se asumía que dejaría la política francesa

La dimisión de Valls que Francia esperaba

Las ausencias de Valls en el hemiciclo francés le han valido la etiqueta de “diputado fantasma”, acuñada por su gran rival en Evry, la candidata de La Francia Insumisa

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Desde el pasado mayo, a Manuel Valls se le ha visto en ocho ocasiones en la Asamblea Nacional francesa, donde es diputado por la circunscripción de Essone. Dos en el hemiciclo y otras seis en comisiones parlamentarias. En su antiguo feudo de Evry, sus vecinos se sienten traicionados y han pasado ya página con el que fuera primer ministro francés, que este martes ha presentado su candidatura a otra alcaldía, la de Barcelona. La legislación francesa no le prohíbe hacer campaña en un municipio extranjero y mantener su escaño, pero la situación es inédita y tiene al estamento político francés descolocado. Su dimisión, que ha anunciado, se daba por hecha.

¿Podría Valls hacer campaña en Barcelona y mantener su acta de diputado? La respuesta, según confirma el servicio de prensa de la Asamblea Nacional a El Confidencial es, en principio, sí. El caso del ex primer ministro se encuentra, sin embargo, en una zona de sombra. El reglamento de la cámara no lo contempla, pero tampoco lo prohíbe. Jamás se había planteado esa hipótesis. “Los textos [reglamentos] no han previsto la hipótesis de la acumulación de un mandato parlamentario con una función ejecutiva local en un Estado extranjero. Ninguna disposición prohíbe la candidatura a esas funciones para los parlamentarios”, señalan desde la Asamblea Nacional.

Valls, en la Asamblea francesa, donde logró el escaño con un estrecho margen. (Reuters)
Valls, en la Asamblea francesa, donde logró el escaño con un estrecho margen. (Reuters)

Incluso si Manuel Valls fuera elegido alcalde de Barcelona, podría haber intentado conservar su mandato de diputado, aclaran. Tal es la laguna y la falta de precedentes, que en un caso así se podría pedir a la Oficina de la Asamblea Nacional (el equivalente a la Mesa del Congreso de los Diputados en España) que examinara su situación bajo el fundamento del artículo LO. 151-2 del Código Electoral y, si fuera necesario, decidir recurrir al Consejo Constitucional.

Las ausencias de Valls en el hemiciclo francés le han valido la etiqueta de “diputado fantasma”, acuñada por su gran rival en Evry, la candidata de La Francia Insumisa Farida Amrani, que en las elecciones legislativas de 2017 quedó a tan solo 139 votos del ahora candidato por Barcelona. El reglamento de la Asamblea Nacional no exige a los diputados una presencia mínima ni en el hemiciclo ni en su circunscripción de elección, así que en teoría Valls podría hacer campaña en Barcelona conservando su escaño. Sin embargo, correría el riesgo de enfrentarse a una multa de 4.320 euros por no participar en al menos dos tercios de las votaciones de la cámara.

Amrani lanzó la semana pasada una campaña para exigir la dimisión del antiguo primer ministro de François Hollande en la plataforma Change.org, que ha recogido hasta ahora cerca de 24.000 firmas que le reprochan que utilice su sueldo y tiempo como diputado para hacer campaña en Barcelona. “Su eslogan [de campaña] era 'Cerca de vosotros'. ¡Pero Barcelona está lejos de Evry!”, señalaba recientemente Amrani a la cadena LCI. La bomba estallaba la semana pasada cuando Valls, nacido en Barcelona en 1962 y naturalizado francés a los 20 años, publicaba en Twitter una foto de sus pies sobre las típicas baldosas de las calles de la capital catalana con la palabra 'Barcelona...'. Mensaje que era rápidamente contestado por Farida Amrani con otro tuit en el que señalaba 'Evry...' y una foto emulando a la del catalán pero en suelo supuestamente de esta ciudad de Essone, situada a unos 35 kilómetros al sur de París.

Valls, despidiéndose de Hollande en el Elíseo, cuando era su primer ministro. (Reuters)
Valls, despidiéndose de Hollande en el Elíseo, cuando era su primer ministro. (Reuters)

Amrani no es la única en pedir su dimisión, que también se ha exigido desde diferentes bancadas del hemiciclo. Lo ha dicho en varias ocaciones la portavoz socialista en la Asamblea, Valérie Rabault, así como numerosos diputados de Los Republicanos y de La Francia Insumisa. Incluso desde las filas de La République en Marche (LREM), partido al que está adscrito Valls, la diputada Marie Lebec se confiaba a 'Le Figaro': “Sabe que tendrá que dimitir. Lo discutimos y me dijo que no iba [a presentarse] para perder, así que él mismo sabe que tomará esta decisión”.

"En política, siempre se puede resucitar"

El último año y medio en Francia no ha sido fácil para Manuel Valls, algo así como una “travesía en el desierto”, como señala a El Confidencial Cécile Delozier, experta en comunicación política. Quiso ser presidente, y para ello se presentó a las primarias del Partido Socialista (PS), donde había militado 37 años. Perdió frente a Benoît Hamon y el partido entró en fase de casi descomposición. Apoyó a Emmanuel Macron en las presidenciales en lugar de al candidato de su propio partido, así que, antes de que el PS le retirara la membresía, él decidió abandonar la formación.

Valls conversa con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien optó por no apoyarse en él. (Reuters)
Valls conversa con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien optó por no apoyarse en él. (Reuters)

Pero en La République en Marche (LREM), el joven partido de Macron, no lo recibieron con los brazos abiertos. Valls podía aportar peso y experiencia política, además de servir a la tesis de LREM de no ser un partido de izquierda o derecha, sino una formación en la que podían caber todos. Pero también arrastraba el equipaje de haber sido el jefe del Ejecutivo anterior, de aquello que se quería cambiar. Acabó presentándose como adscrito a esa mayoría presidencial, y ganó su escaño por los pelos.

Desde que el pasado abril se insinuara su posible candidatura a la alcaldía de Barcelona, “ha habido un déficit de comunicación por su parte”, admite Delozier, lo que ha dado a muchos franceses una “impresión de huida ante la situación en la que se encuentra la izquierda en Francia”. Sin embargo, “también demuestra cierta desenvoltura, valentía, y le puede granjear el respeto de aquellos que consideran que ante el desconcierto de la izquierda, él se enfrenta a la dificultad. Dentro del contexto europeo, Barcelona está ahí al lado, no es como un país extranjero lejano”, apunta la analista. Eso mismo destacan desde el entorno de Valls también, como señalaba recientemente su amigo de la facultad Stéphane Fouks, citado por el diario 'Libération': “Es moderno, es europeo, es Manuel Valls”. Si no gana en Barcelona, el retorno a la política en Francia puede ser complicado, señala Delozier, “aunque, en política, siempre se puede resucitar”.

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