Es noticia
Menú
El 'halcón' español: ¿qué es el ahorro energético que pide la UE y por qué Madrid se opone?
  1. Mundo
España se enfrenta a Bruselas

El 'halcón' español: ¿qué es el ahorro energético que pide la UE y por qué Madrid se opone?

Muy importante debe de ser la cuestión para que un país tan proeuropeo como España se vuelva contra Bruselas. Este es el caso de la propuesta de la Comisión de reducir un 15% el consumo de gas natural

Foto: Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica. (EFE/Chema Moya)
Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica. (EFE/Chema Moya)
EC EXCLUSIVO Artículo solo para suscriptores

España se ha revuelto contra Bruselas. En un país tan proeuropeo, tan acostumbrado a no romper líneas con la Unión Europea, tan “eurobeato”, como lo calificaba el ahora jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell; esto es noticia. ¿Por qué lo ha hecho? Porque la Comisión Europea propuso este miércoles que todos los Estados miembros reduzcan un 15% su consumo de gas, con el objetivo de aumentar el colchón de reservas para hacer frente a un posible corte de suministro por parte de Rusia, un escenario que cada vez se considera más posible.

Rápidamente, el Gobierno español salió a rechazar la idea. Teresa Ribera, vicepresidenta tercera a cargo de Transición Ecológica, reaccionó duramente a la propuesta de Bruselas e, incluso, en un giro que ha sido muy comentado en la capital comunitaria, trazó una comparación con los tiempos en los que se acusaba a España de no hacer sus deberes en materia de deuda y se le pedía ajustarse el cinturón. "A diferencia de otros países, los españoles no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades desde el punto de vista energético", ha llegado a comentar la vicepresidenta.

¿En qué consiste la propuesta de la Comisión?

El Ejecutivo comunitario presentó el miércoles una medida con la que busca hacer frente a la posibilidad de que Moscú corte el grifo del gas. Bruselas pidió que, voluntariamente, todos los Estados miembros recorten un 15% su consumo de gas, pero también que, en caso de que la situación empeorase o si lo pedían tres Estados miembros, se pudiera establecer la obligatoriedad de este ajuste.

Foto: El presidente ruso, Vladímir Putin, durante una visita a una planta para licuar el gas natural en Sabetta, Rusia. (EFE/Alexei Druzhinin)

Pero las medidas no afectarían a los hogares ni a los servicios como hospitales o colegios. Se trataría de objetivos para la industria, aunque, en su comunicado, el Ejecutivo comunitario subrayaba que las capitales deben llevar a cabo una labor de concienciación, ya que, si todos los ciudadanos se implican, los objetivos serán más fáciles de cumplir, argumenta Bruselas. La Comisión querría que este ahorro se aplicara desde el próximo 1 de agosto hasta finales de marzo de 2023.

Bruselas plantea un racionamiento voluntario del gas.

Teóricamente, este ahorro permitiría a la Unión contar con reservas suficientes para hacer frente al invierno. Algo que, unido a los esfuerzos por conseguir suministros alternativos y al objetivo de llenar las reservas para cuando comience la temporada de calefacción en otoño, debería ser suficiente a ojos del Ejecutivo comunitario.

¿Esto ya está aprobado?

No. La Comisión Europea ha hecho una propuesta, pero, para que se convierta en un reglamento, es decir, en una ley europea, requiere todavía que el Parlamento Europeo y el Consejo —la institución en la que están representados los gobiernos nacionales— aprueben sus propias versiones de la propuesta del Ejecutivo comunitario y después se sienten a negociar para alcanzar un acuerdo respecto a un texto final. Es en este punto en el que España tendría que influir para obtener los cambios que pide.

Foto: Merkel, Putin y el perro negro. (EFE/Sergei Chirikov)

Además, la Comisión Europea ha pedido a los Estados miembros que envíen a finales de septiembre sus planes de contingencia, que ya había solicitado en su momento, pero que ahora están actualizados con las medidas necesarias para alcanzar el ahorro del 15%.

¿Por qué se opone España?

Hay varias razones. Por un lado, España es uno de los tres países que, según un estudio del 'think tank' económico Bruegel, se verían menos afectados por un corte total de suministro por parte de Rusia. Estos tres países podrían sobrevivir al invierno sin agotar sus reservas de gas. Sin embargo, otros Estados miembros están mucho más expuestos.

El Gobierno defiende que hay otras medidas que serían mucho más efectivas sin necesidad de ajustar el consumo, lo que necesariamente afectaría a una industria que en España, a diferencia de en otros países europeos, todavía no ha terminado de recuperarse de la crisis provocada por la pandemia. España es el único país que todavía no ha recuperado su nivel de PIB prepandémico, y ajustar un 15% el consumo de gas afectaría al crecimiento, por lo que el Ejecutivo pide buscar otras soluciones.

Foto: Un buque metanero de transporte de GNL, cerca de Tokio, en Japón. (Reuters/Issei Kato)

España lleva desde septiembre de 2021 moviendo una agenda europea centrada en la energía, pidiendo algunas medidas que, aunque inicialmente fueron rechazadas por el resto de Estados miembros y por la Comisión, han acabado por ser aceptadas. La delegación española sabe que se la escucha y que se ha convertido en la voz cantante de un grupo de Estados miembros en materia de energía.

¿Está sola España?

Ni mucho menos. El primer y más estrecho aliado de España es Portugal. Lisboa también ha reaccionado de forma muy dura ante la idea de la Comisión Europea, ya que ha aumentado el consumo de gas en el último año debido a que las sequías han impedido el uso habitual de la energía hidroeléctrica. Además, ambos países dependen poco del gas ruso y en lo que se centran más es en la regasificación del gas natural licuado (GNL).

España rechaza la propuesta de Bruselas de recortar un 15% el consumo de gas.

Además, tanto Italia como Hungría y Polonia han mostrado sus reservas respecto a la idea propuesta por el Ejecutivo comunitario. En los próximos días, avanzará el debate entre diplomáticos y también en un Consejo extraordinario de Ministros de Energía que se celebrará la semana que viene en Bruselas, lo que permitirá hacerse un mapa más claro sobre cuáles son las posturas de los distintos Estados miembros.

El texto del Consejo tendrá que ser aprobado por una mayoría cualificada. Esto significa que el 55% de los Estados miembros, es decir, al menos 15 que representen por lo menos al 65% de la población, deben votar a favor. Si cuatro Estados miembros que representen más del 35% de la población vota en contra, en este caso se alcanzaría la mayoría de bloqueo.

España se ha revuelto contra Bruselas. En un país tan proeuropeo, tan acostumbrado a no romper líneas con la Unión Europea, tan “eurobeato”, como lo calificaba el ahora jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell; esto es noticia. ¿Por qué lo ha hecho? Porque la Comisión Europea propuso este miércoles que todos los Estados miembros reduzcan un 15% su consumo de gas, con el objetivo de aumentar el colchón de reservas para hacer frente a un posible corte de suministro por parte de Rusia, un escenario que cada vez se considera más posible.

Gas natural Comisión Europea Teresa Ribera
El redactor recomienda