"pase lo que pase, yo me quedo en barcelona"

Manuel Valls: “No sé quién pertenece más a la élite, si la familia Valls o los Maragall”

El ex primer ministro galo está convencido de que "los barceloneses están cansados del 'procés' porque las empresas se han ido y las consecuencias son para Barcelona"

Foto: Manuel Valls, alcaldable por Barcelona, durante la entrevista con El Confidencial. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls, alcaldable por Barcelona, durante la entrevista con El Confidencial. (Alberto Gamazo)

Manuel Valls ha revolucionado las municipales en España. En un gesto sin precedentes en Europa, ha pasado de ser primer ministro de Francia a alcaldable por Barcelona, haciendo buena la frase catalana de 'Roda el món i torna al Born' —tanto ir por el mundo para acabar volviendo a casa, en una traducción en extremo libre—. En esta entrevista a El Confidencial, explica cómo vive esa vuelta a casa y los retos políticos que asume con su candidatura.


PREGUNTA. ¿Cuándo surge la idea de presentarse a alcalde de Barcelona? Porque es una idea que no tiene precedentes en Europa, un cambio de registro, de país. Pasar de un entorno nacional a un entorno local…

RESPUESTA. Hay un acontecimiento. Fue justo hace un año. Un millón de personas salió a la calle para recordar que Cataluña somos todos. Y para pedir convivencia y 'seny', bajo el lema 'Tots som Catalunya, per la convivència, seny'. Y se demostró que Cataluña es mucho más plural que lo que estaba diciendo el independentismo. Además, se hizo bajo las banderas catalana, española y europea. Y con dos figuras: el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y Pepe Borrell. Y así, después de muchos años de Gobierno, yo que ya venía a menudo, volví pero entrando en el debate catalán, español, europeo.

Manuel Valls. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls. (Alberto Gamazo)

Y en las primeras entrevistas, en los debates en los que participé, en las reuniones públicas, era mi enfoque, yo hablaba como un barcelonés, como un catalán, español, francés y europeo. Y decía: esto del separatismo es un callejón sin salida, no hay futuro para Cataluña saliendo de España porque Europa no va a aceptar que se rompa España y menos que Cataluña siga en la Unión Europea o en la zona euro. Y a partir del otoño pasado, todo lo que era en mi corazón, todo lo que suponía esa triple cultura, surgió muy fuerte… Una cosa muy personal. Y fui viendo que mi futuro político iba a ser más europeo, más con un pie en España y otro en Francia. Y a partir del mes de abril, cuando me pidieron que me pensara lo de Barcelona, lo fui meditando. Y fue: ¿por qué no?

Al final, no es un cambio de vida política, es un cambio de vida personal, es una apuesta personal. Es único, por supuesto… Te cambia la vida. Pero tengo una responsabilidad. Si hay una ciudad que desde siempre ha sido abierta, global, cosmopolista, la entrada de España hacia Europa, la cultura, el bilingüismo, la capacidad de hablar para 500 millones de hispanoparlantes, es Barcelona. Y no solo por los Juegos Olímpicos. Es así, son los valores de Barcelona. Por eso me apunto. Con dos debates: el de la gestión y el del futuro de Barcelona. Si se apuesta por una ciudad abierta o si se apuesta por que sea la capital de una república catalana.

Mi primera rival es Ada Colau, y por eso hay que examinar su gestión

P. ¿Cree que su entrada en la campaña va a servir para evitar una polarización como en otros lugares del mundo? Porque estamos viviendo un entorno en que los sectores menos favorecidos por la internacionalización y la digitalización están apostando por refugiarse en la identidad. Es el caso del Brexit. ¿Cree que la situación en Cataluña es equiparable?

R. Es verdad que en Europa, pero sobre todo en el mundo, estamos viendo movimientos que se basan en el temor hacia el futuro. Los gobiernos, como la gente, no ven un futuro mejor. Las consecuencias de la globalización, de la crisis financiera de 2008, el cambio climático, la falta de estabilidad en la regulación, la actitud de Trump, el miedo a la inmigración, al terrorismo. Por eso hay un movimiento de mirar hacia atrás. De ‘era mejor antes’, que no es verdad, pero la gente lo mira así.

Hay una crisis de identidad, vas a buscar tus raíces. Las cosas no van bien y buscas siempre un enemigo: el inmigrante, el musulmán, las élites económicas, Bruselas, Madrid… Y hay este debate, además, entre las élites y la gente. Por eso el populismo gana espacio en Italia, en Alemania, en países en los que la situación económica no va bien… Y los dos últimos ejemplos son Quebec, hace una semana, y Brasil. Pues aquí Barcelona tiene que recuperar su 'ranking' en aspectos como lo económico, lo cultural o en el turismo.

Hay que decidir si somos una ciudad abierta o si Barcelona es la capital de la república catalana

P. ¿Y la gestión de la alcaldesa, Ada Colau?

R. Los barceloneses están cansados del 'procés'. Barcelona no va mejor después del 'procés'. No, las empresas se han ido. Y las consecuencias son sobre todo para Barcelona y los barceloneses. Pero es que para los barceloneses la situación no ha mejorado en los cuatro años de Colau. Yo tengo que hablar mucho de seguridad, de vivienda, de turismo, de cultura… De gestión del espacio público. Pero apostando por un discurso de respeto, de moderación. Se puede hablar de forma moderada… con respeto, con valores… pero con respuestas fuertes, apostando por un discurso de ilusión, optimismo y buena gestión. El espacio público es de todos. La gente pide liderazgo y una respuesta a los problemas, que van desde la seguridad hasta la pobreza.

P. Usted centra su campaña en tres ejes: seguridad, prosperidad y capitalidad europea. Y lo hace desde la izquierda. ¿Cree que podrá entusiasmar a los votantes?

R. A mí me apasiona la Historia. España, Francia y el Reino Unido son los tres grandes estados nación. Los más viejos. Pero con un siglo XIX opuestos en Francia y en España. Pero España ha vivido los 40 años más prósperos de su historia recientemente. ¿Y por qué? Porque apostó por Europa, creyendo, con razón, que la democracia iba paralela a la integración europea. Y Barcelona representa esto.

El ADN de Barcelona es ser catalana, española y europea. Pero en lugar de eso, Barcelona se está degradando. Y con una marca increíble en el mundo: millones de turistas, con empresas que apuestan por venir aquí… Pero se está degradando, con cuestiones como la bajada del turismo nacional. Aquí no hay enemigos. La empresa no es un enemigo. El turismo no es el enemigo. Lo que se tiene que gestionar es el turismo, ya sea en los hoteles ya sea en los pisos.

Manuel Valls. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls. (Alberto Gamazo)

P. La alcaldesa se ha resistido a pedir más recursos a la Policía Nacional pese a que los propios Mossos reconocen que faltan efectivos y hay una crisis de seguridad en Barcelona con los narcopisos del Raval. ¿A usted le parecería mal solicitar esos refuerzos?

R. Para gozar de la libertad, del espacio público, se necesita seguridad. La seguridad es un valor para disfrutar de la libertad. Y lo es para los más humildes, la gente en los barrios, la gente mayor, las mujeres. La inseguridad es una injusticia más. Los ricos siempre pueden protegerse. Hay un problema de 'top manta', hay un problema de tráfico de drogas —cocaína, heroína y crack— y hay un problema de civismo. Los barceloneses te hablan de eso porque el problema es grave.

Estuve en un debate con una asociación de vecinos en la Barceloneta y te dicen "ya no podemos, ya no aguantamos eso". Detrás de eso, de los narcopisos, del 'top manta', hay mafias. Sabemos que hay un efecto llamada: “Barcelona, tú puedes venir. No hay problema, para el tráfico, para ocupar el espacio público… eso es más fácil que en otras ciudades”. Y hay que atacar a estas mafias, porque el 'top manta', al final, son seres humanos. Pero los barceloneses no pueden ser las víctimas de las consecuencias de este tráfico. Yo estoy al lado de los comerciantes que exigen a la señora Colau un cambio de rumbo con los manteros. Y todo lo que se ha hecho hasta ahora es claramente insuficiente. Y la ocupación del espacio público… cuando bajas de un crucero o cuando coges el metro en plaza Catalunya… no es tolerable. Es indigno de una ciudad como Barcelona.

Aquí debe haber una aplicación de la ley. La Guardia Urbana debe actuar con órdenes claras. Porque el problema hoy es que no tienen una dirección clara. Ni la Urbana ni los Mossos, y no se sienten respaldados por el Gobierno de la ciudad. Y eso también se debe de hacer con apoyo de los servicios sociales. Y contra los narcopisos igual, más duro. Aquí Policía Nacional, Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana en cooperación, en trabajo conjunto. Esa gente no puede vivir tranquila. Y cuando yo sea alcalde, la seguridad será la gran prioridad.

La Policía Nacional y los Mossos han de trabajar conjuntamente contra los narcopisos

P. Usted se va a presentar con una plataforma ciudadana en coalición con Ciudadanos. Esta plataforma ciudadana ¿tiene nombre? Y lo que es tan importante como lo anterior, ¿tiene nombres? ¿Personas que lo acompañarán en la lista?

R. Me he presentado hace dos semanas. Me presento como independiente. No soy miembro de ningún partido. Pero es que Barcelona no es cosa de partidos. Frente a una ciudad degradada por la gestión de la señora Colau y perjudicada por el 'procés': esa plataforma es para los que piensan que esas son las dos prioridades. Para dar detalles, todavía es pronto.

Yo tengo el apoyo de Cs. Es un acto de generosidad de este partido. Me apoya el primer partido en Cataluña y el primer partido en Barcelona. Con la personalidad de Inés Arrimadas. En estos meses, puede haber muchos cambios. Para empezar, por el socialismo barcelonés o el catalanismo abierto y no sectario. El catalanismo y el catalán no se pueden dejar a los independentistas, son de todos.

Manuel Valls. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls. (Alberto Gamazo)

P. ¿Le ha decepcionado la negativa del PSC?

R. Ninguna decepción. Yo hablaré a la gente. Yo tengo que convencer a la gente. Pero Barcelona no es cosa de partidos. Los socialistas pidieron este verano la dimisión de Colau por los temas de seguridad, precisamente. Los socialistas no quieren que siga Colau y no quieren que Barcelona sea la capital de la república catalana. Pues si estamos de acuerdo en esto, tenemos que hablar, tenemos que sumar… Pedro Sánchez, Miquel Iceta, Jaume Collboni, ¿qué quieren? ¿Privilegiar el espacio de los partidos o apostar por el futuro?

P. Le acusan de ser el candidato de las élites. De las grandes fortunas, del Ibex 35. ¿Eso puede hacerle daño?

R. Una ciudad como Barcelona necesita élites. Económicas, culturales, sociales. Barcelona precisa tanto de las élites como de la gente del Raval, de Nou Barris o de Horta. ¿Qué son las élites? Hay nuevas élites en esta ciudad. Los jóvenes que impulsan 'startups' son élites. Y, además, buena parte de las élites de esta ciudad han apoyado el independentismo. El independentismo está apoyado por élites muy potentes. Y hablo de dinero. El 'procés' ha provocado la fuga de empresas. Cuando el Ayuntamiento de Barcelona provoca que el Four Seasons se vaya a Madrid, no solo es un error para la ciudad de Barcelona. Pero en un barrio como el barrio de Gracia son decenas de puestos de trabajo.

El discurso antiempresa es un discurso peligroso. En esta reunión con los vecinos de la Barceloneta, ellos defendían el proyecto del Hermitage. Barcelona sin Picasso, sin Miró, sin Gaudí, sin Domènech i Muntaner… sin Cerdà, no sería Barcelona. Quiero una ciudad que domine en todo. Soy el candidato de todos y para todos. Los mismos que dicen que yo soy el candidato de las élites son los mismos que han mentido, que no han podido cumplir sus promesas. Hay un 20% de pobreza, los alquileres han subido un 26%, los jóvenes se van de la ciudad, los narcopisos han ganado terreno en cuatro años. El balance social es el que es y yo vengo de la izquierda y con los valores republicanos de Francia.

Manuel Valls. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls. (Alberto Gamazo)

P. Usted repite una y otra vez que el independentismo hace pequeña Barcelona. Pero su principal rival es Ernest Maragall, que reivindica el mismo modelo de ciudad que usted: la Barcelona de los JJOO y del 92, pero que se presenta por un partido claramente independentista.

R. Mire. Yo no tengo enemigos. Mis enemigos son el paro, la violencia, la droga, la inseguridad, el racismo, el supremacismo. Pero yo me presento a alcalde de Barcelona. Y lo primero que tengo es un debate con la alcaldesa de Barcelona. Hay que hacer un balance de sus promesas. Ella proponía una ruptura, una ilusión. Ha sido un fracaso. En temas como la vivienda. Yo propongo un nuevo urbanismo, un renacimiento urbanístico, construir torres más altas, pactar con el Estado y la Generalitat el transporte público del área metropolitana. Y el gran reto es el cambio climático, porque yo quiero que Barcelona sea líder en la lucha contra la polución, que es una cuestión de salud pública.

Mi principal debate es con Ada Colau. Desde luego, el año 92 supone un cambio increíble. Pocas ciudades han experimentado un cambio tan profundo. Y lo recordamos con Montserrat Caballé, con un canto al mundo, con un hombre con el pasado de Samaranch, con el pasado que tenía. Yo no voy a decir que soy más maragallista que nadie. Pero lo que sé es que la visión que tenía Pasqual Maragall era una visión abierta, claramente europeísta. Cuando reclamas a Maragall, te acuerdas de que Barcelona, antes que nada, era una ciudad europea. Y el proyecto de los independentistas fracasó el año pasado. Ningún país, ningún Gobierno, ninguna persona sensata pueden explicar que Barcelona tenga un futuro fuera de España en Europa. Maragall hablaba de una forma de hacer política abierta. Que los independentistas tengan el candidato que quieran. Yo eso lo respeto. Y sobre el tema de los ricos, podría decir que entre la familia Maragall y la familia Valls no sé cuál es la más rica (risas).

El PSC defiende lo mismo que yo: está contra la gestión de Colau y contra el independentismo

P. ¿Qué le parece la figura de Montserrat Caballé y la reacción de la Generalitat al respecto?

R. Tengo una pequeña colección de libros que ahora he visto cuando estaba arreglando el piso en la calle París. Y hay catalanes como Caballé, Miró, Mompou… El catalanismo nace como un proyecto para renovar el proyecto español. Los idiomas no están para separar, están para enriquecer. Y cambio de tema. Que el presidente de la Generalitat les diga a los CDR que aprieten cuando es el máximo responsable político en la región, el máximo representante del Estado de derecho… Lo que necesitamos es moderación, respeto por la Justicia… Un dirigente tiene como principal responsabilidad hacer respetar el orden público. Eso me extraña.

P. ¿No tiene miedo a aburrirse? De primer ministro de Francia a alcalde de Barcelona...

R. Yo no me aburro nunca. La vida merece ser vivida. Pase lo que pase, yo me quedo en Barcelona. Asumiré la responsabilidad que me den los barceloneses. He sido alcalde durante 11 años. Es el cargo que más me ha gustado: la proximidad. Yo nunca he perdido una elección directa desde 2001. Perdí unas primarias. Tal y como se organiza el mundo hoy, es en las grandes ciudades donde se juega la gran partida. Son ciudades estado. Los grandes debates sobre la polución, la movilidad, la tecnología… se decide en la grandes ciudades. Mire el caso de Cabify.

Pues Barcelona es la gran ciudad. Es imposible aburrirse. Y además, yo creo que el gran debate en Europa, el día en que Salvini y Le Pen han tenido un encuentro, es entre los progresistas europeos y los populistas antieuropeos. No digo que no haya un debate sobre la derecha y la izquierda. Pero el PP, el PSOE y Cs, ¿no están de acuerdo sobre Europa? ¿O sobre el terrorismo? ¿O sobre la unidad de España? Pero hay grandes cuestiones. Aquí hay una gran frontera. Y en Barcelona nos jugamos el futuro de España con Cataluña y Europa.

Manuel Valls. (Alberto Gamazo)
Manuel Valls. (Alberto Gamazo)

P. Este pasado fin de semana hubo un gran encuentro de una formación como Vox en Madrid. ¿Qué opina de todo esto?

R. Aquí la palabra clave es responsabilidad. Hay una corriente de este tipo de formaciones ultranacionalistas en todo el mundo. Pero hay que ser responsables. Hay que defender el interés general, no solo de unos pocos. Partidos como el PSOE, que está gobernando, o Cs, la fuerza más votada en Cataluña, o el PP, que ha gobernado y es la primera fuerza en el Senado, deben hacer frente a retos como la aparición de Vox. No se pueden repetir en Europa los malos efectos del nacionalismo. Felipe González siempre hablaba de la responsabilidad. Y hay cosas que no se pueden permitir, como los que insultan al Rey tildándolo de fascista. Hay que decir ‘basta ya’. Hay que afrontar los grandes retos de futuro y hay que empezar aquí, en Barcelona.

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