ELECCIONES TAMBIÉN EL 28-A

Puig escenifica su ruptura con Oltra en busca del centro y empuja la campaña de Sánchez

El 'president' sincroniza su mensaje con el del jefe del PSOE para intentar ensanchar su base electoral y aprovechar al máximo la movilización de la izquierda. De paso, puede aportar más votos a Ferraz

Foto: El 'president', Ximo Puig, con la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, durante la reunión del Gabinete de este 4 de marzo en el Palau de la Generalitat. (EFE)
El 'president', Ximo Puig, con la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, durante la reunión del Gabinete de este 4 de marzo en el Palau de la Generalitat. (EFE)

O César o nada. El lema borgiano es el titular de la convocatoria anticipada de elecciones autonómicas que el barón socialista Ximo Puig ha impulsado para hacerlas coincidir con la cita de las generales del 28 de abril. El 'president' valenciano ha lanzado un órdago en toda regla a sus propios socios de gobierno de Compromís con la intención de aprovechar la concentración de voto progresista bajo el paraguas del PSOE que vaticinan las encuestas, para tratar de reforzar su mayoría y revalidar cómodamente su cargo al frente de la Generalitat otra legislatura. Puig ha planteado su apuesta tras realizar decenas de consultas, consciente del riesgo y haciendo uso por primera vez en la democracia valenciana de la prerrogativa que le otorga el Estatuto de Autonomía.

Su reto es doblemente inédito, porque hace coincidir por primera vez las autonómicas valencianas con unas generales, una cita no especialmente beneficiosa para sus intereses si se atiende a la serie histórica. El PSOE no ha ganado los comicios a las Cortes Generales en la Comunidad Valenciana desde 1989 y solo en 2004 y 2015, muy ligeramente, se produjo una mayoría de izquierdas como la que necesita Puig para alcanzar su objetivo. Si lo logra, pasará a la historia de su partido como el líder que logró recuperar la hegemonía progresista en su tierra. Si fracasa, habrá liquidado el experimento de alternativa a 20 años de gobiernos conservadores de forma unilateral. Esto explica que él mismo haya comentado en privado en alguna ocasión que lo que más le hacía dudar era el miedo a convertirse en el "David Cameron valenciano".

Puig y Sánchez han ligado su destino, pero el segundo tiene más probabilidades de sacarle rendimiento al adelanto que el primero


Pese a las dudas sobre la operación, esta tiene una hoja de ruta muy clara. Busca alinearse con la campaña federal del PSOE de Pedro Sánchez, que respalda completamente el adelanto, al igual que su secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. La relación entre el presidente del Gobierno y el barón valenciano ha ido ganando enteros, gracias entre otras cosas al papel mediador jugado por Ábalos. Lejos ha quedado la firma que Puig estampó en la renuncia como miembro de la ejecutiva federal previa al tormentoso comité federal con el que los notables del PSOE tumbaron a Sánchez en favor de Susana Díaz, que posteriormente fue vapuleada en las primarias como castigo de una militancia a aquellas maniobras palaciegas. Hoy, Sánchez y Puig no solo sintonizan bastante en lo personal sino que han sido capaces de urdir una operación de 'win-win' en la que el primero contará la movilización total de la segunda federación y la cuarta autonomía en aportación de escaños al Congreso de los Diputados (hay en juego 32, uno menos que en 2016).

El pleno del Consell en el que los 'consellers' de Compromís se han opuesto al adelanto electoral y Ximo Puig ha hecho valer su voto de calidad, este 4 de marzo. (EFE)
El pleno del Consell en el que los 'consellers' de Compromís se han opuesto al adelanto electoral y Ximo Puig ha hecho valer su voto de calidad, este 4 de marzo. (EFE)

En cierto modo, la suma de las dos convocatorias recuerda a la coincidencia que tradicionalmente buscaba el PSOE con las andaluzas, aunque en el caso valenciano su resultado es una incógnita y está por determinar. Lo que es cierto es que Puig y Sánchez han ligado su destino, si bien un análisis de comicios anteriores indica que el segundo tiene más probabilidades de sacarle rendimiento que el primero. La clave del éxito en ambos casos será si los socialistas son capaces de movilizar a su electorado y frenar una posible mayoría de PP, Ciudadanos y Vox. "La elección es clara: o vuelve la derecha a Valencia corregida y aumentada o la sociedad valenciana opta por un Gobierno de centro-izquierda liderado por el PSPV y Ximo Puig", señala un alto cargo cercano al presidente y afín al ala liberal-social del Consell.

Más dificultades para Compromís

En esa clave de búsqueda del voto moderado y de centro que no se identifica con la foto de la plaza de Colón Madrid o las propuestas más extremas de Vox, se interpreta que Puig haya sido capaz de asumir el desgaste de romper con Compromís y Mónica Oltra. El barón socialista ha trabajado su imagen institucional y moderada durante cuatro años, con infinidad de gestos hacia los empresarios (mantiene una excelente relación con los líderes patronales). El anticipo y el distanciamiento de su socio de Gobierno busca acentuar ese perfil y a la vez reclamar el voto progresista como forma de bloqueo a un avance de la derecha, tratando de pescar desde la izquierda hasta el centro. Además, las generales son menos proclives para una formación de corte nacionalista como Compromís, que en esta ocasión no acude coaligado con Podemos, y que perderá apoyos en favor de los socialistas.

En Ferraz y en la Moncloa, se sentía satisfacción por el paso dado por Ximo Puig, aun reconociendo los riesgos de la jugada

La duda, sin embargo, es si todo ese relato será efectivo frente a las constantes referencias a Cataluña, el debate nacional y la agresividad de las formaciones de la derecha hacia Sánchez, que puede movilizar a un votante conservador que no tendría los mismos incentivos para expulsar a Puig del poder. Al ir juntos, el valenciano se arriesga a recibir de rebote el castigo dirigido al líder del PSOE. Los muñidores de la operación, los notables que han acompañado y animado a Puig a coger la carretera del 28 de abril, admiten que no cuentan con estudios demoscópicos claros. La encuesta más reciente que encargaron es una que otorga a los firmantes del Pacte del Botànic (PSPV, Compromís y Podemos) una mayoría "justa" de dos escaños, pero no se ha realizado ningún estudio específico sobre el comportamiento electoral de la confluencia de generales y autonómicas.

En cualquier caso, el PSPV no hace ascos a explorar acuerdos con Ciudadanos si a nivel nacional se produce también esa carambola. Este lunes, a preguntas de El Confidencial, Ximo Puig señalaba que su vocación es reeditar un acuerdo con los que han sido sus socios hasta ahora, pero atribuía a la negativa del candidato naranja, Toni Cantó, el cierre a una posible vía de diálogo. Cantó también señala de forma permanente que no esta dispuesto a negociar con Puig si sigue apoyándose en Podemos y Compromís.

Para apuntalar la campaña, se da por descontado que Sánchez echará el resto en promesas para la Comunidad Valenciana. Primero, reivindicará sus fallidos Presupuestos Generales y la batería de inversiones, que otorgan a la Comunidad Valenciana casi el 10% del gasto en obras públicas, una circunstancia que Puig se encarga de recordar siempre que puede. A la vez, es seguro que se comprometerá a reformar el sistema de financiación autonómica, un cambio que aplazó en la legislatura que ahora acaba por ausencia de acuerdo entre territorios y por la imposibilidad de concitar un consenso con la maratón de urnas a la vista. Lo que ocurre es que esta lluvia de promesas no será exclusiva de los socialistas. Es muy probable que PP y Ciudadanos lancen iniciativas muy similares.

Puig escenifica su ruptura con Oltra en busca del centro y empuja la campaña de Sánchez

Mensajes para dentro y para fuera

"Ha acertado Ximo", decían gráficamente en el círculo más cercano de Sánchez. En Ferraz y en la Moncloa, en efecto, se sentía satisfacción por el paso dado por Puig, aun reconociendo los riesgos de la jugada. "Vemos de manera muy positiva que Ximo quiera subirse al 'efecto Pedro' y a la ola de ilusión del Gobierno socialista", aseguraban desde la dirección del partido.

A Sánchez le interesa el adelanto de las valencianas al 28-A porque le permite lanzar varios mensajes de consumo interno y externo. En primer lugar, porque se asume la impresión de que el presidente "tira y suma a las siglas", como defendió desde las primarias de 2017. Así, de paso, Ferraz puede señalar a Díaz por no haber querido sumar andaluzas y generales: ella decidió ir sola para no contaminar el debate regional del nacional y acabó perdiendo votos y el Gobierno. Y en tercer lugar, el presidente logra la máxima movilización de los suyos en una comunidad que le puede aportar muchos sufragios y escaños de cara al 28-A. Es el cuarto territorio con más representantes en la Cámara Baja, tras Andalucía, Cataluña y Madrid.

Los socialistas ya están llamando al voto útil, identificando el PSOE como el valladar que puede frenar a la "triple alianza" conservadora

En la dirección sí preocupa, no obstante, que la suma de las izquierdas no se pueda reeditar en la Comunitat Valenciana. Son conscientes de que Compromís tiene más arraigo local, pero a cambio una coincidencia con las generales ayuda al socio más estable de Sánchez en estos nueve meses, Podemos. Echa así una mano a un Pablo Iglesias aún desaparecido en campaña. Además, todo anticipo de urnas "siempre es un peligro", porque se puede volver como un bumerán, reconocen en el comité electoral. "Ximo tiene con Compromís el mismo problema que tenemos nosotros con Podemos en toda España —valora una fuente de este órgano que pilota la campaña socialista—: no es un juego de suma cero. No crecemos todo lo que pierden ellos".

Puig escenifica su ruptura con Oltra en busca del centro y empuja la campaña de Sánchez

La clave de este doble 28-A se llama movilización. Sánchez y Puig confían en que, tras la foto de Colón, con el recuerdo bien reciente de los Presupuestos de 2019 tumbados por PP y Cs y los independentistas, el impulso que proyecten las manifestaciones por el Día de la Mujer y el miedo a una suma de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) sirvan para espolear a un electorado que hasta ahora estaba más dormido. Los socialistas ya están llamando al voto útil, identificando el PSOE como el valladar que puede frenar la "triple alianza" conservadora. El presidente no se cansa de reivindicar las siglas de su partido como las de la "política útil y de transformación" frente a la "crispación y la mentira" de las derechas. El PSOE, repitió este lunes desde Granada, encarna el "sentido común". La "moderación", la España "cabal", ha insistido en las últimas semanas.

Ferraz está aún diseñando la campaña electoral del 28-A, pero la dirección ya avanza que a partir de ahora reforzará su presencia en Valencia para apuntalar a Puig. Lo cierto es que los dos presidentes, antes enfrentados, unen ahora su destino con la confianza de que su apuesta, en ambos casos arriesgada, será la ganadora. Solo quedan, en ambos casos, exactamente 54 días para saberlo.

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