quedan flecos para su candidatura a barcelona

Así 'conquista' Rivera a Valls desde hace meses: tanteos, Cataluña, Europa...

Conversaciones ha habido muchas. Ciudadanos tantea desde hace meses la posibilidad de que el ex primer ministro se uniera a sus filas. La campaña catalana fue un momento clave

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto al ex primer ministro socialista francés, Manuel Valls. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto al ex primer ministro socialista francés, Manuel Valls. (EFE)

"Una persona del nivel de Manuel Valls, primer ministro, demócrata convencido, amigo de España y Europa, y una persona que ha defendido esos valores en plena crisis del separatismo catalán... Ciudadanos cree que tiene que haber una candidatura ganadora". Fueron las palabras de Albert Rivera al confirmar este viernes que esa es su apuesta para la alcaldía de Barcelona: el ex primer ministro de Francia de 2014 a 2016 y, justo antes, titular de la cartera de Interior bajo la presidencia del socialista François Hollande. Todavía no hay nada decidido. Fue el propio Valls quien reconoció que a día de hoy está sopesando la oferta, aunque en las filas naranjas miran con optimismo el anuncio que él mismo hizo en una entrevista de televisión. No estaba pactado y ni siquiera en Ciudadanos sabían que lo haría. Entienden que haber dado ese paso implica "un interés evidente" y que "se lo está pensando muy en serio".

La noticia de que Valls pueda ser el candidato de Ciudadanos para dirigir la ciudad condal en las municipales del año que viene causó, sobre todo, mucha sorpresa. Lo hizo en los principales partidos de la oposición y dentro de la formación centrista, en la que muchos de sus dirigentes desconocían la existencia de conversaciones avanzadas. Las había y desde hace tiempo. La comunicación entre el ex primer ministro galo y Rivera es habitual y fluida, según confirman fuentes de la cúpula naranja. Especialmente desde su implicación en la campaña de las elecciones catalanas a favor del constitucionalismo y mostrando especial afinidad con el partido naranja.

De hecho, participó en uno de los actos clave de la campaña de Inés Arrimadas, a apenas cinco días del 21-D, ayudando a Ciudadanos a lanzar uno de los grandes ejes de su ideario: que la victoria de los constitucionalistas en Cataluña era también un éxito para los valores europeos y que el nacionalismo catalán no es una cuestión interna de España, sino un problema para el futuro y la cohesión de la UE. Desde el pasado diciembre, Valls se ha comprometido de lleno con las consecuencias que la crisis catalana está teniendo en la sociedad (también mostró antes su apoyo expreso al Gobierno en la aplicación del 155) y aumentó sus apariciones públicas junto a Rivera en momentos importantes como la manifestación organizada por SCC del pasado abril que sacó a las calles de Barcelona a miles de catalanes para pedir más 'seny'.

Ciudadanos celebra su primer encuentro nacional. (EFE)
Ciudadanos celebra su primer encuentro nacional. (EFE)

Los lazos entre ambos dirigentes se han ido estrechando y desde hace tiempo está sobre la mesa la posibilidad de que Valls se uniera al proyecto naranja. Según ha podido saber este diario, el primer acercamiento fue general con el objetivo de tantear al ex primer ministro sobre las posibilidades de fichar por Ciudadanos. En las últimas semanas se han producido contactos más enfocados a la propuesta de la alcaldía barcelonesa. El partido de Rivera no quiere pronunciarse sobre el desenlace, "todavía queda mucho tiempo", repiten, aunque sí dan por hecho que las opciones existen y parecen positivas. Cuando se concrete el cabeza de lista —amén de las primarias que el partido debe celebrar— podrá configurarse el resto de la lista.

Otra de las piezas que queda por encajar es el futuro de la actual portavoz en el consistorio, Carina Mejías, que también forma parte de la ejecutiva nacional y que lleva años batiéndose el cobre por el partido en Barcelona. Fuentes del partido reconocen que ella fue una de las sorprendidas con la posible candidatura de Valls aunque, como el resto, comprende que puede constituir la "opción ganadora" tan ansiada en Ciudadanos, máxime tras convertirse en la primera fuerza de Cataluña. Con todo, en el partido insisten que Mejías seguirá desempeñando un rol clave. Como ya publicó este diario, desde el 21-D la cúpula naranja piensa enérgicamente cómo trasladar ese éxito a las municipales de 2019.

En Ciudadanos son conscientes de que en estos momentos la situación es muy distinta a la de 2015, ahora que el partido es el primero a nivel autonómico con cierta distancia sobre el segundo, y mientras la guerra entre las fuerzas secesionistas continúa. El mensaje de cara a los próximos comicios será más específico sobre los asuntos locales que afectan directamente a los ciudadanos y desplegarán un programa con propuestas muy concretas que puedan trasladar a la gente. El ingrediente que falta es ese: una candidatura potente con perfil propio en la que Valls encaja a la perfección. La formación tiene en mente incorporar al máximo número de independientes posible, que refuercen la idea de la sociedad civil en sus filas y, al mismo tiempo, que les permita seguir dando la batalla de la primera fuerza constitucionalista.

Más allá de la impresión que ha podido provocar la posible incorporación del ex primer ministro a las filas naranjas, todo apunta a que los caminos de Valls y Ciudadanos estaban condenados a cruzarse en algún momento. Y Cataluña, probablemente, era el sitio idóneo. No solo porque Valls (Barcelona, 1962) naciera en la ciudad condal gracias a unas vacaciones estivales de sus padres y conozca de primera mano la realidad catalana, sino porque la trayectoria política del político galo tiene mucho que ver con la de los dirigentes naranjas. Abandonó el Partido Socialista (PS) después de 37 años de militancia hace unos meses, integrándose en el proyecto de mayoría parlamentaria del ahora presidente Emmanuel Macron. "Paso página por coherencia", aseveró Valls reconociendo una fuerte decepción con los socialistas franceses.

Manuel Valls y Albert Rivera durante la campaña de las catalanas. (EFE)
Manuel Valls y Albert Rivera durante la campaña de las catalanas. (EFE)

De esta manera el ex primer ministro daba el paso de unirse a la formación bautizada como 'En Marcha', considerada la homóloga de Ciudadanos en el país vecino. Igual que el partido de Rivera, se opone al eje político tradicional de izquierda-derecha, apostando por la dualidad progresistas-conservadores, en la que ellos se sitúan como socioliberales y europeístas.

Ahora y ante la posibilidad de que Valls fiche por la formación naranja, Ciudadanos considera que constituye una opción ganadora entre los constitucionalistas —en clara referencia al daño que le podría hacer al PSC que uno de los dirigentes socialistas internacionales más relevantes de los últimos tiempos apueste por el partido de Rivera y Arrimadas— y con altas probabilidades de competir con los 'comunes' de Ada Colau y con las fuerzas independentistas dada su trayectoria y su perfil europeo. Cuestión que los sectores secesionistas han destacado en más de una ocasión para agitar su causa: "Los catalanes tienen más proximidad con los franceses que con los españoles", llegó a comentar Oriol Junqueras en un artículo escrito en 2008.

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