Todo queda en el aire

La huelga de hambre de los presos dinamita las políticas de Pedro Sánchez en Cataluña

La parálisis es completa, de la cumbre entre Quim Torra y Pedro Sánchez a la reunión de las comisiones bilaterales o los acuerdos puntuales en el Congreso. Ahora nada puede hacerse

Foto: Los siete dirigentes independentistas presos en Lledoners (de izda. a dcha.), Jordi Sànchez, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Joaquim Forn, Jordi Cuixart, Josep Rull y Raül Romeva. (EFE)
Los siete dirigentes independentistas presos en Lledoners (de izda. a dcha.), Jordi Sànchez, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Joaquim Forn, Jordi Cuixart, Josep Rull y Raül Romeva. (EFE)

La huelga de hambre que ha iniciado Jordi Sànchez en la cárcel de Lledoners y han secundado el resto de presos vinculados al PDeCAT hipoteca todas las políticas de acercamiento de Pedro Sánchez para suavizar la tensión política en Cataluña. Fuentes de la Generalitat aseguran que entre otras cosas queda en suspenso la reunión de Pedro Sánchez con Quim Torra en Barcelona el próximo 21 de diciembre. La huelga de hambre determina cualquier decisión política en Cataluña y coloca a los presos y su situación por encima de todo y en el centro de todo.

La huelga de hambre de los presos dinamita las políticas de Pedro Sánchez en Cataluña

Así, por ejemplo, las posibilidades de llegar a un acuerdo con los Presupuestos, tanto en el Congreso como en el Parlament, pese a que hoy Pere Aragonès se reúne con los socialistas catalanes. Por ahora, el acuerdo en Cataluña depende de los comunes y de su buena disposición.

Con las comisiones bilaterales entre la Generalitat y el Gobierno pasa lo mismo. Se iban a volver a reunir tras la campaña de las andaluzas para seguir pactando traspasos, temas pendientes o retiradas de leyes catalanas recurridas ante el TC. Ahora estas comisiones también quedan en el aire y no hay fecha para que puedan volverse a reunir. La Generalitat no puede acceder a reunirse a menos que quiera pasar por traidora ante los cuatro presos que se están muriendo de hambre.

En este entorno, ahora, cualquier posición política se leerá en función de que hay cuatro presos en huelga de hambre. A Jordi Sànchez y Jordi Turull se han sumado ahora los 'exconsellers' Josep Rull y Quim Forn. Todos vinculados al PDeCAT. Eso también incluye apoyos puntuales que se querían llevar a cabo en el Congreso, como apoyar la subida del salario mínimo o el traslado del cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

La huelga de hambre de los presos dinamita las políticas de Pedro Sánchez en Cataluña

Según ha explicado Jordi Sànchez a 'ElNacional.cat', “no pretendemos poner en riesgo nuestras vidas; no hemos perdido el juicio", añadiendo que lo importante será calibrar las fuerzas y que no se plantean una huelga de 60 días que podría resultar mortal.

La huelga de hambre es para que el Tribunal Constitucional (TC) tramite los recursos de los presos y los resuelva o bien los inadmita para permitir desbloquear el camino para elevar su reivindicación al Tribunal de Derechos Humanos de Luxemburgo. Sin embargo, fuentes jurídicas consultadas consideran poco probable que el TC cambie de postura por la huelga de hambre y tampoco que se les vaya a conceder un trato más favorable. El Colegio de Médicos de Cataluña ha advertido de que después de la segunda semana no sería seguro trasladar a los presos a Madrid, aunque se les reclame para el juicio oral, que ha de empezar a mediados de enero. Además, en Madrid, la huelga de hambre preocupa poco, con toda la atención mediática centrada en Vox y en las elecciones andaluzas.

Los independentistas más radicales lamentan que la huelga de hambre de los presos sea convocada como una protesta que no llegará hasta el final

La Generalitat, pendiente

La Generalitat sí que vive pendiente en este momento de los presos. Incluso ha anunciado que dejará de servir comida en actos públicos en solidaridad con los huelguistas.

Sin embargo, también hay críticas. Los sectores más radicales del independentismo denuncian que los huelguistas no estén dispuestos a llegar hasta el final. Que una huelga de hambre controlada suena muy parecido a una declaración de independencia que luego no se defiende. También que se quiera utilizar la huelga no para doblegar al TC sino para doblegar a ERC y forzarlo a aceptar las listas únicas para las europeas y las municipales. Por eso los presos de ERC no se han sumado, porque en la huelga de hambre se dirime también la hegemonía en el ámbito soberanista.

Riesgo

El riesgo de una huelga de hambre es perder el control. Jordi Turull y Jordi Sànchez llevan tres días. Pero una vez que se empieza, el huelguista puede cambiar de opinión y decidir continuar. La huelga de hambre es una protesta muy arriesgada.

Mientras, los políticos catalanes siguen viajando a Waterloo. Ayer estuvo el presidente del Parlament, Roger Torrent; y el domingo viajaron el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y la 'consellera' de Presidència, Elsa Artadi. Se quiere pactar con Carles Puigdemont una estrategia conjunta del independentismo. Mientras, Torra visitaba a los presos. Al salir aseguró que estaban muy determinados. El 'procés' deriva hacia el drama.

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