el turismo en cataluña ha caído un 11,3%

Los turistas aragoneses abandonan la costa catalana: "Es una reacción sentimental"

Las inmobiliarias de la Costa Dorada, en Tarragona, confirman que las familias españolas prefieren invertir en Castellón y avisan de que algunas agencias terminarán quebrando

Foto: Concentración a favor y en contra del 'procés' en Cambrils, epicentro turístico de Tarragona. (EFE)
Concentración a favor y en contra del 'procés' en Cambrils, epicentro turístico de Tarragona. (EFE)

El turismo nacional ha dado la espalda este verano a los principales destinos de sol y playa catalanes. No ha sido un abandono masivo, pero sí notable. La propia Generalitat ha señalado en un informe reciente que el turismo español se ha desplomado un 11,3% respecto a 2017, en comparación con el 3,9% del turismo extranjero. Los efectos los ha padecido principalmente Tarragona, que ha visto cómo su cliente estrella, la familia que viene de Aragón y también de Navarra, se ha decantado este año por otros destinos como Peñíscola y la costa de Castellón, casi a la misma distancia y con menos controversias políticas.

"Nos preocupa porque no se trata de una crisis económica o de algo cíclico que ya pasará, esta es una reacción que afecta a los sentimientos. Será difícil deshacer en el futuro la percepción de toda esa gente que ya no viaja a Cataluña por cuestiones políticas", explica Pilar Oliver, gerente de Servicios Inmobiliarios Sant Just, ubicado en La Pineda. En efecto, el turista aragonés de la Costa Dorada es muy leal al destino, familias que en muchas ocasiones llevan décadas veraneando en los pueblos de Tarragona donde ya han establecido un vínculo fuerte. "El problema no viene tanto de que la gente esté vendiendo sus apartamentos, por ahí aún no notamos mucha diferencia. Pero sí se nota un bajón en las compras, en mi caso del 30%". A la hora de comprar, indican los agentes, a las familias no les importa ir un pueblo más arriba o más abajo. "Y eso lo están agradeciendo las agencias de Peñíscola, donde me consta que están vendiendo muchísimo", sostiene Oliver.

Turistas en la playa de Salou. (EFE)
Turistas en la playa de Salou. (EFE)

En general, los inversores no confiesan que dejan de comprar o que venden sus casas por el 'procés', aunque algunos lo dan a entender. "Hay propietarios de Aragón que te dicen que les da mucha pena poner su piso en venta después de tantos años, pero que ya llevaban tiempo pensándolo y con todo lo que está pasando se han decidido. Luego hay otros que ni mencionan la política", cuenta la gerente de Servicios Inmobiliarios Sant Just.

Para los agentes de Tarragona, el cliente nacional es sinónimo casi en exclusiva de turista aragonés y en menor medida navarro. Para Oliver, los aragoneses suman el 40% de su cartera de clientes, cifras que comparten casi todas las inmobiliarias de la Costa Dorada. Por eso, que la comunidad vecina esté dando la espalda a Cataluña significa que la superviviencia de muchas agencias inmobiliarias está en peligro. Todo mientras Cambrils y Salou, núcleos turísticos por excelencia, vivían en pleno agosto sendas concentraciones a favor y en contra de la independencia de Cataluña, que finalmente se saldaron sin incidentes.

Manifestación por la independencia catalana en Salou este agosto. (Twitter: CDR Cambrils)
Manifestación por la independencia catalana en Salou este agosto. (Twitter: CDR Cambrils)

Caídas del 90%

“Si antes vendía 30 inmuebles a clientes del resto de España en un año, ahora he vendido tres. Y eso hace que el pastel sea mucho más pequeño", confirma Álvaro García, gerente de Metrofinques. "Todos estamos preocupados. No nos metemos en si el bajón ha sido por la política o por otros factores, pero nadie puede negar que el bajón existe y que nos está perjudicando. Por suerte, mantenemos el cliente extranjero, pero por muy bien que vaya nunca va a suplir lo que no compra el cliente nacional. El problema se hará más grave cuanto más dure la inestabilidad política en Cataluña, porque a la familia que viene de Zaragoza, una vez coge el coche, le da igual hacer dos horas hasta Cambrils que dos horas y media hasta Castellón. No sabemos si volverán y eso nos preocupa".

En efecto, el mercado inmobiliario de Castellón vive una auténtica luna de miel a causa de varios factores, y el 'procés' es uno de ellos. "Podríamos decir que lo de Cataluña viene a sumarse al buen momento que vive la costa de Castellón, pero en absoluto se debe solo a eso", puntualiza Paco Brau, gerente de Inmobiliaria Brau, en Peñíscola. "Un motivo claro es que el turismo español es sobre todo familiar y tradicional. Aquí la gente viene a comer bien y a alejarse del ambiente de discotecas y jaleo que hay en la Costa Dorada. Y luego Castellón sigue siendo más barato que Tarragona y eso influye mucho. Yo lo de la política lo pondría en segundo plano".

Las carreteras de Castellón estaban atestadas de coches en agosto. Unos kilómetros al norte, en el Delta del Ebro, algunas playas lucían semivacías

Los datos de Castellón son espectaculares. Cada día se venden tres casas a compradores extranjeros, mientras el turista nacional desembarca en masa, lo que se ha notado especialmente en el alquiler vacacional este verano. En el primer trimestre de 2018, Castellón vendió un 23% más de propiedades que en el mismo periodo de 2017. Más allá de las causas, que pueden ser discutibles, la realidad es muy tozuda: la autopista y las carreteras secundiarias de Castellón aparecían atestadas de coches estas últimas semanas de agosto. Apenas unos kilómetros al norte, en los parajes del Delta del Ebro en Tarragona, kilómetros de playa lucían semivacíos.

En Sant Carles de la Ràpita, por ejemplo, los clásicos restaurantes de pescado han pasado noches enteras medio vacíos, faltos de ese cliente aragonés que siempre ha llenado en verano sus locales y que ahora no ha aparecido. Algunos hosteleros lo achacan al vídeo de los enfrentamientos del 1 de octubre, que se hizo viral porque la Guardia Civil tuvo que retirarse a causa de las pedradas que recibía por parte de defensores de las urnas.

Peñíscola está viviendo un 'boom' del ladrillo en los últimos meses. (EFE)
Peñíscola está viviendo un 'boom' del ladrillo en los últimos meses. (EFE)

Joaquim Cristià, gerente de Brisasol y vicepresidente de la Asociación de Apartamentos Turísticos Costa Daurada y Terres de l’Ebre, trata de contextualizar el batacazo inmobiliario de Tarragona, aunque comparte el miedo a que esta situación de crisis haya venido para quedarse. "No sabemos si pasará o si esta es la nueva realidad, pero debemos analizar muy bien las causas y no ser alarmistas. Ojalá no se hubiera producido la crisis política en Cataluña y todo fuera maravilloso, pero las cosas son así y debemos adaptarnos al mercado. Habrá agencias que desaparecerán porque el pastel es más pequeño, y la clave estará en saber adaptarse a este nuevo entorno. Por ejemplo, saber captar otros mercados, como Francia, que puedan llegar a sustituir la caída de la demanda de la zona de Aragón".

Solo unos pocos aseguran que no han perdido negocio este año. Es el caso de Immocambrils, cuyo gerente, Marc Codina, afirma que tiene "el doble de cliente nacional" que hace un año, familias de Aragón, País Vasco o Andalucía que no se sienten en absoluto condicionadas por el 'procés'.

En términos globales, Cataluña cerrará la temporada turística con un descenso de la ocupación de más del 5% en relación con 2017. A nivel hotelero, la Costa Dorada pasará del 86,9% de ocupación al 80,3%. Por su parte, la facturación de viviendas de uso turístico caerá hasta un 10%, según datos de la Asociación de Apartamentos Turísticos (Apartur).

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