Descolgados de Wall Street: relanzará el nuevo fondo de la UE la bolsa europea
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Una década a la zaga de Wall Street

Descolgados de Wall Street: relanzará el nuevo fondo de la UE la bolsa europea

El acuerdo para la creación de un fondo de impulso para la economía europea puede ser un factor decisivo para que los mercados europeos recuperen terreno frente a la bolsa de EEUU

Foto: Pantallas de cotización en el interio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Pantallas de cotización en el interio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

"Un hito importante en la historia de la integración europea", "un ingrediente clave para la respuesta europea a la crisis", la caída de la "vaca sagrada europea" más significativa, "el paso más claro de Europa en años hacia una mayor integración y cooperación". El acuerdo de los líderes europeos para la creación de recuperación económica por valor de 750.000 millones (de los que 390.000 millones adquirirían la forma de transferencias) fue recibido este martes con una serie de epítetos tan rimbombantes que la tímida respuesta que acabaron ofreciendo los mercados dejó cierta sensación de desaliento.

Las ganancias de apenas el 0,22% que registró el Ibex o el 0,5% que escaló el EuroStoxx 50 o la escasez de movimientos en los mercados de deuda estuvieron lejos de reflejar el optimismo con el que gran parte de los expertos acogió el trato y parecían discutir la visión defendida por más de una firma de análisis de que el paso dado en la madrugada del martes por la Unión Europea representará un espaldarazo muy significativo para los mercados de la región.

Las bolsas europeas vienen experimentando desde hace, al menos, una década una notable postergación respecto a Wall Street. Como observan los analistas de Banco Santander, el impacto de la crisis financiera, con su rebrote en Europa en forma de crisis de la deuda soberana, despertaron un sentimiento de desconfianza hacia la Eurozona que, inevitablemente, tuvo su reflejo en los mercados de la región. En la última década, el S&P 500 ha arrojado un rendimiento total superior al 276% (y por encima del 318%, si se mide en euros), que contrasta sobremanera con el 88,5% de rendimiento del EuroStoxx 50; o lo que es lo mismo, en la última década cada 100 euros invertidos en Wall Street han generado una ganancia anual superior a los 15 euros, por apenas 6,5 euros en el mercado europeo.

placeholder Retorno total comparado del S&P 500.
Retorno total comparado del S&P 500.

"Los inversores comenzaron a aplicar un 'descuento de complejidad' a las acciones europeas, derivado de una serie de diferentes dinámicas en los diferentes países, la falta de cohesión fiscal entre los estados miembros y la falta de un frente unificado para enfrentar los problemas derivados de una unión monetaria sin unión fiscal y unión bancaria", señalan los analistas del banco. El hundimiento del euro, que hoy cotiza más de un 25% por debajo de los niveles previos a la caída de Lehman es el mejor reflejo de esa pérdida de credibilidad del mercado en el proyecto europeo.

Esa situación ha logrado amortiguarse solo parcialmente con las medidas de estímulo extraordinario que ha ido implementando en los últimos ocho años el BCE, a costa de ir superando barreras. En cambio, en el ámbito fiscal, los impedimentos han permanecido inconmovibles, con un buen número de gobiernos europeos mostrándose persistentemente reacios a cualquier paso hacia la integración.

Ahora, sin embargo, el nuevo fondo de recuperación parece alterar este escenario, incluso a pesar de las críticas que se le pueden hacer, tanto por su tamaño, su composición (con menor proporción de ayudas directas de las inicialmente planteadas) o los plazos de ejecución (con inicio solo a partir de 2021 y ejecución total hasta 2023). "Si bien el tamaño del fondo no es lo suficientemente grande como para cambiar el juego desde una perspectiva macroeconómica, la emisión común de esta magnitud de deuda es un paso histórico para Europa y representa un cambio fundamental en la forma en que la UE aborda las crisis. Incluso si el plan pretende ser una medida única, sienta un precedente hacia una eventual integración fiscal más necesaria", observa Ángel Talavera, responsable de análisis de la economía europea en Oxford Economics.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Ursula von der Leyen, Giuseppe Conte, Emmanuel Macron y Angela Merkel, entre otros. (EFE)

De este modo, la nueva respuesta económica de Europa a la crisis parece presentar el potencial para desterrar muchas de las dudas que han ensombrecido en los últimos tiempos el recorrido de las bolsas de la región. Desde hace varias semanas, son muchas las firmas que vienen pronosticando que el mercado europeo podría recuperar terreno frente a Wall Street, apoyado, entre otras razones, en la aparentemente mejor gestión del desconfinamiento por parte de los países europeos.

La percepción de que la región está consiguiendo superar algunos de sus más evidentes déficits de gobernanza para dar una respuesta correcta al shock del coronavirus se presenta ahora como otro impulsor clave para el retorno de la confianza entre los inversores internacionales. Sobre todo si, como auguran en Oxford Economics, tiene el potencial de anticipar la recuperación de los niveles de PIB previos a la crisis a finales de 2021, frente a un pronóstico previo de mediados de 2022.

"Observamos margen para una rentabilidad superior por parte de los activos de la zona euro en adelante. Aunque la confianza con respecto a la región ya ha mejorado, el posicionamiento de los inversores no es en absoluto excesivo. Los inversores a escala mundial han comenzado a reinvertir en acciones europeas en las últimas semanas, pero la región ha registrado este año 30.000 millones de euros de salidas netas y una tendencia de salidas de tres años en los fondos de renta variable europea", observa Paul O’Connor, responsable de multiactivos en Janus Henderson.

Pese a la mejora reciente de la confianza en las bolsas europeas, aún registran salidas netas por valor de 30.000 millones de euros en el año

En su opinión, "si bien muchos atractivos del contexto económico y político de la zona han palidecido en comparación con Estados Unidos en los últimos años, parece que la dirección del viento está cambiando. Europa ha gestionado el coronavirus de forma mucho más eficaz que América y, al menos durante los próximos meses, resulta razonable considerar que la región ofrece a los inversores a escala mundial un refugio de las tormentas políticas que acechan a Estados Unidos".

Ya antes de que se confirmara la aprobación del fondo, los analistas de Santander consideraban que, tanto por valoraciones relativas como por posicionamiento de cara a un escenario de recuperación económica (que debería dar un mayor impulso a los sectores cíclicos), Europa se encontraba en una posición privilegiada para atraer nuevos flujos de inversión. "Creemos que este es probablemente el momento adecuado para que los inversores comiencen a sobreponderar las acciones europeas, o al menos a reducir sus posiciones infraponderadas", señalaban en un informe publicado este lunes.

Si el euro representa un termómetro fiable de la confianza inversora en Europa, su fuerte escalada de este martes por encima de los 1,15 dólares, hasta máximos de un año y medio, podría considerarse un claro indicador de este renovado interés por la región. Firmas como Oxford Economics auguran que el cruce euro-dólar podría seguir escalando al entorno de los 1,20, mientras que los expertos de Mizuho elevan las apuesta hasta los 1,30 dólares, con la confianza de que los nuevos desarrollos devuelvan al euro el estatus de activo seguro.

placeholder Evolución del cruce euro-dólar en el último año.
Evolución del cruce euro-dólar en el último año.

Pero conviene recordar varias cosas antes de abrigar esta idea. La primera y más fundamental es que la postergación secular de la bolsa europea respecto a Wall Street no responde exclusivamente a las dudas sobre el proyecto europeo, sino que responde también a factores más ligados a su composición sectorial —con menor peso de las nuevas tecnologías frente a sectores cíclicos, con banca a la cabeza— y de exposición regional, con una mayor dependencia de unos mercados emergentes que han supuesto un lastre en la última década.

A la postre, ha sido la mucho más robusta evolución de los beneficios empresariales en EEUU la que ha afianzado su rendimiento superior. Los beneficios por acción del S&P 500 han crecido en el último lustro más de un 40%, frente al 21% que han aumentado en el EuroStoxx 50 en el mismo periodo. Y tras el golpe de la pandemia, y a pesar de las recientes revisiones al alza registradas en Europa, la expectativa es que la recuperación de resultados sea más acelerada en el mercado estadounidense.

Y más importante aún, el nuevo fondo europeo aún se enfrenta a importantes pruebas que pueden desvirtuarlo de forma significativa. Así, desde Bank of America inciden en el llamado "freno de emergencia" por el que cualquier país puede bloquear las transferencias a otro estado si entiende que no está cumpliendo con sus compromisos reformistas, lo que puede generar volatilidad y dañar la señal política de la que está revestido el fondo.

Foto: Pantallas de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Mientras tanto, el volumen de las ayudas, relativamente modesto en comparación al agujero de la crisis, y las incertidumbres sobre la senda fiscal que seguirá Europa una vez que la recuperación económica gane tracción puede conllevar el riesgo de que algunos de los países más afectados por la crisis y con menores márgenes fiscales —con España e Italia, a la cabeza— se vean impelidos a aplicar políticas restrictivas que pueden acabar ahogando la mejora cíclica. Las dificultades con las que han topado los líderes europeos, pese al empuje de Alemania y Francia, para sacar adelante este fondo puede desincentivar cualquier intento de nuevas políticias fiscales extraordinarias si la situación se deteriora de nuevo a medio plazo.

Los desafíos en adelante son elevados, pese al éxito simbólico que ha supuesto el acuerdo. Y de la gestión de los mismos, dependerá en buena medida el desempeño de los mercados europeos. De momento, los más inminentes parecen haber encontrado una resolución satisfactoria, que puede otorgar algo de confianza a los inversores. Pero que esto represente el fin de su peor desempeño respecto a Wall Street probablemente requerirá de muchas más buenas nuevas.

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