El covid agudiza el ocaso de la bolsa española y hace peligrar su lugar en el 'top 20' mundial
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Pierde relevancia a nivel global

El covid agudiza el ocaso de la bolsa española y hace peligrar su lugar en el 'top 20' mundial

Desde el récord de 2007, el peso de la bolsa española a nivel global se ha reducido a apenas un tercio, mientras sus cotizadas desaparecen de los 'rankings' de capitalización

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Foto: EFE.

El ejercicio 2021 ha traído al Ibex 35 unos bríos que parecían olvidados. Tras el derrumbe que provocó la crisis del coronavirus en el ejercicio anterior, las ganancias próximas al 13% que acumula el principal índice de la bolsa española le permiten sacudirse los pesares y remendar parte de los daños sufridos durante los primeros meses de impacto de la pandemia.

Con todo, si el mercado español experimentó en 2020 un castigo especialmente severo, la recuperación firmada durante la primera mitad de 2021 tiene poco de excepcional cuando se pone en relación con la de las grandes plazas internacionales. Los principales índices de Arabia Saudí, Suecia, Francia, Taiwán, Finlandia, Italia, Bélgica, Reino Unido o Alemania son solo algunos de los que acumulan ganancias superiores a las del Ibex 35 (en divisa equivalente) desde el cierre del año anterior, mientras que su mejor desempeño respecto a Wall Street o las mayores bolsas de Asia apenas sirven para limar la brecha abierta desde el inicio de la crisis.

De hecho, desde los máximos establecidos en febrero de 2020, antes de que la pandemia hiciera zozobrar las bolsas mundiales, el Ibex figura como uno de los ocho peores índices primarios a nivel mundial, y las pérdidas próximas al 9% que aún acumula desde entonces contrastan de forma muy marcada con el 47% que suman el Kospi surcoreano y el TAIEX taiwanés, los avances en torno al 25% del OMX Copenhagen 20 o el S&P 500, las ganancias cercanas al 20% del Shanghai Composite y el OMX Stockholm 30 o las alzas entre el 18 y el 13% del Dow Jones, el Topix o el Dax alemán.

Cifras todas estas que representan la constatación de que la crisis del coronavirus no ha hecho otra cosa que agudizar el largo ocaso que viene protagonizando la bolsa española en el entorno global y que amenaza con desterrarla del listado de los veinte mayores mercados por capitalización. Según los registros de Bloomberg, la bolsa española sumaba al cierre de la sesión del jueves un valor conjunto de mercado de 782.836 millones de dólares (645.595 millones de euros), unas cifras que la ubican en el decimonoveno puesto del 'ranking' global. Con una representación de apenas el 0,67% de la suma de los mercados bursátiles mundiales, la capitalización de la bolsa española es 62 veces inferior a la de Estados Unidos, 15 veces menor que la de China o más de cuatro veces más reducida que la de Reino Unido y Francia.

A la bolsa española siempre le ha correspondido un lugar relativamente menor en el entorno global de los mercados bursátiles. No solo porque el tamaño de la economía nacional difícilmente puede equipararse a gigantes como Estados Unidos, China, Japón, Alemania o Reino Unido, sino porque tradicionalmente sus mercados financieros han estado menos desarrollados, con una menor disposición de las empresas locales (en una proporción abrumadora, micropymes) a aventurarse a dar el salto al parqué.

Aun así, es posible detectar episodios mucho más felices para el mercado nacional. Sin ir más lejos, a finales de 2007, cuando el Ibex estableció su máximo histórico y el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmaba que el país había pasado a formar parte de "la Champions League de la economía mundial". El 8 de noviembre de aquel año, cuando el principal índice español rozó los 16.000 puntos (hoy lucha por mantenerse por encima de los 9.000 enteros), la capitalización total de la bolsa española ascendía a 1,17 billones de dólares (964.744 millones de euros, al cambio actual), lo que representaba un 1,93% del total del valor total de las bolsas globales. En ese momento, España figuraba como el decimoquinto mayor mercado del mundo.

La pujanza del mercado español en aquella época tenía también su correlato en los listados de mayores empresas por capitalización. Hasta cuatro compañías del Ibex figuraban al término de aquella jornada entre las 100 principales a nivel global, con Telefónica (en el puesto 35) como la más destacada, seguida de Santander (52), BBVA (83) e Iberdrola (88). A nivel europeo, todas ellas se ubicaban entre las 40 principales, con Telefónica ubicada entre las diez mayores, mientras que Endesa, Inditex y Repsol engrosaban la lista de representantes en el 'top 100'.

Foto: Pantallas de cotización del Ibex en el interio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Hoy la presencia de empresas españolas es mucho menos reseñable. A nivel global hay que retroceder al puesto 135 para encontrar a Inditex, la compañía más valiosa del mercado nacional y única que forma parte del listado de las 200 más grandes (Iberdrola ocupa el puesto 207). Y aunque esto también es parte de un movimiento más general de pérdida de peso de Europa en unos mercados cada vez más dominados por EEUU y China (ambas bolsas representan más de la mitad de la capitalización global), los 'blue chips' del mercado español también han visto encoger su relevancia entre sus pares del viejo continente. Sin ningún representante entre los 20 primeros del 'ranking' de capitalización (Inditex figura en el puesto 23), solo cuatro más (Iberdrola, Santander, BBVA y Cellnex) se sitúan entre las 100 compañías más grandes de la región.

Esta situación es reflejo de dos realidades que han afectado a la bolsa española en los últimos años. En primer lugar, la transformación que ha experimentado la economía global desde el estallido de la crisis financiera ha dejado una huella profunda en algunos de los sectores que mayor presencia tenían en el mercado nacional en los años previos, como la banca o las telecomunicaciones.

Así, compañías como Telefónica, Santander (más Popular) y BBVA han visto reducirse su capitalización conjunta en más de 160.000 millones de euros desde finales de 2008, siguiendo una tendencia que han replicado, con mayor o menor intensidad, otras muchas empresas de su sector en Europa y a nivel internacional. En cambio, el movimiento paralelo por el que grandes compañías tecnológicas, de lujo o farmacéuticas han pasado a copar los grandes 'rankings' internacionales ha pasado casi de largo sobre el parqué español, donde apenas figuran unos pocos representantes, de tamaño limitado.

Con un PIB de menos de la mitad, Suecia tiene una bolsa un 75% más grande que la española

En paralelo, el mercado español ha fracasado en la tarea de atraer a una parte sustancial de su tejido empresarial al parqué, del que, de hecho, ha sufrido la pérdida de varios de sus integrantes, ya fuera por fusiones, exclusiones de negociación o por la extinción de algunas empresas. Lo cierto es, no obstante, que el desinterés de las empresas por la bolsa es un fenómeno global que se viene manifestando desde hace varias décadas. Pero en el caso español concurren una serie de circunstancias, relativas al tamaño de las empresas o a la propia cultura empresarial que han agravado esta situación, a pesar de las iniciativas lanzadas desde BME para facilitar el acceso al parqué a empresas de pequeño tamaño, como BME Growth, donde ya se integran 118 compañías.

Esta situación queda plasmada de forma evidente cuando se observa que un mercado bursátil como el de Suecia registra una capitalización total hasta un 75% superior a la de España. Con una población más de cuatro veces inferior y un PIB de menos de la mitad, el peso de la bolsa sueca no se basa en la presencia de ningún gigante bursátil: su mayor cotizada, el grupo industrial Atlas Copco capitaliza menos que las tres mayores empresas del mercado español. Sin embargo, si en el Índice General de la Bolsa de Madrid apenas se negocian unas 120 acciones, en el OMX Stockholm All-Share el número de integrantes alcanza los 377.

Foto: La comisaria europea para la Competencia, Margrethe Vestager. (EFE)

Con la recuperación poscovid en marcha, son muchas las firmas de análisis que han señalado a la bolsa española como una de las que podrían salir reforzadas, por el carácter más cíclico de los sectores más representados en el parqué nacional. No en vano, la recuperación que ya vienen experimentando desde hace meses compañías como las financieras ha resultado fundamental para que el Ibex haya dejado de figurar este 2021 a la zaga de las grandes bolsas mundiales.

Sin embargo, con las previsiones de los analistas en la mano, resulta difícil atisbar un periodo sostenido de rendimiento superior de la bolsa española. Al fin y al cabo, el Ibex 35 ya cotiza más caro que la mayor parte de los grandes índices europeos en términos de EV/Ebitda tanto para 2021 como para 2022.

Mientras tanto, la amenaza de una exclusión de bolsa sigue pendiendo sobre varias empresas del parqué nacional, con Naturgy, en medio de la opa de IFM, como la más significativa. En el lado opuesto, en cambio, cabe señalar como dato alentador la reactivación de las salidas a bolsa, tras un largo periodo de parálisis, con Primafrío y Acciona Energía ya en la rampa de salida y otros muchos nombres mirando al parqué como una opción a corto o medio plazo.

El ejercicio 2021 ha traído al Ibex 35 unos bríos que parecían olvidados. Tras el derrumbe que provocó la crisis del coronavirus en el ejercicio anterior, las ganancias próximas al 13% que acumula el principal índice de la bolsa española le permiten sacudirse los pesares y remendar parte de los daños sufridos durante los primeros meses de impacto de la pandemia.

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