NO QUIERE ATARSE A NINGÚN PARTIDO

Valls presenta un proyecto para Barcelona al margen de Cs y con ideas calcadas al PSC

Valls pretende pasar de ser el diputado fantasma francés al nuevo alcalde de la capital catalana. Ahora quiere ser el ‘Macron de Barcelona’

Foto: El ex primer ministro francés Manuel Valls anuncia su intención de optar a la alcaldía de Barcelona en las municipales de 2019. (Reuters)
El ex primer ministro francés Manuel Valls anuncia su intención de optar a la alcaldía de Barcelona en las municipales de 2019. (Reuters)

“Quiero formar una plataforma transversal que integre a todos los que quieran colaborar en el objetivo de volver a ver Barcelona siendo ciudad de referencia mundial. Quiero liderar un nuevo proyecto para Barcelona desde una plataforma amplia, social, sólida”. Son palabras del ex primer ministro francés Manuel Valls, pronunciadas en un acto a primera hora de la noche de este martes en las que desvela su futuro político.

Valls, en el acto peor organizado desde hace décadas en Barcelona (mucho público no pudo entrar por el limitado aforo del local, más de la mitad de la prensa se quedó fuera por lo mismo, entre ellas algunas televisiones francesas, sin que ningún responsable diese la cara), desgranó sus propuestas generalistas. No concretó nada y reivindicó (o quiso reivindicar) su pedigrí barcelonés: su bisabuelo fue concejal, su abuelo fue un hombre de letras que colaboró con medios catalanistas y un primo de su padre fue el creador del himno del Barça. Incluso desveló que se declaró a su amada en catalán. Mayor empatía, imposible.

Valls presenta un proyecto para Barcelona al margen de Cs y con ideas calcadas al PSC

De entrada, todo ello tendría una justificación. Pero no hizo ninguna alusión a que en Francia hay una campaña en su contra porque desde hace meses su escaño en la Asamblea Nacional (o sea, el Congreso) está vacío. Y él cobrando. “Sobre mi futuro, quiero ser muy claro. Vivo en Barcelona y doy clases en Esade. Trabajaré. Pase lo que pase, me quedaré. Soy barcelonés”. Que se lo digan a los ciudadanos franceses, que le están pagando el sueldo de diputado sin que pegue ni sello. “La semana que viene dejaré mi escaño de diputado de la Asamblea Nacional y todas mis responsabilidades públicas (…) cuando decidí instalarme definitivamente en Barcelona y presentarme a las elecciones, informé al presidente de la República, Emmanuel Macron. Y a principios de septiembre, a la deontóloga de la Asamblea Nacional y a mi amigo el alcalde de Evry”, afirmó. Pero, mientras coqueteaba con Ciudadanos y hacía campaña en Barcelona, seguía cobrando del erario público francés, lo que ha soliviantado a los vecinos del norte de los Pirineos.

Lo cierto es que Manuel Valls ha sido aupado por Ciudadanos, pero va por libre. Es un francotirador. Agradeció al partido de Albert Rivera la apuesta que hizo con él, pero lo suyo va más allá: quiere ser un líder transversal, después de haberse quedado sin nicho electoral en Francia y sin partido que le ampare. Y eso que reivindica sus virtudes: “Tengo la experiencia de haber gestionado durante 11 años una ciudad del área metropolitana de París [Evry] con barrios muy complicados. He sido ministro de Interior y he gobernado Francia en unos momentos muy difíciles. No quiero dar lecciones a nadie, porque sé que las circunstancias pueden variar, pero no se pueden esconder los problemas”, recalcó.

Copia al PSC

A partir de ese posicionamiento, desgranó generalidades que, en buena medida, son las propuestas que los socialistas han estado haciendo públicas en diversas conferencias desde hace meses. De hecho, Valls echó mano de sus antecedentes de dirigente del Partido Socialista Francés y rememoró que hizo mítines con Felipe González y con Martin Schultz, o explicó su relación con el exalcalde socialista Pasqual Maragall. En definitiva, que sus credenciales provienen de sus excolegas. Nada que ver con la realidad actual, en la que los socialistas le condenan a la trastienda del olvido.

Después de la apelación emocional, reclamó la necesidad de recuperar Barcelona para que vuelva a ser una ciudad puntera. Para eso, dirigió una directa crítica a la alcaldesa, Ada Colau: “Se prometió una construcción masiva de vivienda social que ha acabado quedando en la ridícula cifra de entrega de uno de cada 22 pisos prometidos, mientras que el alquiler ha subido durante el mandato actual más de un 24%”. Las mismas críticas que, curiosamente, hace el PSC.

Y sobre el turismo criticó que “Barcelona necesita un turismo de calidad y, sobre todo, se ha de gestionar y se ha de gestionar bien. El plan estratégico trazado por el actual ayuntamiento es un documento muy inconcreto que pone en evidencia que los responsables municipales no tienen nada claro qué hacer con el motor económico de la ciudad”. Las críticas de toda la oposición barcelonesa.

Denunció que “hay inseguridad en los barrios. Falta civismo. Hay una mala gestión del espacio público. Este verano ha sido noticia la situación en barrios como el Raval, la Barceloneta o Ciutat Vella, y la proliferación de narcopisos y el descontrol del 'top manta'. Hemos visto escenas de gran violencia respecto a los turistas”. Aludió, asimismo, a otros grandes retos de Barcelona, como “la lucha contra el cambio climático, la gestión de la movilidad, la recuperación de la cultura y la lucha contra la pobreza y las desigualdades”. Otras propuestas que los socialistas llevan machacando desde hace meses.

Afirmó que “es vital apostar por la movilidad limpia mediante la promoción del coche eléctrico” y subrayó que “tenemos mucho por hacer en economía circular, con el reciclaje y el tratamiento de residuos y materia de consumo de proximidad”.

La única idea original

Una de las propuestas más vanguardistas es la que hace referencia al urbanismo: “Tendremos que ganar espacio y también metros hacia arriba, apostar más que nunca por la construcción de calidad y las 'green techs”. O sea, un nuevo ‘skyline’ de Barcelona, una idea calcada milimétricamente de las que el PSC ha ido exponiendo en los foros sociales. Y sobre el área metropolitana de Barcelona, apuesta por hacer que Barcelona vuelva a liderarla “desde el respeto a la autonomía de los 36 municipios para afrontar los retos de la movilidad, la vivienda y la economía”. En este sentido, añade a la cosecha del PSC la idea de la defensa de que Barcelona y su área, con tres millones de habitantes, se convierta en “una verdadera ciudad-estado, como algunas otras en Europa y en el resto del mundo. Así se debería funcionar en la práctica, quién sabe si mañana de forma institucionalizada”. Fue la única idea original que plasmó en la conferencia.

El guiño a Ciudadanos fue reivindicar el potencial editorial, el mundo musical y el arte de vanguardia a todo el mundo hispano. “Será preciso reforzar, y mucho, los nexos culturales con el resto de España y, evidentemente, con el mundo castellanohablante. Hemos de hablar desde Barcelona a 500 millones de personas que comparten nuestra lengua, que hablan nuestro idioma”.

En este sentido, criticó que el ‘procés’ “ha intentado poner Barcelona en una encrucijada de incertezas que no se podrá resolver ejerciendo una equidistancia forzada”. Según el político francés, la primera consecuencia del ‘procés’ fue la fuga de empresas, con la consiguiente pérdida de peso económico y de empleo. Por ello, reclama una ‘independencia’ de la ciudad respecto del ‘procés’. “La confrontación constante y la utilización de espacios públicos como elementos de apoyo al proyecto independentista excluyen a gran parte de los ciudadanos de Barcelona que no se sienten representados en este proyecto, y convierten Barcelona en una herramienta para otro proyecto, la convierten en un medio, no en un fin. El independentismo intenta proyectar la idea de una Barcelona capital de una imaginaria república catalana. Y Barcelona no es eso… ni le interesa serlo”.

En resumen, Valls quiere pasar de ser el diputado fantasma francés al nuevo alcalde de Barcelona. En su decisión pesó, según parece, la iniciativa de una recogida de firmas en su demarcación para echarlo como diputado por las reiteradas ausencias, con la que estaban de acuerdo no solo los diputados socialistas sino representantes de todos los partidos del arco parlamentario. Ahora quiere ser el ‘Macron de Barcelona’. Y liderar un proyecto muy personalista, no un proyecto de Ciudadanos. Por eso, hubo la orden a los concejales del partido naranja de no asistir a la conferencia de este martes. Le hubiesen chafado su imagen de ‘Macron de la ciudad’. Todo un preludio de lo que será la ‘grandeur’ del nuevo ‘bon vivant’ de la política barcelonesa.

Cataluña

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