¿Empezar a invertir? Carteras baratas y de bajo riesgo para dar el primer paso
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¿Empezar a invertir? Carteras baratas y de bajo riesgo para dar el primer paso

“Tengo 1.000 euros ahorrados para empezar a invertir. Es poco y encima soy bastante prudente… ¿Qué me recomendáis?” Esta pregunta la planteaba esta semana un usuario

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“Tengo 1.000 euros ahorrados para empezar a invertir. Es poco y encima soy bastante prudente… ¿Qué me recomendáis?” Esta pregunta la planteaba esta semana un usuario dentro de un consultorio en Finect, pero probablemente se la hagan en estos tiempos miles de ahorradores, ante el reto actual de obtener ganancias sin asumir riesgos.

La rentabilidad en las cuentas corrientes y los depósitos bancarios pertenece al pasado, podría salir en un capítulo de Cuéntame, porque ahora sólo se puede aspirar a que te cobren pocas comisiones por el dinero en la cuenta. Debido a la situación de los tipos de interés negativos, acudir a los mercados financieros se presenta casi como la única vía si queremos sacar partido a los ahorros. ¿Pero cómo hacerlo si no se tiene experiencia?

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¿Conviene dar el paso aún desde bajas cantidades? “Nosotros pensamos que es el mejor momento, cuando sabes que tienes que invertir y tienes cierto miedo, que es completamente normal”, afirma Borja Nieto, asesor financiero y cofundador de Micappital. “Cuando empiezas con poco dinero, vas viendo cuál es tu sensibilidad ante las pérdidas a la hora de invertir, por ejemplo, ante una caída del 10% en la cartera, y tienes un aprendizaje muy bueno”. ¿Pero por dónde dar los primeros pasos?

Mejor fondos que acciones para cantidades bajas

La recomendación de los asesores financieros es hacerlo a través de fondos de inversión, porque incluso desde cantidades muy reducidas permiten tener una cartera diversificada sin que las comisiones se coman la mayor parte del capital. Para hacer esto mismo con acciones, sólo con el mínimo por operación que suelen aplicar los brokers ya resultaría una pérdida de partida si vamos a tener que comprar una variedad de compañías.

El aspecto de la diversificación resulta clave para alguien que quiere acercarse a los mercados sin asumir demasiado riesgo. Porque si elegimos sólo 2 o 3 acciones o sólo un tipo de fondo de inversión especializado (por ejemplo, en tecnología o bancos), siempre correremos el riesgo de elegir justo los activos que peor se van a comportar. En cambio, diversificando, las caídas de un activo se equilibrarán en cierta medida con los avances de otros. ¿Pero qué fondo elegir?

Aquí hay dos opciones: la primera, hacerlo por la vía directa, es decir, contratar directamente un fondo de renta variable mundial y otro de renta fija mundial, y poner más dinero en uno u otro en función del riesgo que estemos dispuestos a asumir. Por ejemplo, alguien que no quiere mínima volatilidad en su cartera, meter el 80% o 90% en el de renta fija y el 20% o 10% restante en el renta variable.

Gestión indexada para bajar los costes

La segunda opción es hacerlo por la vía indirecta, ya sea contratando un fondo de inversión conservador, un fondo de inversión mixto de bajo riesgo o con una cartera de fondos. En los tres casos cedemos a una entidad la decisión de qué tipo de fondos seleccionar para esa cartera. Lo importante, sobre todo para cantidades de inversión inicial reducidas, es muy importante intentar minimizar los costes. Es decir, que las comisiones de inversión sean reducidas.

Y aquí cada vez hay una más donde elegir en España gracias a las carteras que invierten en fondos de inversión indexados o en ETFs. Los ahorradores ya tienen una amplia variedad para elegir, tanto dentro de los bancos tradicionales, como a través de fintechs, cuyos costes mucho más competitivos, como se puede ver en esta tabla.

Entre estos últimos, la firma con mayor crecimiento ha sido Indexa Capital, que permite contratar una cartera diversificada desde un coste de sólo un 0,61% anual con todos los costes incluidos. Aunque en este caso su mínimo de inversión, 3.000 euros, es superior a otras entidades como MyInvestor (cuyos costes son los más bajos, desde sólo un 0,43% anual), Finizens o Inbestme, que se pueden contratar desde 1.000 euros.

Entre las carteras de gestión indexada de los bancos, domina la escena Caixabank, con sus carteras Smart Money, que ya suman más de 3.300 millones de euros bajo gestión; mientras que Openbank ofrece el servicio roboadvisor Invertimos por Ti: ING Direct optó por la vía fondo de fondos con sus Carteras Naranja (ING Inversión Naranja +) y Bankinter, por las carteras Popcoin.

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¿Pero qué cartera debe elegir un inversor que empieza y no quiere asumir demasiados riesgos? En los servicios citados, siempre se hace un test al inversor para ver su perfil de riesgo y, en función de sus respuestas, se le aconseja una versión con mayor o menor picante, pero el inversor siempre podrá decantarse por elegir las de perfiles más conservadores, que suelen tener cerca del 90% en renta fija.

Aunque para quienes empiezan y lo hacen con poco dinero, Borja Nieto aconseja lo contrario, asumir una cartera un poco más atrevida. “Como es poco dinero, te va a afectar menos y te va a servir para aprender, sobre todo en los momentos de bajada. Si con 1.000 euros cae la cartera un 10% porque los mercados caen un 15%... Quizá ves que lo puedes aguantar. ¿Pero y si la inversión fuera de 10.000 y bajara 1.000? ¿Y si fuera de 50.000 y perdieras 5.000? Casi me fijaría más en este aprendizaje de la resistencia a las caídas que en la rentabilidad”, aconseja.

¿Buen momento o mejor esperar?

¿Pero es un buen momento para empezar ahora o conviene esperar tras las subidas de los mercados las últimas semanas? Responde Adrián Viturro, asesor financiero de Inversimply: “La clave es ahorrar e invertir con constancia. No es tan importante tener la bola de cristal, de cuánto es el mejor momento para invertir, sino hacerlo lo antes posible, porque cuando antes empecemos a preparar cualquier objetivo vital, más fácil será alcanzarlo”.

La mayor parte de los asesores defienden la inversión sistemática. Es decir, invertir cada mes o cada trimestre una cantidad fija, si es posible a través de transferencias automáticas, para evitar que las emociones ante caídas o subidas de los mercados retrasen las decisiones de inversión.

Así, dicen, el inversor acabará teniendo más opciones de obtener la rentabilidad de los mercados a largo plazo. Siempre que sea con una cartera diversificada y no con demasiada exposición a un sólo país o sector, donde los riesgos aumentan.

¿Cuándo puedo ganar invirtiendo a largo plazo?

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