Cambio climático y geopolítico: cómo arreglar el planeta sin crear (más) tensiones
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CÓDIGO ROJO, ALERTA EL IPCC

Cambio climático y geopolítico: cómo arreglar el planeta sin crear (más) tensiones

Por primera vez, el IPPC dice que el cambio climático está inequívocamente causado por el ser humano y que está relacionado con los últimos fenómenos meteorológicos extremos

Foto: Protestas de jóvenes contra la inacción por el cambio climático en Valencia. (EFE)
Protestas de jóvenes contra la inacción por el cambio climático en Valencia. (EFE)

En las últimas semanas, países tan distintos como Canadá y Estados Unidos, Irán, Turquía y Grecia han sufrido algunas de las peores olas de calor, sequías e incendios forestales en décadas. Mientras tanto, lluvias torrenciales e inundaciones sin precedentes han afectado a China y Alemania. Estos desastres climáticos se han cobrado la vida de decenas de personas, han dejado a miles sin hogar y los daños a infraestructuras y propiedades ascienden a miles de millones. Como afirmó la experta Elizabeth Kolbert hace unos meses, a menos que actuemos ahora mismo con respecto al clima estamos condenados. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático está de acuerdo. El IPCC, que representa a los principales científicos del clima del mundo y está respaldado por los gobiernos nacionales, publicó el lunes su primer informe sobre el clima desde 2013. Por primera vez, el IPPC dice que el cambio climático está inequívocamente causado por el ser humano y que está directamente relacionado con los fenómenos meteorológicos extremos que estamos viendo últimamente.

Foto: Dos personas frente a las llamas que están devorando Grecia. (EFE)

Primero, una mala noticia. Los últimos datos muestran que la temperatura de la superficie global ha aumentado más rápido desde 1970 que en cualquier otro medio siglo de los últimos dos milenios. Y el IPCC advierte que algunos de los daños serán permanentes: en dos décadas la temperatura media será 1,5 grados centígrados más alta que la de 1850-1900. Nos estamos acercando a varios "puntos de inflexión", cuando el planeta experimenta cambios bruscos en respuesta al calentamiento global que no pueden revertirse independientemente de lo que hagamos, como la desaparición de los casquetes polares o de los arrecifes de coral.

Ahora una (especie de) buena noticia. El IPCC dice que quizás, y solo quizás, todavía no sea demasiado tarde para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Sin embargo, para ello, el mundo debe reducir a la mitad sus emisiones de dióxido de carbono para 2030, y todos los países deben alcanzar las "cero emisiones netas" —sacar de la atmósfera la misma cantidad de carbono que introducir en ella— para 2050.

Foto: Previsión global con un aumento de 4º C de la temperatura. (CSIC)

¿Qué hay que hacer para conseguirlo?

En cuanto a los países, los gobiernos tendrán que colaborar de manera más estrecha de lo que lo han hecho en mucho tiempo para acordar la forma en que todos puedan cumplir con su parte, y mantener esos esfuerzos a lo largo del tiempo.

Entre los principales contaminantes, para cumplir el plazo del IPCC para 2050, EEUU y la UE tendrán que convencer a China de que alcance la neutralidad climática una década antes de lo que Pekín planea actualmente. Además, quizá deban ofrecer a la India el dinero que Delhi lleva tiempo exigiendo para los países pobres que han contaminado mucho menos per cápita, pero a los que ahora se les pide que reduzcan sus emisiones tanto como las naciones ricas industrializadas. Es probable que chinos e indios necesiten garantías de que los estadounidenses y los europeos no se echarán atrás como ya hizo Estados Unidos, que tuvo que reincorporarse al acuerdo climático de París de 2015, firmado por Obama pero posteriormente cancelado por Trump.

Foto: Científicos analizando la pérdida de hielo en el Ártico. (EFE)

Activistas climáticos como la ugandesa Vanessa Nakate afirman que las naciones africanas —que apenas son responsables de causar el cambio climático, pero que sufrirán algunos de sus peores efectos— necesitarán incentivos de los países ricos para perseguir el crecimiento verde. Lo mismo ocurrirá con economías cruciales de renta media como Brasil (por favor, dejen de quemar el Amazonas) o Indonesia.

Dentro de cada país, políticos y ciudadanos tendrán que encontrar en el clima el terreno común que hoy no existe. Eso significa que el presidente francés, Emmanuel Macron, y los chalecos amarillos tendrán que averiguar cómo deshacerse del diésel sin cargar injustamente a los trabajadores con salarios bajos. En Estados Unidos, algunos republicanos tendrán que reconocer que el cambio climático es real y apoyar un plan a largo plazo que cree empleos verdes e invierta en infraestructuras sostenibles, aunque quizá no tanto como el Green New Deal.

Incluso en China, donde el debate sobre el cambio climático es menos abierto que en las democracias, Xi Jinping sabe que debe encontrar un equilibrio entre el consumo de carbón para lograr una mayor prosperidad económica y la inversión en alternativas para proteger al pueblo chino de una distopía climática.

Foto: Una tormeta de arena, empeorada por la contaminación del aire, en Pekín. (EFE)

Un aspecto importante es que el sector privado debe sumarse a la acción. Los gobiernos no contaminan tanto como las empresas, especialmente las de países con normativas poco estrictas. Las empresas deben recibir una fuerte presión, tanto por los legisladores como por los consumidores, para que nunca pongan los beneficios por encima del planeta, y que todas ellas pasen a ser neutrales climáticamente. Además, deberían compartir toda la tecnología que desarrollen para frenar las emisiones, especialmente la captura y el almacenamiento de carbono.

¿Es posible esta cooperación ahora mismo? El tono de urgencia del informe del IPCC pone de relieve lo que está en juego en la COP26, la cumbre mundial sobre el clima que se celebrará en Glasgow en noviembre. Puede ser la última ventana de oportunidad que tengamos para llegar a un consenso global sobre cómo salvar el planeta de… nosotros mismos.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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