los problemas de las drogas

Por qué Barcelona está llena de heroinómanos italianos

Los emigrantes del país transalpino suponen un gran porcentaje de los toxicómanos que ocupan los narcopisos o acuden a los centros de acogida o de ayuda para las adicciones

Foto: Una calle del barrio del Raval barcelonés. (iStock)
Una calle del barrio del Raval barcelonés. (iStock)

Al principio fueron gritos, pero luego sacaron las navajas. El hombre, de 34 años, murió de una cuchillada. Se trataba de una discusión por drogas en uno de los narcopisos del Raval, en el centro de Barcelona. El fallecido era un varón de nacionalidad italiana. Uno de los más de 50.000 que residen en la capital catalana. Y uno de los muchos provenientes del país transalpino que engrosa y refuerza las cifras de toxicómanos en España. "Hay muchísimos, mientras las cifras totales de heroinómanos han bajado en los últimos 20 años, la cantidad de chicos de Italia metidos en drogas es altísima", confirma un cargo de la Agencia de Salud Pública.

Pero ¿por qué hay tantos? ¿Por qué italianos? Las razones son varias. "La primera es un mero asunto cuantitativo: hay muchos en general y también metidos en drogas", apunta un relevante miembro de la comunidad italiana en España. En total, son cerca de 200.000 los residentes del país vecino, "aunque sin registrar hay muchos más". Pero no es la única, ni siquiera la principal.

La legislación italiana contra las drogas es una de las más duras de Europa. Entró en vigor en 1990 y persigue penalmente el consumo. A partir de la tercera detención, ingresas en prisión. Antes también te quitan el pasaporte, el permiso de conducir o te obligan a hacer servicios comunitarios. "En Italia hay cosas que están muy mal vistas, que no se pueden hacer y España, y en particular Barcelona, son espacios de gran libertad para el imaginario italiano", subraya la misma fuente. "¡Aquí se puede hacer de todo!, piensan los chicos". Determinados colectivos por las libertades civiles sostienen una larga reivindicación en Italia para modificar esta legislación.

Los italianos acuden en masa a los comedores sociales, los centros de acogida o a que les den condones o ropa

"No son solo heroinómanos, se dan al policonsumo y no le hacen ascos a la cocaína", aclaran desde Salud Pública. Los italianos acuden en masa a los comedores sociales, los centros de rehabilitación o acogida o a que les dispensen condones o ropa. "No son los únicos, casi el 50% de quienes piden estas cosas son extranjeros, pero los que más son los italianos". De hecho, hay registros oficiales en los que se constata que la cifra es muy alta en proporción. Otra fuente ligada a las administraciones locales que prefiere no ser citada recalca que "son los que más cosas piden y la verdad es que se pasan un poco, ningún otro colectivo inmigrante es tan demandante". "No es anecdótico en absoluto, son cifras que llaman la atención", insisten desde Salud Pública.

"Hay un factor que no se tiene mucho en consideración y es importante: bastantes chicos vienen a España porque piensan que es muy fácil que encuentren algún trabajo y no tienen ninguna clase de preparación y ni tan siquiera conocen bien el castellano", apuntan desde Casa Italia. Una vez están en la península, descubren (especialmente en el caso de Barcelona) que es muy posible vivir sin dinero y poco a poco abandonan la idea de regresar a su país aunque no hayan encontrado ocupación. Hay recursos y ayudas. Hay amigos que te dejan donde dormir y hace buen tiempo. "Además, en las ciudades mediterráneas como Marsella o Barcelona los puntos de venta de droga y el espectro marginal están en el centro de la ciudad, no hay que irse a sitios alejados", señalan desde uno de los departamentos que luchan contra el abuso de las drogas. En definitiva, te acabas encontrando en el mismo epicentro del consumo porque es donde te puedes permitir "una habitación" o hay más pisos ocupados.

Viejos conocidos en los narcopisos

Ese es uno de los factores que ha contribuido al surgimiento de los narcopisos en barrios como el Raval. Son viviendas ocupadas cuyos propietarios viven en muchos casos en el extranjero (el dueño de uno de los más célebres reside en Nueva Delhi) o son fondos de inversión a la espera de una revalorización de su gasto y a los que no les preocupa el estado de los edificios ni lo que suceda en ellos mientras tanto. "Los narcopisos no son tanto un tema de gente nueva que se acerca a una oferta distinta como una vuelta a los viejos usos por parte de 'yonquis' de cierta edad", explican. Varias de estas viviendas han resultado estar ocupadas por italianos. "Casi todos los que acuden a pincharse a esos sitios son viejos conocidos de los servicios sociales, no es gente joven ni de otro estrato social, como se dice", puntualizan. De hecho, "colaboran con la recogida de jeringuillas y meten utensilios estériles en los pisos", agrega la misma fuente.

Si de verdad hubiera más 'yonquis', habría más gente joven y también más muertes o ingresos hospitalarios por sobredosis

Lo cierto es que ninguna cifra ni ninguna visión de ningún experto sostiene ese tan cacareado repunte de la heroína en España. "Es una obsesión de los medios por el tema de Estados Unidos", zanjan fuentes del Servicio de Salud. Desde el Ayuntamiento de Barcelona no solo están de acuerdo, sino que sostienen que los estudios y las cifras apuntan a lo contrario: "Hay menos heroinómanos ahora que hace 20 años y está comprobado". Sin embargo, lo que sí supone una novedad en los pisos usados como lugar de venta es que se ha vuelto a inyectar la sustancia por vía intravenosa, o sea, el 'pico' de toda la vida. En los últimos años 25 años el sistema por inhalación, los 'chinos', ganaba por goleada porque los pinchazos se asociaban a los heroinómanos de los años 80. "Si de verdad hubiera aumentado, habría más gente joven, también más muertes o ingresos hospitalarios por sobredosis y más demandas de tratamiento. Nada de eso sucede...".

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