Las empresas del Ibex lanzan su mayor plan de inversiones en al menos una década
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Niveles récord de capex

Las empresas del Ibex lanzan su mayor plan de inversiones en al menos una década

Las perspectivas de recuperación, en un entorno de elevada liquidez y apoyo fiscal de los gobiernos, facilitan que muchas empresas eleven su gasto en bienes de capital

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Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Entre la multitud de cifras que exhibieron las empresas del Ibex durante la reciente oleada de resultados del primer trimestre fueron muchas las que dedicaron un lugar especial a los millonarios proyectos de inversión que preparan al calor de los fondos europeos para la recuperación. Desde Acciona a Viscofan, prácticamente no hay ningún miembro del índice de referencia de la bolsa española que no se plantee participar del impulso a la inversión que prometen los planes promovidos desde Bruselas para facilitar la salida de la crisis.

Digitalización y transición energética son dos de los principales vectores en torno a los que giran los millonarios planes de inversiones puestos en marcha en Europa y que se presentan con el ambicioso objetivo de, no solo contribuir a recuperar el pulso económico tras el 'shock' que ha supuesto la crisis del coronavirus, sino también de ayudar a apuntalar unas perspectivas de futuro más alentadoras, elevando el potencial de crecimiento de la región. Movimientos que tienen réplicas similares o más contundentes aún (con Estados Unidos como máximo exponente) en otras muchas economías, contribuyendo a cimentar un relato de resurgimiento económico fácilmente perceptible en las encuestas de confianza y que encuentra su reflejo práctico en las crecientes expectativas de inversión empresarial.

Según los datos recopilados por Bloomberg, las empresas no financieras del Ibex ejecutarán a lo largo de 2021 una inversión en capital (capex) superior a los 47.600 millones de euros, la cifra más elevada desde, al menos, la última década. Estos números representan un incremento de hasta el 71% respecto a los registrados el año anterior y permitirían dejar atrás un largo periodo de estancamiento del gasto en capital, con las cifras prácticamente congeladas en torno a los mismos niveles de 2011.

Es obvio que en este 'boom' de la inversión concurren diversos factores y uno fundamental es la enorme cantidad de gasto embalsado, una vez que la crisis del coronavirus obligó a aplazar en 2020 una parte significativa de la inversión que las empresas tenían programada, lo que hizo del anterior ejercicio el de menor gasto en bienes de capital de la última década.

Eso ha propiciado que lo que ya se esperaba que fuera un año récord en términos de capex para las empresas del Ibex haya alcanzado cotas mucho más elevadas. Si en febrero de 2020, justo antes de que la pandemia comenzara a manifestarse en el mercado financiero español, los analistas estimaban que las empresas del Ibex destinarían a capex en este ejercicio cerca de 37.000 millones de euros, esta cifra se ha elevado desde entonces algo más del 28%. Y gran parte de este incremento de expectativas ha tenido lugar en los últimos seis meses, una vez que el despliegue de las vacunas permitió proyectar una recuperación de la actividad desde la segunda mitad de 2021.

Esta no es una tendencia únicamente española, sino que se repite con mayor o menor intensidad en los grandes mercados internacionales. Esta misma semana, 'The Economist' planteaba la posibilidad del inicio de una era de bonanza en la inversión a nivel global, que ya estaría reflejándose, por ejemplo, en el crecimiento de las cifras de capex de las compañías del S&P 500 a tasas de hasta el 15% anual.

Foto: Paneles de cotización en el interior del palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

"Las condiciones están maduras para una subida decisiva del gasto de capital y esperamos que se recupere con fuerza", señalan los analistas de Oxford Economics en un informe publicado a finales de abril, en el que proyectaban un crecimiento del capex a nivel mundial del 6%, tras una caída del 1,2% a nivel global. El ahorro acumulado por las empresas durante los confinamientos provocados por el coronavirus, unas condiciones de financiación muy favorables y el masivo impulso fiscal puesto en marcha por las autoridades configuran un escenario aparentemente propicio para un impulso, al menos a corto plazo, de la inversión en capital. Que este empuje resulte duradero es una cuestión más compleja.

Entre los expertos han sido muchas las voces que han señalado que los planes gubernamentales de inversión fiscal en tendencias tan claramente de futuro, como la digitalización y la transición energética, tienen el potencial, si se ejecutan correctamente, de desbloquear de forma sostenida un flujo de inversiones empresariales hacia estas áreas, que se habían ido posponiendo durante años a la espera de una fuerza tractora que abriera el camino.

Estas inversiones se antojan esenciales para aportar vitalidad al crecimiento económico y evitar una repetición de las debilidades del ciclo expansivo de la pasada década, en la que ni la productividad ni el PIB alcanzaron las tendencias previas al colapso financiero. Sin embargo, son muchas las dudas que existen sobre que el auge de la inversión esperado en 2021 represente algo más que un impulso pasajero.

Rumbo dispar

De hecho, de momento, y pese a la favorable dinámica de las cifras generales de inversión, la realidad que se vive en el entorno empresarial es muy dispar, con sectores muy dispuestos a disparar sus cifras de capex que conviven con otros mucho más reacios a ejecutar nuevos gastos mientras su negocio permanece sumido en la incertidumbre.

Esa variedad de situaciones es fácilmente perceptible en el caso del Ibex. Aunque el índice español no cuenta con grandes grupos tecnológicos ni de bienes de consumo, que se cuentan entre los más alentados a elevar sus cifras de capex, sí resalta, sin embargo, el papel del sector eléctrico, que ha visto en la transición energética un campo de crecimiento futuro para el que no están dudando en elevar sus niveles de inversión.

"La transición energética ofrece importantes oportunidades para los inversores a largo plazo, ya que las redes eléctricas se vuelven más complejas debido a la descentralización, el aumento de la volatilidad de la red y los cambios en la demanda de los clientes. Por ello, las compañías eléctricas han vuelto aumentado sus inversiones en bienes de capital (capex) tanto en la generación de energía como en las redes. Basado en los últimos datos de la AIE, esperamos que las inversiones anuales en redes eléctricas se tripliquen hasta superar los 800.000 millones de dólares en los próximos veinte años", señalaban los analistas de Credit Suisse en un informe reciente sobre las supertendencias de inversión.

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El caso más representativo de esto en España es el de Iberdrola, que figura como la empresa con mayores niveles de capex estimado para este año en el Ibex, por encima de los 11.100 millones de euros (aunque recientemente firmas como Bankinter o JP Morgan han elevado sus estimaciones por encima de los 15.000 millones), una cifra que más que duplica su inversión de los años precedentes. Endesa, Acciona, Red Eléctrica o Enagás también se encuentran entre las compañías de las que se esperan este año inversiones sin precedentes en el último lustro.

Un caso semejante es el de Solaria, que está previsto que multiplique por cuatro una inversión que ya alcanzó en 2020 niveles históricos, reflejo del impulso que está registrando la actividad de renovables y del progresivo desarrollo de proyectos del grupo que dirige Arturo Díaz-Tejeiro.

El mayor incremento de las cifras estimadas de capex vendría protagonizado, no obstante, por Cellnex. Las cifras recogidas por Bloomberg auguran unas inversiones en bienes de capital por encima de los 10.000 millones para un grupo que un año antes destinó a capex apenas 760 millones. Este impulso inversor estaría condicionado por las importantes compras anunciadas en los últimos trimestres por el grupo de infraestructuras de telecomunicaciones, como la adquisición de las torres de Hutchison. Si se dejara al margen ese capex asociado a las operaciones de compra, la cifra de inversión de Cellnex se situaría en el entorno de los 1.000 millones de euros, lo que también supone un salto sustancial respecto a su media reciente (y no impediría que 2021 fuera un año récord en términos de capex).

Las operaciones M&A elevarían el capex de Cellnex por encima de los 10.000 millones

A la predisposición al gasto de las compañías eléctricas o de Cellnex, se contrapone la contención de sectores como el turístico, mucho más penalizados en sus cuentas por la crisis y sujetos aún a una incertidumbre sobre sus perspectivas de recuperación, que aconseja extremar la prudencia. Esto es especialmente evidente en IAG y Meliá, cuyos niveles de capex estimado para 2021 se mantienen muy por debajo de las cotas previas a la pandemia. Una excepción llamativa es la de Aena, que tiene previsto elevar de forma considerable sus inversiones este año, una pretensión con la que se muestran en desacuerdo firmas como Mirabaud.

Otras grandes compañías de las que se espera que, por muy diversas razones, mantengan el capex por debajo de niveles precovid son Telefónica, Repsol o Naturgy. Es de esperar que si se confirman las expectativas de recuperación económica muchas de ellas encuentren también el arrojo para impulsar sus inversiones. Al fin y al cabo, estas resultan esenciales para poder afianzar sus expectativas de crecimiento a medio y largo plazo.

Que las empresas del Ibex se muestren hoy dispuestas a elevar su capex es una señal, sin duda, positiva. Pero resulta difícil augurar a estas alturas que esta tendencia ha llegado para quedarse.

Entre la multitud de cifras que exhibieron las empresas del Ibex durante la reciente oleada de resultados del primer trimestre fueron muchas las que dedicaron un lugar especial a los millonarios proyectos de inversión que preparan al calor de los fondos europeos para la recuperación. Desde Acciona a Viscofan, prácticamente no hay ningún miembro del índice de referencia de la bolsa española que no se plantee participar del impulso a la inversión que prometen los planes promovidos desde Bruselas para facilitar la salida de la crisis.

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