día internacional de la mujer

La pelea por la bandera del 8M: así es el feminismo a gritos después de Vox

En sólo dos meses, los consensos básicos sobre violencia de género o igualdad han saltado por los aires en Andalucía y lo políticamente incorrecto se adueña de un debate que estaba superado

Foto: Protesta en Parlamento Europeo por la conferencia de VOX. (EFE)
Protesta en Parlamento Europeo por la conferencia de VOX. (EFE)

El consenso político en Andalucía sobre las políticas de igualdad y violencia de género no está roto. Sobre el papel, en el marcador de las votaciones del Parlamento, en la acción política del nuevo Gobierno el acuerdo básico de PP, Cs, PSOE y Adelante Andalucía no se ha quebrado. Eso sí, cualquiera lo diría. Ahora se habla de feminismo a gritos y con un nivel de enfrentamiento desconocido hace unos meses. Si hubiera que recurrir a una imagen gráfica, los cuatro partidos caminan cada uno en una esquina tirando de un pico de la bandera feminista y de la igualdad mientras que Vox ha logrado situarse en el centro con el megáfono y agitando la insignia, con el peligro de que se haga jirones.

En la víspera del 8 de marzo, la Cámara andaluza debatió sobre el feminismo: "8 de marzo, el tiempo de las mujeres, avanzar sin retrocesos". El debate fue muy bronco entre todas las portavoces pero la proposición, al final, cosechó el apoyo de todos los partidos excepto Vox, que votó en contra. La pelea de las diputadas fue de traca. El tono hace un año fue radicalmente diferente. Los mismos partidos que ayer se pusieron de acuerdo tras un tenso rifirrafe verbal fueron capaces además hace un año de votar por unanimidad la ley andaluza contra la violencia de género y la ley de igualdad.

La pelea por la bandera del 8M: así es el feminismo a gritos después de Vox

Hay dos factores que han distorsionado el consenso que había sobre estos temas. Uno es Vox y el otro el ambiente de campaña electoral que rodea este año el Día Internacional de la Mujer. La pelea política está posando sus zarpas sobre el movimiento feminista y eso, coinciden todas las portavoces a posteriori, no ayuda en nada.

Es fácil ver cómo ha sido la evolución en Andalucía. El tema entró a saco en la agenda política las pasadas Navidades, cuando se negociaba el Gobierno andaluz y Vox puso como condición la necesidad de suprimir la ley de violencia de género, la de igualdad o la de LGTBI. Cs no ocultó su incomodidad. El PP andaluz la disimuló y dejó el asunto en manos de Génova.

El presidente andaluz Juan Manuel Moreno tiene un discurso mucho más centrado que el de Pablo Casado o el de su compañera en Madrid Isabel Díaz Ayuso. Tiene un perfil centrista y no le duelen prendas en enarbolar un discurso en defensa de un feminismo sin exclusiones ni radicalismos. Propuso en la víspera del 8-M un pacto de todos los partidos para sacar estos asuntos del rifirrafe político. Abrirá, cuando pasen las elecciones, un grupo de trabajo en el que confían en que estén todos. El objetivo es impedir que Vox sea quien siga marcando la agenda en estos asuntos y se quede la bandera.

Aunque estos temas fueron sacados del pacto con el PP en Andalucía, Vox encontró un filón para tener el foco. Todo aderezado además porque el presidente del grupo parlamentario en Andalucía, el juez en excedencia Francisco Serrano es un conocido activista contra los movimientos feministas y "el yihadismo de género" y acusa a las feministas de haber conseguido que el TSJA lo condenara por prevaricación en su ejercicio como magistrado. Ayer mismo presentó nuevo libro: 'Guía contra padres maltratados'.

La diputada de Vox Ángela Muelas fue la que posicionó a su partido en este debate del 8-M. Proclamó en la tribuna de la Cámara que en España no existe ni la brecha salarial, ni el techo de cristal ni una violencia específica contra las mujeres. Los "mitos" con los que Vox arma su discurso pese a las estadísticas, los informes oficiales y las cifras que sí avalarían esas realidades en España. Todo son datos "manipulados" por las feministas y la ideología de género, responden.

"No, no me he sentido sola ni atacada", dijo Muelas cuando terminó el pleno parlamentario. Considera que con "la izquierda radical y la radicalizada", en alusión a Podemos y el PSOE, "jamás podrá tener puntos de acuerdo". Sin embargo sí ve posibilidad de algunos puntos de encuentro con PP y Cs. "Nosotros tenemos claro que el sentido común prima. Que había mucha gente con miedo a expresarse por el temor a lo políticamente correcto, porque el PSOE había impuesto su discurso único en Andalucía", defiende la diputada Muelas.

El hecho de que ya en el Parlamento andaluz se niegue con altavoz que exista la violencia machista, pese a las 984 mujeres asesinadas desde 2003, ha permitido, defiende Vox, que muchas mujeres y hombres que pensaban así y no se atrevían a expresarse alcen la voz y pongan en duda los consensos básicos alcanzados sobre estos temas en Andalucía. "En mis 25 años de ejercicio como abogada jamás me he sentido discriminada y yo no necesito que ninguna asociación de mujeres me represente ni hable por mi", asegura la portavoz de Vox.

¿Ha generado Vox más machismo? Posiblemente no. Todos los partidos coinciden en que ese sentimiento estaba ya ahí

¿Ha generado Vox más machismo? Posiblemente no. Todos los partidos coinciden en que ese sentimiento estaba ahí y este partido ha venido a dar voz a gente que antes se atrevía a entonar ese discurso en una barra de bar pero no es las instituciones. La secretaria general del PP andaluz y diputada, Loles López, no desvela si hoy acudirá a las manifestaciones pero sí deja claro que en el PP hay libertad y que cada uno podrá hacer lo que quiera. "Mi decepción en este debate no es con Vox sino con el PSOE", sostiene. "Me parece tremendo que hagan una utilización política y den carnés de quien están a favor o en contra de las mujeres", dice la número dos del PP andaluz.

"La irrupción de Vox puede haber afectado, pero es el PSOE el que está haciendo una utilización de la mujer. Las mujeres somos libres y tenemos pensamientos diferentes, no somos clones, no pueden excluir a quienes no piensen como ellos", insiste López. El peor cruce de reproches llegó cuando afeó a la bancada socialista que hubiera hablado de "la manada de la ultraderecha". Para la diputada del PP lo de Vox y Podemos son posiciones "radicales equiparables" pero "quien distorsiona el consenso" que había hasta ahora es el PSOE. Sobre el viraje evidente hacia posiciones más conservadoras en los discursos de su partido, con Casado al frente de ideas más a la derecha y disputando el voto a Vox, defiende que "afortunadamente" su partido es "muy grande y muy plural", "es un partido de centro derecha en el que convivimos perfectamente muchas sensibilidades".

"Mi libertad y mi igualdad no son de su patrimonio. No voy a permitir que la aten con grilletes a su ideología política", sostuvo la diputada de Cs Teresa Pardo. Cree que en el feminismo caben "muchos matices en un mismo color". Ella es feminista y liberal. ¿Por qué el apellido? "Porque creo firmemente que sin libertad no hay igualdad". Pardo sí acudirá este viernes a actos institucionales y a las manifestaciones, "como siempre" ha hecho, aunque va a trabajar. "Me da pena que en la defensa de la igualdad haya confrontación política", asegura, "el feminismo no debe tener colores ni banderas. Ni por la izquierda ni por la derecha lo que tenemos que hacer es avanzar. Esto es una cosa de toda la sociedad, no sólo del 50%", defiende Pardo. Admite que con la única posición que no podría estar de acuerdo es con Vox, que niega las desigualdades. "Con su discurso no me identifico nada", asevera sin medias tintas.

La diputada de Adelante Andalucía Ángela Aguilera admite que los términos del debate sobre el feminismo que vivió el Parlamento "no beneficia"

La diputada de Adelante Andalucía Ángela Aguilera admite que los términos del debate sobre el feminismo que vivió el Parlamento andaluz "no nos beneficia". "El caos, las falsedades, no nos ayudan", avisa, convencida de que "el feminismo es inclusivo" y los derroteros del debate político "todo lo contrario". Ella defiende un movimiento transversal, donde cada vez, avisa, cada más gente distinta, inmigrantes, transexuales, amas de casa...

"A mi me parece que Vox está en el gamberrismo político porque para decir las barbaridades que dicen sólo se puede hacer desde la provocación y la mentira y eso me causa tristeza. Desgraciadamente la ultraderecha utiliza un discurso muy fácil, muy simple para generar miedo y rechazo. Nos posicionan como radicales y se atreven a hablar de igualdad. Se les debería caer la cara de vergüenza. Negar la violencia machista es una felonía, negar la brecha salarial una ignominia y ahí están, sin que les tiemble la voz", asegura. La diputada de Adelante Andalucía es una conocida activista y este viernes acudirá a varios actos y protestas en su provincia, Cádiz.

Desde el PSOE la diputada Soledad Pérez cree que el consenso, excepto Vox, que cosechó la iniciativa que defendió este jueves en el hemiciclo andaluz es "una ficción". "Creo que el consenso de hace un año era real. La irrupción de Vox ha traído a este Parlamento debates que hacía tiempo que no existían. Se han reabierto. Las costuras sobre este acuerdo entorno al feminismo no eran fuertes porque se han roto muy pronto", avisa y considera que en PP y Cs había mucho de no caer en los políticamente incorrecto y que ese temor, con Vox, ha desaparecido.

"Hay que recordar que Rivera fue quien habló de asimetría con la ley de violencia género antes de que lo hiciera Vox y reculó por temor al coste electoral. El PP ya había aprendido del desgaste de enredarse en debates como el del aborto, lo supo con Gallardón, pero ahora vuelve a lo mismo", asegura la diputada socialista. "Teníamos un consenso de básicos, de brocha gorda y no de líneas finas y si hay que volver a definir al detalle que es feminismo, con apellidos, pues pasa esto. Salta por los aires", admite Pérez.

El PSOE está dispuesto a sentarse a la mesa para emular un pacto contra la violencia de género como el estatal, como ha pedido el presidente andaluz

El PSOE está dispuesto a sentarse a la mesa para emular un pacto contra la violencia de género como el estatal, como ha pedido el presidente andaluz, pero lanza un aviso: "Si lo que proponen es abrir la puerta a revisar lo que ya habíamos pactado en una ley no nos encontrarán porque esta revisión de los consensos alcanzados puede conducir a relecturas que pongan en peligro conquistas y derechos ya alcanzados".

La dinamita política que se alejó del 8-M hace un año, que logró que mujeres de todos las clases se lanzaran a la calle sin siglas ni disputas partidistas, vuelve a estar en el centro del feminismo y eso no ayuda.

* Este artículo está escrito por Isabel Morillo, pero incluye una firma genérica porque corresponde a una periodista que hoy hace huelga.

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