar una inminente acción militar rusa? La aviación y el dominio del espacio aéreo serán fundamentales. Es el as en la manga de la OTAN

Foto: Su-35 durante una demostración en vuelo (Rob Schleiffert)
Su-35 durante una demostración en vuelo (Rob Schleiffert)
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Día tras día las noticias que recibimos sobre la crisis en Ucrania hablan de una escalada militar que ya parece difícil de parar. La solución diplomática se ve cada vez más lejana y la OTAN está ya moviendo ficha. En los países de la Alianza cercanos a las fronteras rusas y ucranianas o ribereños del mar Negro, la actividad militar y el movimiento de tropas es patente, signo claro de que la situación empeora. Pero, si la diplomacia falla, ¿con qué se puede parar una inminente acción militar rusa? La aviación y el dominio del espacio aéreo serán fundamentales.

Todo ha sido cuestión de días. Se ha pasado de hablar de 'acumulación de fuerzas' y 'tensas negociaciones', a especular sobre los posibles ataques rusos. Y no nos referimos a analistas o expertos, sino a la propia Unión Europea. Su Alto Representante para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, descartaba una invasión general, pero temía un intento de Moscú de cerrar el acceso ucraniano al mar Negro. Unas hipótesis que aquí ya barajábamos como muy probable desde el pasado día 22 de enero.

Foto: El presidente ruso, Vladimir Putin, vota 'online' en las elecciones parlamentarias. (Sputnik / Alexei Druzhinin / Kremlin)

Rusia necesita ocupar terreno, demostrar su capacidad militar y ganar una posición de fuerza de cara a las futuras negociaciones. Por ello la batalla será terrestre. La inteligencia, detectando posiciones enemigas, y la artillería, tendrán junto a los carros de combate un papel preponderante. La flota del mar Negro se utilizará en esos compases para apoyar el combate terrestre con acciones anfibias y la aviación tendrá un papel táctico, realizando ataques próximos a sus vanguardias y en profundidad, sobre centros de mando, nudos de comunicaciones y depósitos logísticos.

placeholder F-15E Strike Eagle sobre Irak en 2004 (USAF)
F-15E Strike Eagle sobre Irak en 2004 (USAF)

De entrada, muchos países de la OTAN están apoyando de diversas formas a Ucrania. Desde envíos masivos de material militar, como el caso de Estados Unidos y el Reino Unido, con aviones cargados de misiles Javelin y NLOW, hasta el de Alemania, con su negativa a enviar armas y su ofrecimiento de un hospital de campaña. Pero enviar tropas y material pesado, aunque ya se están haciendo algunos preparativos, no va a ser nada fácil, con una capacidad logística y de transporte en los ejércitos europeos muy descuidada.

Aparte de esto, la única capacidad de reacción inmediata la puede dar la aviación y los rusos lo saben. La Alianza cuenta con múltiples bases, el esfuerzo logístico no es tan complejo como movilizar material pesado —tampoco es sencillo— y concentrar efectivos aéreos a distancia de combate de territorio ucraniano es factible y ya se está haciendo.

Movimientos de la OTAN

Estados Unidos ya cuenta con un buen número de bases en Europa, entre las que son de la USAFE —la fuerza aérea norteamericana en Europa— y las propias de la marina. Todas ellas cuentan con grandes instalaciones y recursos para atender, repostar y albergar una fuerza numerosa. Las bases principales de la USAFE son seis y dos se encuentran en el Reino Unido: RAF-Mildenhall, donde se encuentran basados aviones cisterna KC-135 más unidades de operaciones especiales con CV-22 Osprey y MC-130J Comando —una versión especial del Hercules— y donde despliegan también aviones tan importantes como los dedicados a reconocimiento e inteligencia. La otra base es la de RAF Lakenheath, donde está basada un ala de F-15C/D y F-15E, los primeros muy especializados en combate aéreo.

En Alemania se encuentran las bases de Ramstein y Spangdahlem. La primera alberga un ala de transporte, dotada en su mayoría con aviones C-130J Hercules. La segunda tiene un ala de combate dotada de aviones F-16CM/DM. Luego está la base de Aviano, en Italia, sede de un ala de aviones de ataque —la 31st Fighter Wing— que incorpora dos escuadrones que se hicieron muy famosos durante el conflicto de los Balcanes, el 555 FS, apodados 'Triple Nickel' (por sus 3 cincos, la moneda de 5 centavos) y el 510 FS, apodados 'Buzzards', pero que en los años de la guerra se ganaron el apelativo de 'Mud Movers' por su eficacia en el ataque a tierra. Por último, la base de Incirlik, en Turquía, sede de un escuadrón de aviones de ataque A-10 Thunderbolt II y de una unidad de aviones cisterna KC-135.

placeholder Los bombarderos B-2 pueden jugar un importante papel. (USAF)
Los bombarderos B-2 pueden jugar un importante papel. (USAF)

Aparte de estas bases principales, hay otras muchas repartidas por toda Europa donde la USAFE mantiene una presencia con equipos de apoyo logístico e infraestructura. Esto permite que de forma rápida se puedan convertir en sede de otras unidades aéreas en caso necesario. Todo este entramado está diseñado para facilitar cualquier despliegue de aviones y fuerzas aerotransportadas en un plazo muy breve. Entre estas bases estarían, por ejemplo, las de Morón (España) o las de Lask (Polonia) y sobre todo la de Câmpia Turzii en Rumanía, por su cercanía a la zona en conflicto.

En cualquier caso, de degenerar la situación en un enfrentamiento armado a gran escala, se podrían utilizar casi cualquier base de países de la Alianza siempre que estos dieran su consentimiento. De hecho, ya hay importantes movimientos en las bases búlgaras —a donde España enviará en febrero cuatro aviones (presumiblemente Eurofighter)— y rumanas, así como en las de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania. Los movimientos, aún muy prudentes, se suceden. Dinamarca ha anunciado el envío de una de sus fragatas al Báltico y 4 F-16 a Lituania. Países Bajos también ha anunciado el envío de dos de sus nuevos F-35 a bases rumanas y otros países, como Francia o el propio Reino Unido, no descartan el envío de tropas terrestres.

Importantísima será la segura contribución polaca que, aunque aún no dispone de aviones F-35A, tiene 36 F-16 en versiones modernas y con tripulaciones bien adiestradas, además de una veintena de MiG-29, aunque ya es un avión superado. Además de las importantes fuerzas terrestres polacas (tres divisiones acorazadas), Estados Unidos desplegará cerca de 8.500 soldados en su territorio y a buen seguro hará uso de sus bases aéreas.

Llegados a una situación de guerra, Estados Unidos podría desplegar bombarderos en bases europeas, probablemente en el Reino Unido o Alemania, aunque no sería necesario hacerlo. No serían B-52, demasiado vulnerable en un conflicto simétrico, pero sí los B-2, bombarderos 'stealth' de los que se aprovecharía hasta el último centavo gastado en su carísima tecnología. Por supuesto se desplegarían F-35 —puede que incluso F-22— y más aviones F-16 y F-15, a los que habría que sumar los cerca de 60 aviones navales Super Hornet y Growler a bordo del portaaviones Harry S. Truman.

Tampoco podemos ignorar a la aviación ucraniana. Disponen de 26 Su-27, 16 MiG-29 y 13 Su-25, este último un avión de ataque que, bien empleado en el momento adecuado, puede contribuir a ralentizar los avances de las fuerzas blindadas rusas.

placeholder Avión de alerta temprana E-2D Hawkeye en la cubierta del Lincoln (US NAVY)
Avión de alerta temprana E-2D Hawkeye en la cubierta del Lincoln (US NAVY)

Por último, hay que contar con la importantísima labor de los aviones cisterna —aquí elementos clave— y los de vigilancia (AWACS), reconocimiento e inteligencia, incluyendo drones. La aviación de la Alianza (también Suecia) lleva ya tiempo realizando numerosas misiones de este tipo a lo largo de las fronteras con Ucrania, monitorizando los movimientos rusos y su tráfico de comunicaciones, radares, etc.

Una amenaza real para Rusia

La aviación de la OTAN es lo que los rusos deben temer si entran en batalla, no por lo que ahora mismo está desplegado, sino por lo que se pueda desplegar y en el plazo que lo puedan hacer. Por eso mismo no les interesa un combate prolongado y, mucho menos, una invasión completa del país. En un plazo breve se podrían situar importantes contingentes aéreos a tiro de las áreas de lucha.

Los rusos pondrían enfrente a sus mejores cazas, hoy en día los Sukhoi Su-34, aunque su número total sea relativamente escaso (unos 120 ejemplares), complementados por Su-27/30/35 e incluso MiG-29, de los que mantienen grandes cantidades. Podrían hacer valer esta superioridad numérica en la pelea por el espacio aéreo incluso asumiendo pérdidas, pero confiarán (como siempre han hecho) en su potente defensa antiaérea. Pondrán en liza a la flor y nata de sus baterías de misiles antiaéreos, con los S-400 como pieza fundamental. Un sistema de misiles probado en Siria y muy eficaz, con un alcance de entre 100 y 400 km según el tipo de misil.

placeholder Eurofighter español del Ala 11 con base en Morón. (Juanjo Fernández)
Eurofighter español del Ala 11 con base en Morón. (Juanjo Fernández)

Este sistema goza de buena prensa y hay varios países que lo han adquirido, pero resulta muy caro. Además, su eficacia ha sido puesta en tela de juicio. Los israelíes, por ejemplo, desvelaron que habían realizado vuelos con sus F-35 en zonas cubiertas por el S-400 sin ser detectados. En cualquier caso, es una amenaza a tener muy en cuenta. Como complemento se desplegarán baterías del S-300 (modelo anterior) así como misiles de alcance medio como los veteranos (algo anticuados) Gainful (2K12 Kub), los de corto alcance Tor-M1 y los letales sistemas mixtos (cañones y misiles) Tunguska y Pantsir, muy peligrosos contra helicópteros y aviones de ataque.

Está claro que Rusia pretende una demostración de fuerza. El conflicto trasciende a algo bilateral y va más allá de unas disputas entre vecinos. Ucrania se ha convertido, para su desgracia, en el tapete sobre el que se está jugando una peligrosa partida de cartas. Moscú quiere volver a ser alguien en la escena mundial y no va a tolerar un acercamiento ucraniano a la OTAN. Esta, sin embargo, guarda un poderoso as en la manga: una aviación que lo puede cambiar todo si estalla el conflicto.

Día tras día las noticias que recibimos sobre la crisis en Ucrania hablan de una escalada militar que ya parece difícil de parar. La solución diplomática se ve cada vez más lejana y la OTAN está ya moviendo ficha. En los países de la Alianza cercanos a las fronteras rusas y ucranianas o ribereños del mar Negro, la actividad militar y el movimiento de tropas es patente, signo claro de que la situación empeora. Pero, si la diplomacia falla, ¿con qué se puede parar una inminente acción militar rusa? La aviación y el dominio del espacio aéreo serán fundamentales.

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