"Hemos cometido el mismo error que en la desescalada: la política antes que la ciencia"
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ENTREVISTA A JOAN carles MARCH

"Hemos cometido el mismo error que en la desescalada: la política antes que la ciencia"

El profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, firmante de la carta de 'The Lancet' que pedía una auditoría, advierte de que la situación "en general es mala", no solo en Madrid

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Joan Carles March. (FTS)

Prácticamente al mismo tiempo que Isabel Díaz Ayuso enterraba la posibilidad de desobedecer la orden del Ministerio de Sanidad para cerrar Madrid y anunciaba que acudiría a los tribunales, como ya hizo en la desescalada, las puertas del Ministerio de Sanidad se abrían para una visita muy espera. Recibían por fin Salvador Illa y la secretaria de Estado, Silvia Calzón, a una representación de la veintena de científicos que firmaron dos cartas en la revista 'The Lancet' pidiendo una auditoria externa e independiente sobre la gestión de la pandemia. Casi dos meses después de que se publicase la primera de ellas, el pasado jueves, Helena Legido-Quigley, Alberto García-Basteiro, Margarita del Val, Ildefonso Hernández, Manuel Franco y Joan Carles March se veían por fin con el ministro.

"Lo más positivo es que en el ministerio se ha cambiado la idea de que la evaluación de la pandemia había que hacerla después de la misma, que lo que tocaba ahora era apechugar y ya llegaría el momento", cuenta este último, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, que anuncia una reunión preparatoria durante este mes.

"Octubre se presenta complicado para poder ponerla en marcha, pero ya tenemos una línea de arranque y continuidad", remata este experto en una entrevista concedida a Teknautas.

Foto: Elvis García. (Foto cedida)

PREGUNTA. Días después, seguimos con el tira y afloja entre Madrid y el Gobierno. ¿A quién le toca ceder?

RESPUESTA. Lo que hay que comprender ahora mismo es que se necesita trabajo conjunto, unidad de acción y trabajar todos bajo una misma línea. El virus es el mismo en Andalucía, en el País Vasco y en Madrid que en Galicia. Ante el mismo virus, hay que tomar las mismas medidas, que no tienen por qué ser estrictamente iguales. En este sentido, por fin el ministerio ha puesto unos criterios y un conjunto de indicadores encima de la mesa, que son absolutamente necesarios. Eso sí, estos indicadores llegan tarde. Es un error no haberlos fijado desde el primer momento. Porque, claro, luego llega una comunidad que ve que la situación le afecta de lleno y los rechazan.

P. ¿Entiende la oposición radical del Gobierno de Ayuso?

R. Lo cuestionable de Madrid es que rechazó los indicadores después de decir que sí dos días, al día siguiente dijo que no, el martes estaba de acuerdo y el miércoles y el jueves estaba en la posición contraria. No se puede funcionar así, porque se crea confusión en los ciudadanos. El problema, tristemente, es que estamos en una situación en que la política se ha puesto por delante. Las decisiones las tienen que tomar los políticos, por supuesto. Pero tienen que hacerlo bajo el criterio técnico. Y en eso hay que avanzar mucho en este país, porque si no la política acaba marcando el camino hasta extremos no adecuados.

placeholder Salvador Illa. (EFE)
Salvador Illa. (EFE)

P. Esto de políticos haciendo el trabajo de científicos no es nuevo...

R. Estamos repitiendo los errores de mayo y junio. En la desescalada, cometimos el mismo error de anteponer lo político a la ciencia. El resultado de primar lo político es que nos encontramos con un proceso distinto en cada autonomía, sin marcar un camino común. La gestión del ministerio estaba muy cuestionada y cada región quiso tomar el mando, salir rápido, poner sus propias medidas. Esto dio pie a que cada una tomaba una estrategia diferente. Entonces te encontrabas que en un sitio las mascarillas eran obligatorias hasta en la playa y en otros casi ni en interiores. Unos abrían corredores turísticos, otros no. Y así tenemos muchos más ejemplos.

P. Echemos la vista atrás... ¿Qué ha ocurrido o dejado de ocurrir estos meses para llegar aquí?

R. Hemos tenido muy clara la necesidad de las tres M. Mascarillas, manos limpias y metros de distancia. Y las hemos aplicado, pero nos hemos olvidado de la norma de las tres C: espacios cerrados, concurridos, cercanos. Obviar las tres C es tan o más terrible que obviar las M, dado el problema evidente que hay en los interiores con los aerosoles.

Nos hemos olvidado de las tres C: espacios cerrados, concurridos y cercanos

P. En los últimos días, se está comparando mucho Madrid con Nueva York.

R. Creo que teníamos que haber limitado muchísimo o prohibido el uso de muchos de esos espacios cerrados. No haber permitido el uso de los comedores interiores hubiese sido clave, como en Nueva York. Pero también hay otras cosas a tener en cuenta. En las reuniones privadas, que han sido un foco importante, creo que faltaron protocolos para estas situaciones. Dejar claro que aunque fuésemos seis o 10 conocidos había que extremar las medidas. Hubo mucha gente que asimiló que al ser un número reducido, ya estábamos seguros. Faltó, a mi parecer, imponer prácticas, como que solo uno sirviese la comida, pusiese la mesa, que al terminar nos pusiéramos la mascarilla, que fuesen reuniones al aire libre o en espacios muy bien ventilados. Eso se tenía que haber gestionado mejor.

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Foto: EFE.

P. Volvamos al presente... Esto de cerrar una ciudad y dejar a las personas moviéndose con libertad dentro, ¿va a funcionar?

R. Yo soy partidario de confinamientos rápidos y duros. Pero vista la situación de Madrid, igual ya no se puede plantear uno breve y sí o sí hay que ir a uno más largo. Hemos empezado a actuar con 15 días o un mes de retraso. Mientras debatíamos que si banderas sí o banderas no, se discutía si la reunión tendría que ser en un sitio o en otro, el virus avanzaba libre y no dejaba títere con cabeza. Se tenía que haber actuado más rápido. Y seguramente la capital necesite un confinamiento más duro y largo del que ahora se plantea.

P. Usted es experto en salud pública, ¿qué le parece la idea de construir un hospital de pandemias?

R. Hay que pensar la base y luego ya trabajar la altura. La base es la Atención Primaria y la salud pública. La primaria fue gravemente dañada hace 10 años y la salud pública podríamos decir que fue maltratada. Hace falta mejorar en eso. Lo necesitamos. Encima, se les ha cargado el trabajo de los rastreadores. Hay que sensibilizarnos de que la salud pública tiene que ser mucho más relevante en esta crisis. Hemos volcado prácticamente todos los recursos que tenemos en esto, pero no se puede olvidar a los pacientes crónicos, que van a ser los grandes afectados cuando la pandemia pase.

Foto: Varias personas esperan para hacerse una prueba PCR en el Centro de Salud del barrio de San Diego de Lorca, Murcia. (EFE)

Hay que gestionar todo esto mejor, reforzando la Atención Primaria y la salud pública. Por ejemplo, es más urgente reforzar las UCI. Un hospital de pandemias puede ser una buena opción, pero creo que es un error ir a la cumbre cuando no se ha trabajado la base.

P. Madrid manejaba una incidencia acumulada de 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, Sanidad ha fijado 500. Cuesta aclaraRse. ¿Es mucho, poco, suficiente...?

R. Una incidencia acumulada de 500 casos por cada 100.000 habitantes es un número de casos elevadísimo. Hay lugares que imponen 250, 100 e incluso 50. Estamos hasta 10 veces por encima de lo que fijan otros. Lo que me sorprende es que no seamos capaces de consensuar estos primeros indicadores, tan necesarios. La primera tarea era fijar esto, y ahora puede plantearse la necesidad de poner aún más indicadores o que sean más duros. Y por supuesto, hay que abrir el melón de qué ocurre en las ciudades y pueblos de 100.000 habitantes.

P. ¿Hemos centrado demasiado la atención en Madrid?

R. Se necesita atención no solo en Madrid. Cuando pensamos solo en la capital, nos equivocamos y nos ponemos en peligro de nuevo. La situación está complicada en general. Hemos visto confinamientos en Castilla y León, Baleares. Estamos viendo la situación en Navarra, en zonas de Murcia... No es lo mismo un sitio pequeño que un sitio grande, pero hay que plantear que ocurre en lugares pequeños. Aunque cada una tiene su contexto, hay que plantear medidas más rápidas y contundentes en cualquier ciudad. Personalmente, soy partidario de medidas muy duras que luego se relajen, antes que hacerlo al revés.

placeholder Fotos: Reuters.
Fotos: Reuters.

P. Hay quien piensa que esta pandemia ha demostrado que la descentralización de la Sanidad hay que revertirla.

R. No lo comparto en absoluto. Creo que las comunidades autónomas son necesarias en el sistema sanitario, que han ayudado a su mejora y a hacerlo realmente útil. Eso no excluye que exista la necesidad de una estructura ministerial para mejorar la coordinación y la colaboración entre instituciones. Se tiene que articular de una mejor forma. Hay que plantear una nueva manera de gestión, que ayude a la salud pública con criterios unificados para todas las comunidades, fijando un porcentaje mínimo de presupuesto que se debe dedicar a sanidad y Atención Primaria. Es verdad que el coronavirus ha pillado desprevenido a un sistema descentralizado. Pero no es menos cierto que hace unos años, en muchos puntos, esquilmamos la salud pública. Y de esos polvos, estos lodos.

P. ¿Estaremos preparados para el invierno? ¿Cómo espera que sean los próximos meses?

R. Veo lo que resta de año y el principio del que viene con preocupación. Pero también con interés. Hemos hecho una cosa clave: incrementar el uso de las mascarillas y la higiene. ¿Tendrá efecto en el virus de la gripe y en los resfriados? Probablemente, nos ayudará a paliar los efectos de otras patologías. Pero tenemos muchas dudas por resolver. No sabemos cómo puede actuar la unión conjunta entre la gripe y el covid-19. Por tanto, es difícil pronosticar cómo va a ser capaz de llevarlo la Atención Primaria. Los test de antígenos que han empezado a ser distribuidos masivamente pueden ayudar en estos meses, pero sin duda alguna necesitamos más médicos, más enfermeros... En definitiva, más personal, bien sea incorporando psicólogos o farmacéuticos. Hay que reforzar el conjunto de la Atención Primaria.

Prácticamente al mismo tiempo que Isabel Díaz Ayuso enterraba la posibilidad de desobedecer la orden del Ministerio de Sanidad para cerrar Madrid y anunciaba que acudiría a los tribunales, como ya hizo en la desescalada, las puertas del Ministerio de Sanidad se abrían para una visita muy espera. Recibían por fin Salvador Illa y la secretaria de Estado, Silvia Calzón, a una representación de la veintena de científicos que firmaron dos cartas en la revista 'The Lancet' pidiendo una auditoria externa e independiente sobre la gestión de la pandemia. Casi dos meses después de que se publicase la primera de ellas, el pasado jueves, Helena Legido-Quigley, Alberto García-Basteiro, Margarita del Val, Ildefonso Hernández, Manuel Franco y Joan Carles March se veían por fin con el ministro.

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