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Bruselas pide ahorrar un 15% de gas para hacer frente a un corte por parte de Rusia
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crisis energética tras la guerra de ucrania

Bruselas pide ahorrar un 15% de gas para hacer frente a un corte por parte de Rusia

La Comisión Europea ha propuesto este miércoles objetivos de ahorro en el consumo del gas que podrían convertirse en obligatorios en caso de que la situación empeore

Foto: Foto: EFE/Filip Singer
Foto: EFE/Filip Singer

En Bruselas se viene dando por hecho desde hace semanas que habrá turbulencias importantes. Lo que la Comisión Europea ha hecho ahora es pedirle a los Estados miembros y sus ciudadanos que se abrochen los cinturones para ello. El Ejecutivo comunitario y muchas capitales dan prácticamente por hecho que Rusia cortará el suministro de gas a la Unión Europea antes, es decir, de forma inmediata, o después, ya en otoño. Pero que lo hará, como represalia a las medidas adoptadas por los Veintisiete contra la invasión rusa de Ucrania. Pero una cosa es hablar de ese corte y otra cosa es prepararse ante él. “Rusia nos está chantajeando, Rusia está usando la energía como arma. Por eso, sean parciales o totales los cortes, Europa necesita estar preparada", ha señalado Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario.

El plan de la Comisión Europea incluye unos objetivos de reducción del consumo para los Estados miembros que son, en principio, voluntarios, y que se sitúa en el 15% entre el 1 de agosto y el 31 de marzo del 2023. Pero en caso de emergencia, si se materializa el escenario más temido, entonces la propuesta del Ejecutivo comunitario establece que esos objetivos puedan volverse obligatorios. “Todos los consumidores, administraciones públicas, hogares, propietarios de edificios públicos, proveedores de energía e industria pueden y debe tomar medidas para ahorrar gas”, señala la Comisión en su comunicado.

Foto: El presidente ruso, Vladímir Putin, durante una visita a una planta para licuar el gas natural en Sabetta, Rusia. (EFE/Alexei Druzhinin)

Para activar los objetivos obligatorios de reducción de consumo, Bruselas propone un mecanismo de “alerta de la Unión” que puede ser activado tanto por parte del Ejecutivo comunitario como a petición de al menos tres Estados miembros en caso de que exista “un riesgo sustancial de una grave escasez de gas” o se produce “una demanda excepcionalmente alta de gas”. El corte ya está aquí: los datos apuntan a que Rusia está entregando mucho menos gas que otros años. Pero el escenario de una interrupción total se ha convertido en el eje sobre el que gira toda la agenda europea en las últimas semanas.

La Comisión ya había solicitado a las capitales que prepararan planes de contingencia, pero ahora solicita que los actualicen para finales de 2022 incluyendo las medidas de reducción de demanda planeadas. Además, serán las autoridades nacionales las responsables de monitorear si se están cumpliendo los objetivos y deben informar puntualmente a los técnicos comunitarios cada dos meses. La base legal para todo este ejercicio es el artículo 122 de los Tratados, una cláusula de emergencia muy abierta que permite tomar medidas extraordinarias en algunos casos.

“Todos pueden y debe tomar medidas para ahorrar gas”, señala la Comisión Europea en un comunicado

La Comisión Europea es clara en su comunicación: las reglas actuales impiden que los hogares y servicios como hospitales o escuelas estén sujetos a medidas de racionamiento, por lo que las propuestas presentadas este miércoles están dirigidas a la industria, pero deja caer que es preferible que toda la sociedad se implique en el ejercicio. “El ahorro de energía administrado en todos los sectores de la economía hoy será mucho menos costoso que la reducción apresurada de la producción industrial mañana”, explican desde la Comisión Europea. “Animamos a los Estados miembros a lanzar campañas de información para concienciar a los ciudadanos”, señala el Ejecutivo comunitario.

Un análisis del think tank económico bruselense Bruegel apunta que solamente una reducción del consumo del 15% respecto a la media de 2019 a 2021 puede evitar que, en caso de corte de suministro, las reservas de gas europeas se agoten en febrero de 2023. Para evitar que las reservas se agoten algunos países tendrían que hacer esfuerzos enormes para ajustar su consumo. Por ejemplo, los Bálticos ya han realizado un ajuste de demanda del entorno del 35%, pero para no agotar sus reservas el próximo invierno tendrían que llevar el ajuste hasta el 51% respecto a la media de los últimos años. Solamente España, Francia y Portugal, según el análisis de Bruegel, podrían pasar el invierno sin agotar sus reservas sin necesidad de ajustes en el consumo.

Un fantasma permanente

La interrupción total del suministro de gas por parte de Moscú se ha convertido en la principal amenaza para la economía europea. Todas las estimaciones de la Comisión tienen en cuenta que ese escenario dejaría en papel mojado sus previsiones macroeconómicas y llevarían a la Eurozona y a la Unión en su conjunto hacia la recesión. Lejos de tratarse de una mera hipótesis, Paolo Gentiloni, comisario de Economía, explicaba la semana pasada que cada vez era un escenario más real. Johannes Hahn, comisario de Presupuestos, señaló directamente este martes que Bruselas considera que Gazprom no reactivará la actividad del gasoducto Nord Stream 1, que lleva parado por obras de mantenimiento desde el pasado 11 de julio y debería reactivarse el jueves.

Foto: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (EPA)

También este martes el Fondo Monetario Internacional advirtió sobre el impacto que el corte del suministro tendría sobre las economías europeas. En caso de que el resto de socios tanto europeos como globales no se esfuercen por mitigar los efectos a través de un mayor suministro de gas natural licuado (GNL) y otras medidas, las economías de Hungría, República Checa, Eslovaquia e Italia podrían contraerse hasta un 5% durante el próximo año.

Pero si se logra que el mercado se mantenga fragmentado, el impacto será menor para estos países y se produciría una “armonización” del choque, con una contracción generalizada de entre el 1% y el 3% para prácticamente todos los Estados miembros, incluidos los más expuestos. Precisamente para eso presenta el Ejecutivo comunitario este plan: para que los socios estén listos para saber gestionar sus reservas y también para poder arrimar el hombro en este escenario.

Foto: Una plataforma de producción de petróleo en Irán. (Reuters/Raheb Homavandi)

La Unión ha intentado tomar medidas ante este escenario, aunque los analistas coinciden en señalar que ninguna medida puede prevenir el impacto que provocaría el corte total de suministro. Por ejemplo, el Ejecutivo comunitario ha desplegado toda una “diplomacia del gas”, buscando otros posibles suministradores, desde Qatar a Azerbaiyán, pasando por Estados Unidos. Por otro lado, la Comisión Europea ha pedido a los Estados miembros que llenen sus reservas de cara a la temporada de calefacción hasta el 80%, que preparen medidas de contingencia, incluido el posible racionamiento, y ha presentado un plan, RepowerEU, con el que buscaba acelerar la independencia de la energía rusa y lograr desconectarse de la misma en 2027 con una apuesta masiva por las renovables.

En Bruselas se viene dando por hecho desde hace semanas que habrá turbulencias importantes. Lo que la Comisión Europea ha hecho ahora es pedirle a los Estados miembros y sus ciudadanos que se abrochen los cinturones para ello. El Ejecutivo comunitario y muchas capitales dan prácticamente por hecho que Rusia cortará el suministro de gas a la Unión Europea antes, es decir, de forma inmediata, o después, ya en otoño. Pero que lo hará, como represalia a las medidas adoptadas por los Veintisiete contra la invasión rusa de Ucrania. Pero una cosa es hablar de ese corte y otra cosa es prepararse ante él. “Rusia nos está chantajeando, Rusia está usando la energía como arma. Por eso, sean parciales o totales los cortes, Europa necesita estar preparada", ha señalado Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario.

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