Palacio de Marivent

Sánchez visita al Rey sin que amaine la tormenta por la salida de Juan Carlos I

El presidente despachará con Felipe VI en plena crisis, sin que la Casa Real haya despejado dónde está el emérito y tras airearse las diferencias con sus socios de Podemos

Foto: Pedro Sánchez y Felipe VI, el año pasado en Marivent. (Reuters)
Pedro Sánchez y Felipe VI, el año pasado en Marivent. (Reuters)

Podría ser una foto más, como cada verano, en los jardines del Palacio de Marivent en Palma entre el presidente y el Rey pero no lo será. Es la primera instantánea después de que el emérito, Juan Carlos I, haya salido de España, sin que la Casa Real haya despejado cuál es su paradero, en mitad de una polémica que no para de crecer y ante un preocupante descrédito de la institución en la sociedad española.

Además el encuentro, que sirve habitualmente para repasar asuntos de actualidad y analizar la situación económica y política, se produce en plena pandemia de covid, tras rebrotes en varias comunidades autónomas y negros augurios sobre las consecuencias económicas y sociales para España del coronavirus.

El presidente Pedro Sánchez está convocado a las 12.30 y tras el despacho con Felipe VI atenderá a los medios de comunicación. Desde Moncloa no han querido dar relevancia a la agenda de este encuentro, que estará sin duda marcado por la decisión de Juan Carlos I de salir de España tras las informaciones sobre presuntas comisiones y cuentas ocultas del monarca en paraísos fiscales.

Es la tercera vez que Sánchez visita al Rey en la isla. Lo hizo en 2018, recién investido tras ganar la moción de censura, y el pasado año en plenas negociaciones, que resultaron fallidas para formar Gobierno. Entonces habló de la “desconfianza recíproca” con quien acabaría siendo meses después su vicepresidente, Pablo Iglesias.

El eje Moncloa-Zarzuela

Desde que la Casa Real trasladara en un comunicado medido al milímetro la decisión de la marcha del emérito, el pasado 3 de agosto, desde el Gobierno han cerrado filas públicamente con el Rey Felipe VI. Pedro Sánchez, que había calificado de “inquietantes y perturbadoras” las informaciones sobre la fortuna oculta del anterior monarca, alabó entonces la decisión del actual rey de marcar distancias con su padre. En una comparecencia pública cerró filas. Aseguró que “aquí no se juzga a instituciones, se juzga a personas” y dejó claro que el país necesita en este momento “estabilidad e instituciones robustas”. Dejó así claro que no alentará a quienes quieran plantear en estos momentos un referéndum entre monarquía y república en España, como si reclaman sus socios de gobierno de Unidas Podemos.

En esa rueda de prensa, celebrada a las 48 horas de la salida de Juan Carlos I y tras el Consejo de Ministros, Sánchez insistió en trasladar que está “plenamente vigente” el pacto constitucional de 1978, del que forma parte “la monarquía constitucional”. Comprobó además como el interés por lo que está ocurriendo con la Casa Real sepultaba cualquier interés en un balance de los últimos meses del curso político, pese a la extraordinaria situación de emergencia y pandemia.

La crisis se recrudece

Volverá a comprobarlo posiblemente tras su encuentro con Felipe VI. Ya este lunes el Rey se entrevistó con la presidenta de Baleares, Francina Armengol, que eludió cualquier pregunta sobre la monarquía y el emérito y dejó claro que no le correspondía más que trasladar la difícil situación que atraviesan las islas por la pandemia.

Las diferencias de Sánchez con sus socios de Unidas Podemos sobre la monarquía han sido públicas. Pablo Iglesias se encargó de airear las discrepancias ante el cierre de filas del líder del PSOE con la monarquía constitucional y habló de una “situación molesta” en la coalición. Iglesias, en una entrevista en Telecinco, lamentó que Juan Carlos I no estuviera en España “dando la cara ante su pueblo”.

Pablo Iglesias se encargó de airear las discrepancias ante el cierre de filas del líder del PSOE con la monarquía constitucional y habló de una “situación molesta” en la coalición


Tras exhibirse estas diferencias en el seno de la coalición, fuentes del Gobierno explicaron que la decisión de la marcha de Juan Carlos no fue propuesta del Ejecutivo sino que partió de la Casa Real. Según ha trascendido, desde un mes antes de esta salida el presidente Sánchez sí ha participado en conversaciones con Felipe VI ante la inquietud por la erosión que estaba sufriendo la monarquía. En estas reuniones con la Casa Real también han participado la vicepresidenta Carmen Calvo y el jefe de gabinete de Moncloa, Iván Redondo. Nadie más del Gobierno estuvo al corriente de que lo se estaba gestando, algo que también han reprochado los miembros de Unidas Podemos. Desde el entorno de Sánchez aseguraron que la mejor opción para el Gobierno hubiera sido que Juan Carlos I saliera de La Zarzuela pero no se trasladara fuera de España.

Pacto de silencio

Hasta el momento el Gobierno ha eludido dar cualquier información sobre cuál es el destino del rey emérito, a quien una foto, publicada por ‘Nius Diario’, situó en Abu Dabi bajando de un avión. Otras informaciones, sin confirmación oficial, aseguran que el destino final del monarca será Portugal. Mientras que nadie del Ejecutivo aclara el paradero y desde Unidas Podemos hablan de “exilio” o “huida” crecen las preguntas sobre quién está sufragando el coste de la estancia en el extranjero del anterior monarca, salpicado por la denuncia de su examante Corina Larsen de una presunta comisión de 100 millones de dólares que recibió de Arabia Saudí por el AVE a La Meca y la documentación, desvelada por El Confidencial, que acreditan sus cuentas en paraísos fiscales.

Unidas Podemos está aprovechando esta crisis de la monarquía para marcar distancias con sus socios del PSOE y llevarán al Congreso en el nuevo curso político una batería de medidas contra la monarquía. Sánchez aprovechó el último Consejo de Ministros para reclamar un cierre de filas tras oír los reproches de sus socios.

El presidente comparecerá también públicamente por primera vez después de que el juez haya imputado a la cúpula de Podemos por una presunta financiación irregular del partido e imputado al actual director de Estrategia y Comunicación de la vicepresidencia de Iglesias, Juanma del Olmo. Hasta ahora, la posición pública de Podemos era pedir la dimisión de cualquier alto cargo imputado.

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