¿Qué hacer con las carteras cuando todo está caro en los mercados?
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¿Qué hacer con las carteras cuando todo está caro en los mercados?

El problema llega ahora. ¿Sigue quedando recorrido? Quién sabe, pero la realidad es que los retornos esperados desde estos niveles son raquíticos según los datos históricos

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Foto: iStock.

“Todos los activos, sin excepción, están caros ahora mismo en términos absolutos”, decía esta semana Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión de Mutuactivos, en un encuentro virtual con periodistas. “¿Soportarán los inversores valoraciones más altas?”, se preguntaban también desde la gestora de fondos Schroders. “La estrategia tradicional de tener una cartera compuesta por 60% acciones y 40% bonos nunca ha resultado tan cara”, apuntaban desde JPMorgan AM.

Si hace un año, en pleno inicio de la pandemia, alguien viene y te dice que vas a leer declaraciones como éstas al inicio de 2021 le llamas loco como mínimo. Si te cuentan que todos los activos estarían en máximos o casi a estas alturas, sabiendo que por el camino habría confinamientos, parálisis de la actividad económica y desplomes del PIB históricos, te vas directamente a comprarle una camisa de fuerzas.

Razones para explicar el ascenso a las alturas de los índices siempre hay, sobre todo a posteriori. Evidentemente, la vacuna provocó un estallido de esperanza que se tradujo en una renovada apuesta por los activos de riesgo, sobre todo las acciones. Aunque el jolgorio no se explica sin los litros de liquidez que los bancos centrales han hecho correr por las venas de los mercados desde marzo de 2020.

Foto: Un trader en la bolsa de Nueva York. (Reuters)

El problema llega ahora. ¿Sigue quedando recorrido? Quién sabe, pero la realidad es que los retornos esperados desde estos niveles son raquíticos según los datos históricos. “Uno de los desafíos más inmediatos a los que se enfrentan los inversores tras la pandemia es cómo construir una cartera resiliente que siga proporcionando una rentabilidad decente”, argumentan desde JPMorgan AM.

En particular, en la parte más conservadora de las carteras. “Los rendimientos (tires) de la deuda pública son extraordinariamente bajas en estos momentos, así que ofrecen unas rentas y unas posibilidades alcistas muy escasas”, inciden desde la gestora. “Más del 85% de la deuda pública de los mercados desarrollados proporciona unas tires inferiores al 1%, y el 35% de la deuda, negativas”, remarcan.

Estos niveles tan bajos hacen que el riesgo esté más en el otro lado: en que de pronto haya un susto vía subida en las expectativas de tipos de interés, que provoque caídas en los precios de los bonos y pérdidas en el valor de las carteras. Justo lo que se está viviendo las últimas semanas en los plazos más largos de los bonos del Tesoro estadounidenses. ¿Qué hacer en este contexto?

Foto: Un trader en la bolsa de Nueva York. (Reuters)

Los gestores están tomando medidas. “En los fondos de renta fija, hemos aumentado la liquidez al 30% y, además, hemos comprado cobertura de crédito, que es como si fuera la liquidez al 40%”, explica Dolz de Espejo, de Mutuactivos. “No esperamos una gran corrección, pero queremos tener liquidez para comprar en esas correcciones”, añade.

Sí ven más potencial los inversores en renta variable, a pesar de que también creen que los índices en general están en valoraciones altas. Este gráfico de Schroders denota “lo caro que está el mercado en comparación con su histórico de los últimos 15 años”, en su opinión, aunque aun así creen “que no es motivo para dejar de creer en la renta variable”. ¿Por qué?

“Deberíamos empezar a ver los beneficios de las vacunas a medida que nos acercamos a la primavera. Los brotes verdes están empezando a surgir y los bancos centrales no querrán pisotearlos con el endurecimiento de la política monetaria”, explican desde Schroders. Por eso, creen que se puede “soportar el riesgo de valoraciones más altas en la renta variable”, aunque con cautela y apuntando a una fecha de retirada. “Cuando levantemos la cabeza y nos adentremos en la primavera, es posible que las noticias sobre el virus sigan mejorando y podría ser el momento de tomar algunos beneficios y disfrutar un poco del sol”.

También ven recorrido en renta variable en Mutuactivos: “En los fondos mixtos, hemos reducido riesgo de crédito para comprar bolsa, y lo hemos hecho de forma asimétrica comprando opciones para capturar una mayor parte de la subida del mercado pero con la caída limitada", explica Dolz de Espejo.

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Para los que prefieren sacar ya el paraguas, la opción es buscar fondos con estrategias my conservadoras, en los que la volatilidad esté muy controlada. Si no se quiere asumir riesgo de mercado, quedan pocas opciones más allá del efectivo y de ofertas puntuales en depósitos de entidades financieras europeas de pequeño y mediano tamaño (verificando siempre que estén cubiertas por los fondos de garantía de depósitos).

Y la opción del efectivo tiene, en realidad, dos problemas: primero, que ahora mismo estar en liquidez cuesta dinero, ya sea a través de las comisiones que empiezan a aplicar la mayoría de bancos al dinero parado o por los tipos negativos que aplican los depósitos a los grandes clientes y fondos; segundo, que la pérdida de valor arreciaría si vuelve la inflación y los bancos centrales la toleran cierto tiempo antes de subir tipos, un escenario muy factible.

¿Que otras opciones quedan? La palabra es “diversificación”. Aquí hay varias opciones. Por ejemplo, está cada vez más en boga la llamada “cartera permanente”, que consiste en dividir a partes iguales la cartera entre renta fija, renta variable, efectivo y oro. Los grandes inversores proponen una diversificación un poco más sofisticada, como JPMorgan AM, que recomienda “complementar la proporción de renta fija de la cartera con estrategias de fondos macro, inmobiliarios y de infraestructuras”, añaden.

Según los cálculos de su informe 2021 Long-Term Capital Market Assumptions, una estrategia que combinara estos activos elevaría desde la zona del 4% a la del 5% la rentabilidad esperada a 10-15 años, incrementando muy poco la volatilidad de la cartera.

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