Ruptura total entre la Generalitat y Moncloa

Torra azuza los CDR contra el Consejo de Ministros que se celebrará en Barcelona

Se están preparando múltiples movilizaciones contra el Consejo de Ministros que habrá en la capital catalana el próximo 21 de diciembre. Y Elsa Artadi y el Govern las respaldan todas

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El Consejo de Ministros que Pedro Sánchez quiere celebrar en Barcelona ha de ser un fracaso. Y no solo porque se haya suspendido la reunión prevista con Quim Torra. Es que el presidente de la Generalitat pretende que los catalanes, con una opinión pública galvanizada por la huelga de hambre de los presos, se movilice de la manera más espectacular posible contra el Gobierno central. Para ello, se da alas a un 'paro de país' el próximo 21 de diciembre, similar al que ya hubo el 3 de octubre de hace un año, y a acciones espectaculares de los CDR que paralicen puntos clave de la red de comunicaciones: puerto, aeropuerto, estaciones de AVE y carreteras. Los CDR no podrán hacerlo solos, ya que apenas cuentan con 300 personas. Precisarán del apoyo de Arran y de la CUP.

La 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi, calificó esta semana el futuro Consejo de Ministros de “provocación”, algo que se niega desde la Delegación del Gobierno en Cataluña. Artadi ha avalado las futuras movilizaciones contra el Gobierno español porque “la gente tiene todo el derecho a protestar y la Generalitat garantizará ese derecho”.

Un paro de país se impulsa a través de un sindicato minoritario que convoca una huelga general. El 3 de octubre lo hizo la Intersindical-SCC, que dirige el exmiembro de Terra Lliure Carles Sastre. A partir de aquí, se arrastra al resto de centrales sindicales y se consigue un paro que, sobre todo, se ampara en el sector público, donde la Generalitat ofrece a los huelguistas todas las facilidades, incluso mintiéndoles, al asegurarles que no se les descontará el día, tal y como hizo en octubre del año pasado.

Pero con eso no es suficiente. También se quiere que los CDR imiten las acciones de los denominados chalecos amarillos en Francia. Es decir, se están buscando acciones violentas e imágenes de choque con la policía, como las de París que han obligado al presidente francés, Emmanuel Macron, a retirar su subida de los carburantes. La Forja, una organización juvenil de la facción de la CUP Poble Lliure, y los CDR han pedido a la ANC que se sume para poder movilizar más gente, según ha explicado 'La Vanguardia'. Los CDR apenas son 300 personas en toda Cataluña y Arran tendría otros 600 militantes. Para impactar sobre el Consejo de Ministros y dificultar la movilidad de sus participantes en Barcelona hace falta más gente, al menos 12.000 personas dispuestas a una protesta larga y contundente.

El Consejo de Ministros en Barcelona no tiene en este momento ni lugar donde celebrarse, ya que la mayor parte de los edificios que podrían albergarlo son de titularidad de la Generalitat —el Palau de Pedralbes, por ejemplo—. O del ayuntamiento, pero Ada Colau, con el olfato que siempre tiene la alcaldesa para las cuestiones del activismo, ya se ha puesto del lado de la Generalitat en esta cuestión.

Puntos calientes

La ANC ya ha anunciado que el 21-D habrá movilizaciones y ha pedido a sus militantes que se reserven el día, lo que es equivalente a que se pidan fiesta en el trabajo para que disfruten de mayor disponibilidad.

El planteamiento que están haciendo los CDR es de máximos y supone el colapso de la mayor parte de los puntos neurálgicos de la comunicaciones


Por su parte, el CDR Sant Andreu marca una ambiciosa agenda de puntos que hay que paralizar en su cuenta de Twitter. Entre ellos, el paso fronterizo de la Jonquera, las carreteras a su paso por Vinarós y Fraga —límite con Aragón—, los puertos de Barcelona y Tarragona, cortar la AP-7 a su paso por Girona, el aeropuerto de El Prat, la confluencia de Diagonal con paseo de Gràcia o las rondas de Barcelona. Un colapso completo de la movilidad para el que se requieren miles de personas.

Temor a la desmovilización

Quim Torra tiene miedo a que los catalanes se estén desmovilizando. Su llamamiento al 'otoño caliente' ha sido un fracaso. Y en los círculos independentistas se teme que si espera a la sentencia del Tribunal Supremo, prevista para el verano que viene, entonces no salga nadie a la calle, por mucho que las supuestas condenas sean percibidas como injustas. “Si esperamos a la sentencia para hacer una acción contundente, será demasiado tarde”, ha advertido el presidente del Consejo Asesor para el Impulso del Fórum Cívico y Social para el Debate Constituyente, Lluís Llach, desde el portal independentista Vilaweb. Torra siempre ha tenido la intención de lanzar a la gente de nuevo a la calle y la huelga de hambre le ofrece una coartada para ello.

Desde el independentismo se critica a Pedro Sánchez por no haber dado ninguna solución política concreta a la crisis en Cataluña. Los gestos de Pedro Sánchez —los 2.200 millones en los Presupuestos Generales o rebajar la petición de penas vía Abogacía del Estado— no han sido apreciados, tal vez porque se está más cómodo en la confrontación directa y porque el auge de Vox en Andalucía les devuelve la imagen de España que la Cataluña independentista ha querido ver siempre. Así que, de nuevo, al choque.

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