Tensión máxima entre Colau y el PSC por el defensor del pueblo de Barcelona
  1. España
  2. Cataluña
La regidora aspira a un tercer mandato

Tensión máxima entre Colau y el PSC por el defensor del pueblo de Barcelona

Un equipo de gobierno dividido obliga a posponer la elección del defensor del pueblo mientras la dirigente de los comunes contraprograma a su teniente de alcaldía, Collboni

placeholder Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), y el primer teniente de alcaldía, Jaume Collboni. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), y el primer teniente de alcaldía, Jaume Collboni. (EFE)

Las relaciones entre Ada Colau y su primer teniente de alcaldía, el socialista Jaume Collboni, se hallan en un momento de máxima tensión. Los enfrentamientos entre ambos han estallado este mes de julio con una especial virulencia. De hecho, la primera edil de Barcelona ya comenzó hace un par de meses su personal precampaña electoral con la vista puesta en las elecciones municipales de 2023. Según el código ético de los comunes, la regidora no podría repetir mandato, pero su equipo ha encontrado un resquicio por el que burlar las normas que ella mismo impuso a sus colaboradores.

Las excusas de la dirigente de Barcelona en Comú (BeC) apuntan a la necesidad de aspirar a otro mandato porque por causa de la pandemia no ha podido desarrollar su programa electoral. En realidad, Colau es el mejor activo de los comunes y la única que podría sacar un resultado mínimamente satisfactorio. Las encuestas pronostican un triunfo de los republicanos, seguidos de la actual alcaldesa y, en tercera posición, de Collboni, que no sería capaz de alcanzar a su socia/enemiga.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

A mitad de legislatura, sin embargo, lo que hay es ya una guerra encubierta entre comunes y socialistas y una pinza de ERC y Barcelona en Comú contra el PSC. El clímax de esa guerra tuvo lugar este mismo mes de julio: en el pleno de este jueves, debía elegirse al 'síndic de greuges' (defensor del pueblo) de la ciudad, un cargo de relevancia, pero la elección se ha caído del orden del día. Hay dos candidatos: David Bondia, apoyado por ERC y BeC, y Ramon Nicolau, respaldado por el PSC. El primero de ellos es un activista muy identificado con los comunes y los independentistas.

Bondia es presidente del Institut de Drets Humans de Catanunya (IDHC), una entidad ‘hermana’ de otras plataformas a las que el Ayuntamiento de Barcelona regó con ayudas económicas y encargó distintos informes. Uno de ellos, firmado con otras plataformas con las que el instituto tiene estrechas vinculaciones, se titulaba 'Violación de derechos civiles y políticos. Cataluña. Septiembre y octubre 2017'. En él se recogían no ya evidencias, sino rumores sobre sucesos casi increíbles, como supuestas agresiones sexuales a mujeres por parte de los policías que fueron enviados a la comunidad con motivo de la celebración del referéndum ilegal. De hecho, el candidato era el impulsor y 'alma mater' de dos de los organismos que firmaban el documento: el propio IDHC y Defender a quien Defiende, una iniciativa que nació para, supuestamente, agrupar a letrados ‘demócratas’.

Un informe que recoge rumores

La ristra de sucesos recogidos en el informe, que supuestamente debía de ser técnico, no tiene desperdicio. “Parece ser que las actuaciones policiales iban dirigidas a generar el pánico entre la población civil y así tener un efecto desmovilizador”, dice en uno de sus párrafos. En otro momento, afirma que “la violencia ejercida tuvo un marcado carácter sexista”, porque los policías “iban a por las mujeres”. Tras ese informe, el Ayuntamiento de Barcelona animó a los ciudadanos a interponer denuncias contra los agentes. Pero lo más grave es que, a pesar de las exageraciones y de los rumores sin confirmar, el entonces teniente de alcaldía, Jaume Asens, hoy diputado en el Congreso, se reunió con el vicepresidente del Parlamento Europeo, Dimitrios Papadimoulis (y luego con el fugado Carles Puigdemont), para entregarle la ‘investigación’ de sus entidades amigas.

Foto: Ada Colau e Íñigo Errejón, en una foto de archivo. (EFE)

El IDHC fue también la organización que defendió a Colau poco antes de ser alcaldesa en un enfrentamiento con la entonces delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, que calificó a la exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de estar vinculada “a grupos filoetarras o proetarras”. El instituto emitió un duro comunicado condenando "la criminalización" de la asociación y de su cara visible. Bondia compareció también el 1 de diciembre de 2017 junto al 'síndic de greuges' de Cataluña, Rafael Ribó, para presentar otro informe denunciando la actuación policial del 1-O, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el encarcelamiento de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart y la imputación de la Mesa del Parlament.

Con esos mimbres, Bondia se granjeó la amistad y el respeto de la cúpula municipal de los comunes y ahora es su candidato para ocupar la codiciada plaza de 'síndic de greuges' de Barcelona. En ese cometido, ERC se alineó rápidamente con el presidente del IDHC, debido a sus afinidades independentistas. De hecho, el ya 'exconseller' de Exteriores de la Generalitat, el republicano Bernat Solé, le encargó el año pasado la coordinación de la revista ‘Idees’ de su departamento por más de 12.000 euros. JxCAT, en cambio, no se ha pronunciado todavía sobre a quién apoyará, ya que desconfía del marcado carácter izquierdista del aspirante.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

La situación es tan tensa que la decisión del pleno ha sido retrasada hasta el mes de septiembre, ya que no hay acuerdo entre los dos socios del Ejecutivo municipal. Los republicanos añadieron este miércoles su particular grano de arena al enfrentamiento: “No es que falte consenso entre partidos [para elegir al 'síndic'], sino entre los partidos que forman el Gobierno”, criticó Elisenda Alamany, número dos de Maragall.

La pinza contra el PSC

Republicanos y comunes no pierden ocasión de reforzar su pinza contra los socialistas. Han dejado constancia de su buena sintonía en el rechazo a que la efigie del Rey presida el salón de plenos, tal y como dictaminó la semana pasada el Tribunal Supremo. También se alinean contra el PSC en temas como la construcción de un tranvía que atraviese Barcelona por la Diagonal o el acogimiento de la sede del Hermitage en la ciudad.

En ERC, admiten que existen más coincidencias ideológicas y programáticas con los comunes que con el PSC. “Es lógico que en temas como la ampliación del aeropuerto, el Hermitage, la regulación de alquileres, el tranvía o la elección del 'síndic de greuges' nos alineemos con los comunes. Quizá no habría pinza si el PSC no hubiese abandonado sus principios e incumplido sus promesas electorales”, replican desde el partido republicano.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Aseguran, no obstante, que “no es una pinza institucionalizada, con la voluntad de un acuerdo sólido para un futuro próximo. No estamos en ese punto. Pero sí tenemos coincidencias y posicionamientos muy parecidos. Ante eso, los socialistas se quedan descolocados. Y en el Parlament es donde más habitual se hace esta circunstancia, ya que los comunes tienen un grupo pequeño cuyo voto se diluye más en la votación global. En cambio, en el Ayuntamiento de Barcelona, se hace menos visible porque ahí se ven arrastrados a votar por un equipo de gobierno en el que los comunes están con los socialistas”.

Colau, de hecho, ejerce su cargo de forma muy personalista, dejando fuera de juego a su primer teniente de alcaldía, Collboni, en múltiples ocasiones. Una de ellas, la más sonada, tuvo lugar dos días antes de la fiesta de Sant Joan: el socialista había programado una rueda de prensa para hacer un balance de la mitad del mandato municipal y se encontró con que la alcaldesa convocó otra, media hora antes, para hablar de los indultos, con lo que es fácil adivinar quién se llevó los titulares.

Ada Colau PSC Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Jaume Collboni Barcelona en Comú
El redactor recomienda