regaló dos millones a marta gayá

Juan Carlos I siguió moviendo el dinero saudí tras disculparse por el escándalo de Botsuana

Los registros internos del banco Mirabaud revelan que el monarca hizo operaciones en la cuenta de Lucum Foundation en junio de 2012, dos meses después de su accidente en África

Foto: Montaje: Enrique Villarino.
Montaje: Enrique Villarino.
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El rey Juan Carlos siguió haciendo operaciones en la cuenta suiza que usó para esconder los 64,8 millones de euros de Arabia Saudí incluso después de pedir disculpas por el histórico escándalo de Botsuana. Los registros del depósito que controlaba el monarca en el banco Mirabaud a través de testaferros y una sociedad instrumental panameña, Lucum Foundation, incluyen movimientos de junio de 2012, dos meses después de su accidente en África, según consta en la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial.

El 18 de abril de ese año, el Rey emérito compareció en público tras ser sometido de urgencia a una operación de cadera para hacer unas declaraciones sin precedentes. “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo el entonces Rey de España, para tratar de poner fin a una avalancha de críticas por haberse ido de viaje en secreto, para hacer un safari de lujo, en uno de los peores momentos de la crisis económica.

La información de la cuenta número 505523 de Lucum Foundation en Mirabaud demuestra ahora que el padre de Felipe VI continuó gestionando su fortuna oculta durante las semanas siguientes como había hecho durante al menos los cuatro años anteriores.

En concreto, el 13 de junio de ese año, el rey recibió un dosier de la entidad financiera para mantenerle al tanto del saldo de su cuenta y del resultado de diferentes inversiones presuntamente efectuadas con los 64,8 millones que había recibido del rey Abdulá y los 1,5 millones que también le transfirió en 2010 el emir de Bahréin.

Los registros internos del banco indica que el monarca dio su aprobación a los datos. Según la información del depósito, el monarca escribió en la última de las cinco páginas de las que constaba el dosier una breve frase y estampó su firma para mostrar su visto bueno a los datos. “En prueba de conformidad 13 junio 2012”, anotó de su puño y letra, justo antes dejar su rúbrica.

El monarca hizo reintegros en Suiza

Otros documentos señalan que, tras el episodio de Botsuana, también continuaron las retiradas de efectivo en cantidades superiores a los 100.000 euros al mes desveladas por este diario este viernes. Los fondos nunca fueron declarados a la Agencia Tributaria y fueron utilizados por el conjunto de la familia real para sufragar viajes, regalos, consumiciones y otros caprichos, según fuentes próximas a la investigación que ha asumido la Fiscalía del Tribunal Supremo para investigar presuntos delitos de blanqueo de capitales, corrupción internacional y contra la Hacienda Pública, entre otros. No obstante, la Casa Real aseguró en un comunicado el pasado martes que el rey Felipe nunca tuvo conocimiento de la existencia de ese dinero.

Asimismo, los movimientos de la cuenta evidencian que, en algunas ocasiones, el Rey emérito llegó a desplazarse en persona hasta las oficinas de Mirabaud en Ginebra para realizar los reintegros. Por un ejemplo, el 13 de marzo de 2012, apenas un mes antes del viaje a África, Juan Carlos I sacó en persona de su cuenta 50.000 francos suizos (41.666 euros al cambio en ese momento). Su firma aparece en un recibo de entrega de los fondos con el anagrama oficial de la entidad suiza.

Poco antes, en noviembre de 2011, los dos gestores a los que recurrió el ex jefe del Estado para camuflar su relación con esa cuenta mediante toda una estructura offshore, Dante Canonica y Arturo Fasana, enviaron sendas cartas al banco para anunciarle que el “beneficiario” del depósito de Lucum Foundation había decidido regalarle dos millones de euros a una vieja amiga que supuestamente había fijado su residencia en la capital helvética y que estaba pasando por un mal momento.

Dos millones para Marta Gayá, una "vieja amiga"

Las misivas aclaran que la destinataria de esa millonaria donación fue Marta Gayá, una empresaria mallorquina con la que el monarca había mantenido una relación sentimental intermitente desde los años 80 y con la que volvió a reencontrarse tras su abdicación al trono en junio de 2014. Los dos fueron fotografiados en 2016 en un viaje privado por Irlanda.

“Me he reunido en varias ocasiones con el beneficiario económico de la cuenta mencionada anteriormente, quien me ha expresado su preocupación por una amiga suya. Me cuenta que la conoce desde hace más de 25 años, y actualmente tiene su domicilio en Suiza. Esta misma persona tiene pocos recursos financieros y ya no tiene muchos ingresos dada su edad (68 años). Por lo tanto, [el beneficiario] desea garantizar un nivel de vida decente y así ayudarlo económicamente”, escribió Fasana al banco el 17 de noviembre de 2011. La misiva de Canonica, a la que también ha tenido acceso El Confidencial, fue prácticamente idéntica.

Ambos especificaron que el deseo del monarca era donarle a Gaya dos millones de euros divididos en dos entregas. Un millón durante lo que restaba de ese año y, el otro, a lo largo de 2012. Según los documentos, la amiga del Rey emérito abrió su propia cuenta en Mirabaud para recibir esos fondos.

A partir de ese año, la vida del Rey empezó a desmoronarse. Tras el accidente de Botsuana, la entidad financiera se sintió incómoda por la existencia del depósito y terminó invitándolo a deshacerse del dinero. Juan Carlos I optó entonces por donarle los aproximadamente 60 millones de euros a la otra mujer con la que compartía su vida en ese momento, Corinna Larsen. Después, clausuró la cuenta y disolvió Lucum Foundation. Ahora afronta la investigación de la Fiscalía del Tribunal Supremo y otras diligencias de la fiscalía del cantón de Ginebra.

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