LA ESTRATEGIA DEL CANDIDATO... Y DE CIUDADANOS

Operación Valls: a la caza del votante de los comunes para poder echar a Colau

Las elecciones de diciembre demostraron que no hay trasvase de votos entre bloques. La victoria constitucionalista en Barcelona solo llegará si se suman los votos de los comunes

Foto: El ex primer ministro francés y candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls. (EFE)
El ex primer ministro francés y candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls. (EFE)

Algo más de cinco meses tardó Manuel Valls en confirmar su candidatura a la alcaldía de Barcelona. Tras el preanuncio del pasado 20 de abril en una entrevista en TVE, sorprendiendo a todos los dirigentes de Ciudadanos (incluida la cúpula, con la que mantenía contactos desde hacía meses y con la que había acordado esperar más tiempo), el ex primer ministro de Francia entró en un periodo de reflexión personal. Finalmente, fue el martes pasado cuando hizo públicas sus intenciones, dejando claro que impulsará una plataforma transversal y recalcando que es un candidato independiente. El único partido que estará dentro de su candidatura —pese a los intentos por contar con otras formaciones constitucionalistas— será Ciudadanos, que promovió y apoyó su decisión.

Operación Valls: a la caza del votante de los comunes para poder echar a Colau

Aunque el manejo que ha tenido Valls de los tiempos y su condición de verso suelto generan inquietudes en el seno de Cs, los principales dirigentes están convencidos de que es la única alternativa para ganar la alcaldía, destronar a Ada Colau y evitar que el independentismo gobierne también la Ciudad Condal.

Eso sí, en la formación naranja son conscientes de los riesgos que entraña un perfil como el del Valls al frente de la candidatura. Cuentan con que en muchas ocasiones "irá por libre" y entienden que aún tendrán que tragar con otras muchas condiciones que no son fáciles de encajar. La primera ya está clara: Ciudadanos ha renunciado a sus siglas en Barcelona. Valls no acudirá a las elecciones con la papeleta de la marca naranja. Pero, en la formación de Rivera, aseguran que eso no es lo que más les preocupa en estos momentos. Tampoco la confección de las listas. Es lo que la mayor parte de dirigentes llama "enorme acto de generosidad", incluida la portavoz y líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas. Porque el verdadero objetivo que persiguen es la victoria de Valls. O dicho de otra manera: el fracaso de los soberanistas. Lo demás, dicen, es secundario.

Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Manuel Valls y Albert Rivera. (EFE)
Inés Arrimadas, José Manuel Villegas, Manuel Valls y Albert Rivera. (EFE)

Fuentes de la formación explican que la candidatura de Valls es la única vía. Las elecciones autonómicas del pasado diciembre en las que Ciudadanos se convirtió en la primera fuerza política demostraron que no existe un trasvase de votos entre los bloques constitucionalista e independentista. Se mueven entre partidos, pero no se desplazan de un bloque a otro. Por eso, Arrimadas acaparó la mayoría de los apoyos constitucionalistas (absorbiendo casi por completo al electorado del PP y mermando al del PSC), pero no sumó los suficientes. De ahí que en Barcelona la estrategia haya cambiado.

En la cúpula naranja existe el convencimiento de que la opción ganadora pasa necesariamente por una candidatura como la de Valls, que actúe como revulsivo, movilice la abstención, retenga los votos constitucionalistas (Ciudadanos, PP, PSC) y anime a sumar a los electores que de verdad pueden dar un vuelco al tablero: los comunes. Solo un candidato progresista, que en su propia presentación se confirmó como un político "de izquierdas", mecido en la cuna del socialismo francés y de tradición republicana, puede ser imán para un electorado que apostó por la marca de Podemos y Ada Colau en 2015.

Ciudadanos no renunciará a asociar la candidatura de Valls a su formación y, como resulta evidente, peleará por dejar claro que él es su candidato. A pesar de la insistencia del ex primer ministro galo en demostrar que es independiente y que quiere contar con todos los actores posibles, incluso rozando el desaire al partido naranja en ocasiones, la estrategia puede dar sus frutos. Solo aumentando el número de apoyos en el bloque constitucionalista podría hacerse con la victoria. Y que electores de Colau apuesten por la figura de Valls —que busca relanzar la imagen de Barcelona, defender la unidad y el europeísmo desde una postura convencida del progresismo— es la única posibilidad.

Aunque el dirigente francés mostró distancia con Arrimadas tras dar a conocer su decisión, "no soy su candidato, aunque me gustaría que me apoyara", la vinculación con el partido naranja sí se hará visible próximamente en un acto en Barcelona. Con toda seguridad, llegará en las primeras semanas de octubre y junto a él participará el propio Rivera.

PSC y PP, por su lado

El empeño de Valls por integrar "a todos" bajo el paraguas de su plataforma no surte efecto. En su presentación, pidió al resto de partidos abandonar "las trincheras políticas de izquierda y derecha" y conformar un proyecto "ilusionante". Ni siquiera sus guiños evidentes al PSC hicieron a Miquel Iceta cambiar de opinión. De hecho, el líder de los socialistas catalanes reconoce "máximo respeto" por la candidatura, pero insiste en que su formación irá a por todas en la Ciudad Condal y recuerda que excepto en 2015, cuando Colau se hizo con la alcaldía, Barcelona siempre ha estado gobernada por las siglas del PSC.

El PP tampoco renunciará a la marca de su partido. "Nosotros somos un partido de gobierno, un partido igual en toda España, y el PP no va a dejar de estar en Barcelona", insisten fuentes de la formación conservadora. Los populares presentarán un candidato propio —se encuentran en plena búsqueda—, aunque, eso sí, apoyarán a Valls si tiene opciones de formar Gobierno en el consistorio.

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