Las espadas continúan en alto

Los letrados del Parlament evitan mojarse y ERC y Puigdemont siguen sin acuerdo

En esencia, los letrados de la cámara catalana no presionan con los tiempos a los parlamentarios catalanes. Y sin ese incentivo, ERC y Puigdemont siguen sin cerrar acuerdos

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (Reuters)

Carles Puigdemont y ERC siguen sin llegar a ningún acuerdo. El 'expresident' catalán pretende que el Parlament avale un cambio legal de la Ley de Presidencia a través del mecanismo de lectura única para legitimar un Consell de la República, que presidiría el propio Puigdemont y al que tendría que rendir cuentas el Govern efectivo de la Generalitat. Pero los republicanos no están dispuestos a asumir este riesgo legal. Así que las espadas siguen en alto entre ERC y JxCAT sin ningún acuerdo concreto.

Los letrados de Parlament están preparando un dictamen que apunta a que los tiempos no han empezado a correr. Que al haber suspendido Roger Torrent la investidura, el plazo de dos meses para tener que convocar nuevas elecciones todavía no se pone en marcha. Por eso, la doble presidencia de la Generalitat que hoy por hoy es moneda de cambio en la política catalana sigue en el aire.

Según explica EFE, “los letrados coinciden en sus reuniones en que, tras el aplazamiento del pleno de investidura la semana pasada por parte del presidente del Parlament, Roger Torrent, no se ha activado aún el reloj de la cuenta atrás de dos meses para llevar a cabo la investidura, un plazo que si se agota sin que haya nuevo 'president', conducirá automáticamente a unas nuevas elecciones”. Una fórmula para el desbloqueo sería que Torrent aceptase que no hay ningún candidato que pueda tener la mayoría y eso supondría que los tiempos empezasen a contar.

En esencia, los letrados de la cámara catalana no presionan con los tiempos a los parlamentarios catalanes. Y sin ese incentivo, ERC y Puigdemont siguen sin llegar a ningún acuerdo, conscientes de que no pactar tampoco tiene coste. Por lo tanto, Puigdemont continúa exigiendo al Parlament que le ratifique de una manera u otra como presidente de la Generalitat, con diversos grados de simbolismo según con qué negociador se hable, mientras que ERC sigue exigiendo dejar al Parlament al margen de cualquier decisión en este sentido. Por tanto, se prolonga la falta acuerdo entre JxCAT y los republicanos. Y la situación política catalana continúa sumida en el bloqueo institucional.

Mientras, el 155 sigue en vigor, con suspensión de la autonomía, y los partidos de la oposición han manifestado que se opondrán a cualquier maniobra del independentismo, como una reforma de la Ley de Presidencia por lectura única como mecanismo para otorgar poder a Puigdemont sin que el 'expresident' lo tenga de manera efectiva.

Pacto sí, pero no ahora

Tanto fuentes de JxCAT como de ERC apuestan por que al final habrá pacto entre ambas formaciones, pero advierten de que este será en el último momento. Y como los letrados no marcan dicho último momento, por ahora no hay prisa. No hay calendario concreto, pues se prolongan los tiempos muertos. Cuanto más se dilaten los tiempos, más se escenifica por parte de cada candidatura ante su electorado que se mantiene su posición de fuerza.

JxCAT sigue exigiendo forzar la ley para que Carles Puigdemont logre el reconocimiento legal que demanda, algo a lo que se opone frontalmente ERC

Pero la realidad es que ERC no va a forzar la ley, mientras que JxCAT exige forzar la ley para otorgar a Carles Puigdemont el reconocimiento de la legitimidad que su grupo reclama para su líder.

Enterrando la Asamblea de Electos

Con este panorama, la situación se resume de la siguiente manera: ERC ha ofrecido a Puigdemont que le ratifique la Asamblea de Electos, pese a que dicho organismo está cuestionado por el independentismo por su triste papel tras los hechos de octubre. JxCAT rechaza esta pretensión y exige que sea el Parlament el que se moje en dotar a Puigdemont de un determinado papel político en el futuro de Cataluña, una alternativa que los republicanos descartan, hartos de que sus altos cargos tengan que asumir un coste legal mucho más alto que los del PDeCAT.

Estas desconfianzas y tensiones vienen del pasado. El PDeCAT siempre se ha sentido el pagano del referéndum del 9-N; sus altos cargos, empezando por Artur Mas, han visto cómo les embargaban sus bienes. Por eso, precisamente, quisieron desde el partido de Puigdemont que fuera ERC la que asumiera el grueso de la responsabilidad del 1-O, lo cual ha acabado con la cúpula de Oriol Junqueras acusada de rebelión, entre otros delitos. Tras la experiencia, los de ERC consideran ahora que desde JxCAT se carece de autoridad moral para exigirles un mayor grado de compromiso, tal y como hace el grupo de políticos radicados en Bruselas. Con estos mimbres, y con el reloj parado por los letrados, todo sigue sin acuerdo.

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