le acusan de firmar "pactos de la vergüenza"

Los CDR apuntan por escrito al 'president': "No es bienvenido, señor Torra" a la Diada

"No ha cumplido ninguna promesa electoral, no solo su partido, sino ninguno de los partidos que se proclaman independentistas y republicanos”, acusan en el documento

Foto: Quim Torra, en la ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova con motivo de la celebración de la Diada de 2018. (Reuters)
Quim Torra, en la ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova con motivo de la celebración de la Diada de 2018. (Reuters)

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Que se lo pregunten al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, que hace poco más de un año arengaba a los jóvenes de los comités de defensa de la república (CDR) con un ‘Apreteu, apreteu’ (‘Apretad, apretad’), en el sentido de que tomasen las calles de Cataluña y señalasen el camino a los gobernantes. Aquellos días de vino y rosas le han dejado a Torra una resaca monumental. “El 'president' de la Generalitat sigue haciendo ‘procesismo’ y lo es de una autonomía, no de una república. No es bienvenido, señor Torra, no”, clama un escrito de los CDR de este mismo lunes, a las puertas de la Diada de Cataluña. La camaradería se ha convertido, al cabo de un año, en una convivencia hosca y difícil.

El escrito de los CDR es un memorial de agravios contra el ‘president’. “Aquellos que olvidan la historia están condenados a repetirla. No ha cumplido ninguna promesa electoral, no solo su partido, sino ninguno de los partidos que se proclaman independentistas y republicanos”, dice el texto dirigiéndose a Torra. Le echan en cara que “tenemos más de 700 activistas encausados, algunos condenados, y la Generalitat es la demandante en muchos casos. La realidad es que nos han querido desmovilizados y criminalizados, a golpe de denuncias y a golpe de montajes policiales, y también con la acusación particular de la Generalitat de Cataluña”.

Los radicales acusan a los grandes partidos de haber firmado “pactos de la vergüenza en muchas instituciones solo para salvar la silla, el sueldo, el poder”. Se trata de los pactos con socialistas o comunes en ayuntamientos y diputaciones. Por tanto, les afean no haber sido capaces de orquestar una hoja de ruta unitaria: “Los partidos políticos no han sido capaces de buscar una estrategia conjunta y han puesto el interés partidista por encima de la voluntad del pueblo”. Por eso, le recuerdan a Torra que ellos seguirán ‘apretando’: “Los CDR seguimos, no desfallecemos y, aunque sean tiempos inciertos, en pie, lucharemos hasta la plena libertad”, avisan.

A pesar de este misil a la línea de flotación del aparato independentista, los CDR mantienen en su agenda la asistencia a la manifestación ‘unitaria’ que tendrá lugar este miércoles por la tarde en Barcelona, aunque luego concluyan la jornada con una concentración propia ante la sede del Parlament a las siete de la tarde. En realidad, ya convocan a los suyos a las cinco de la tarde, hora de la gran manifestación, ante la Cámara legislativa, por si algunos no se sienten identificados con el llamamiento de la ANC y de Òmnium. Es la forma de no romper la unidad soberanista (y, sobre todo, para que no les acusen de romperla) mientras marcan perfil propio e intentan ganar de nuevo el protagonismo a la hora de movilizar la calle. La plataforma Crides per la República también ha convocado a la una del mediodía y a las seis de la tarde para “rodear el Parlament”. Cerca, en el paseo Lluís Companys, Òmnium celebra la ‘Festa per la Llibertat’. En ese espacio, por la mañana, realizará el ‘Espai Òmnium’, una jornada en la que se incluyen un “concierto para niños” y un “acto por los derechos y las libertades”.

Apelación a las emociones

Mientras, las grandes entidades independentistas apelan al corazón y al sentimentalismo para sumar manifestantes este miércoles en la Diada de Cataluña. El acto central será una gran concentración en Barcelona a la que, según fuentes de la ANC, ya se han apuntado 180.000 personas. En realidad, las inscripciones para esta Diada son menores que otros años, a pesar de que está a punto de conocerse la sentencia del 1-O. Pero precisamente por ello, las entidades soberanistas han comenzado un último esfuerzo para sumar inscritos echando mano de las emociones.

La proximidad de la sentencia, pues, es la última excusa que ponen sobre la mesa las entidades para incitar a los ciudadanos a que vayan a manifestarse. “Una manifestación masiva, de nuevo, nos permitirá hacer entender al Estado español que, pese a la represión, seguimos más determinados que nunca. El éxito de la movilización esta Diada será ya una primera respuesta a la sentencia: por dura que sea la represión, no nos rendimos, no desfallecemos. Al contrario: ahora que ya conocemos cómo actúa el Estado español, más que nunca seguimos adelante en el camino hacia la república catalana”, dice una comunicación enviada a los activistas por el Consell per la República. Este órgano tiene algo más de 71.000 inscritos en su ‘censo’ particular.

Al igual que la ANC y Òmnium Cultural, reclama “unidad estratégica para culminar el mandato del 1 de octubre”. En el escrito, especifica que “los partidos y las organizaciones de la sociedad civil han de percibir la movilización social como una exigencia para que acuerden de manera urgente esta estrategia unitaria”.

En un mensaje difundido por la ANC a través de las redes, los independentistas insisten en que “este 11 de septiembre lo volveremos a hacer”. Y añaden una frase de Nelson Mandela: “La libertad solo es para aquellos pueblos que luchan incansablemente”. Según datos de esta organización, de los 26 tramos de que consta la manifestación, ocho están llenos, mientras que 13 están casi llenos y los otros cinco, con ocupación “alta”.

Pero dentro del movimiento secesionista hay muchas sensibilidades, demasiadas. Y hay una guerra cruenta entre todos los sectores, que quieren transmitir la imagen de unidad pero que, en los despachos, están enzarzados. Al margen de las evidentes y públicas disputas entre JxCAT y ERC, los dos partidos socios de gobierno, la CUP se desmarca ostensiblemente de la estrategia de los grandes. Los ‘duros’ de la CUP aprobaron este fin de semana un escrito en el que señalan que “decir que a través de la gestión autonómica se construye la independencia es hacer chantaje emocional, y seguir manteniendo los sillones de las consejerías es una estafa que ha de ser denunciada como tal”.

Aseguran, asimismo, que “solo a través de una vía revolucionaria, de una verdadera revolución política, es posible romper las estructuras de dominación de uno de los Estados más importantes del mundo occidental”. Reconocen que “es un camino que va para largo”, pero es un aviso otro al ‘president’ Quim Torra de que se le ha acabado el crédito.

Cataluña

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