EL PRIMER Comité federal DE LA NUEVA ETAPA

Los andaluces de Sánchez se imponen a Susana Díaz en la primera gran cita del PSOE

Vuelta a Ferraz con cambio de papeles, se acabó el 'poderío' de la presidenta de Andalucía, que llega en minoría en un momento crucial para el Estado de las autonomías

Foto: Susana Díaz y Pedro Sánchez, durante la clausura del 13º Congreso del PSOE andaluz, el pasado julio. (EFE)
Susana Díaz y Pedro Sánchez, durante la clausura del 13º Congreso del PSOE andaluz, el pasado julio. (EFE)

Ahora, cuatro meses después, es él el anfitrión. Susana Díaz ejerció de ‘embajadora’ de Pedro Sánchez en el último congreso regional del PSOE y le dejó muy claro que en Andalucía mandaba ella. Según los sanchistas fue una encerrona, con el secretario general, sonrisa congelada en primera fila, y ella diciéndole: “No me hagas elegir entre mis dos lealtades Pedro, no me hagas elegir entre Andalucía y el PSOE”.

Fue finales de julio. Acababa de pasar un congreso federal en el que los socialistas andaluces afines a Susana Díaz abandonaron la capital lamentando que habían sido humillados. La presidenta de Andalucía llegó a derrumbarse tras su cara a cara con Pedro Sánchez, cuando éste le entregó una lista con los nombres de los andaluces que iban a ir al comité federal. Horas después, ya de madrugada, reaparecía por los pasillos del recinto ferial de Ifema su número dos, Juan Cornejo, murmurando indignado que se la habían jugado.

Todo esto podría parecer menor pero no lo es. Este sábado por primera vez desde que Pedro Sánchez se hizo con el poder del PSOE se reunirá el comité federal y el consejo de política federal del partido. “Han pasado de decir que lo consultarían todo a la militancia a no convocar los órganos del partido en momento cruciales”, comenta un diputado andaluz de la órbita de Díaz. En el foro presidido por el extremeño Guillermo Fernández Vara es donde el partido quiere que tomen la palabra los presidentes autonómicos. Susana Díaz no despeja qué hará ni dónde elevará la voz en el tema catalán “en nombre de Andalucía y como presidenta de más de ocho millones de españoles”, insisten los suyos cada vez que se les pregunta.

Toscano de presidente

Este sábado se verá que esas pugnas por las listas y los nombres del comité federal no eran minucias. Por primera vez en la historia los andaluces del comité federal en contra de Susana Díaz serán más que los afines. Los grandes apoyos de Pedro Sánchez en Andalucía jugaron muy bien sus cartas. El alcalde de Dos Hermanas (Sevilla), el histórico Quico Toscano, su mano derecha y miembro de la ejecutiva federal, Paco Salazar, y su compañero en Madrid Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, se encargaron de cerrar un comité federal donde los sanchistas andaluces, arrinconados en Andalucía, fueran mayoría.

El secretario general del PSOE Pedro Sánchez, y el alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano. (EFE)
El secretario general del PSOE Pedro Sánchez, y el alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano. (EFE)

Si no hay cambios, le toca presidir el comité federal del sábado a Toscano —él encabezaba la lista votada en el 39º Congreso— y eso ya para quienes están en el puente de mando del PSOE andaluz es un mal trago. Nadie como el alcalde de Dos Hermanas se ha atrevido a plantarle cara a Susana Díaz. De los 30 miembros andaluces que habrá en este órgano 16 serán afines a Pedro Sánchez, más los ocho andaluces de su ejecutiva federal, 24 en total, mientras que 14 son leales a Susana Díaz. Una radiografía anómala teniendo en cuenta que los susanistas han barrido en todos los congresos provinciales y los afines al secretario general no tocan poder en el PSOE andaluz. Elegidos en el congreso de Andalucía, al comité federal acuden 18 miembros, más Susana Díaz y Francisco Menacho. Esto haría un total de 34 afines a Díaz frente a 24 de Sánchez. Hace pocos meses, "éramos tres contra 60", señalan los sanchistas.

Al alcalde de Dos Hermanas, una de las voces más críticas contra Díaz en Andalucía, le toca presidir el comité federal del sábado

Se acabaron aquellos comités federales en los que Susana Díaz era la gran estrella invitada. Ocupaba la primera fila, acaparaba la mirada de las cámaras, tomaba la palabra en un lugar destacado de la reunión y daba el ‘contradiscurso’ a Sánchez. Entonces, cuando todo hacía suponer que su camino hacia la cúspide del PSOE estaba expedito, un histórico socialista confesó a un grupo reducido grupo de periodistas: “Esto no me gusta. El PSOE andaluz nunca ha sido tan prepotente. La gente está cansada. Resultamos antipáticos. Esto algún día nos pasará factura”. El entrecomillado se subrayó en algunos cuadernos más por extravagante e imposible que por otra cosa, pero ha resultado ser casi una profecía.

Los rivales descabalgados

Acabaron las reuniones en Ferraz en las que el PSOE andaluz se hacía con la mayoría de la mesa que desde arriba mandaba en la reunión. Verónica Pérez, secretaria general del PSOE de Sevilla y antes presidenta del comité federal, por ello se autodenominó “la única autoridad” en plena crisis, compartirá espacio con Eva Patricia Bueno. Esta sanchista iba a ser su rival pero retiró en el último minuto su candidatura para dirigir el partido en Sevilla tras no conseguir los apoyos suficientes. La portavoz de la plataforma de Sánchez en Andalucía, la sevillana Nieves Hernández, también es miembro de este máximo órgano entre congresos. Asimismo, hay otros candidatos que han sido barrido en las primarias andaluzas, como el aspirante por Granada José María Rueda. Y más referentes del antisusanismo en el PSOE andaluz, como el granadino José Antonio Pérez Tapias.

En el núcleo duro de Susana Díaz se sitúan los de siempre. Su portavoz parlamentario, Mario Jiménez, su número dos, Juan Cornejo, y la presidenta del PSOE andaluz, Micaela Navarro, junto a los ochos secretarios provinciales, todos leales a Díaz.

Los sanchistas presumen de una representación histórica de andaluces, pero lo cierto es que los contrarios a la baronesa suman mayoría

Cada vez se escuchan más voces que desde las filas del PSOE de Andalucía empiezan a dejar claro que Susana Díaz debería elevar la voz en el debate territorial y en el tema catalán. Lo tiene complicado porque cada vez que habla algunos lo interpretan como un signo de que todavía no ha aceptado su estrepitosa derrota frente a Pedro Sánchez. Además, muchos desde Ferraz la tratan de arrinconar diciendo que “ya es irrelevante”, que “nadie la sigue” en el PSOE, que los barones no la secundan y alineándola con el discurso “más a la derecha del PSOE”. En eso último salidas de tono como la protagonizada por el expresidente andaluz José Rodríguez de la Borbolla, a quien situó presidiendo el comité director del PSOE, no la ayudan mucho.

Tomar la palabra

Desde el PSOE andaluz dejan claro que cuando toque, cuando haya que alzar la voz, la elevarán sin complejos. La gran alarma es la fractura norte-sur y que haya una vuelta a una España a dos velocidades, con concesiones como el cupo fiscal para los catalanes. Ahora aseguran fuentes del PSOE andaluz "no es momento de bandos" y sí toca cerras filas e ir "todos a una ante el reto catalán".

En las filas andaluzas reclaman ese protagonismo de los presidentes autonómicos, lo que volvería a poner a Susana Díaz en el foco. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, sin embargo, decidieron que era mejor no dar cabida a las autonomías y decidir todo lo referente a Cataluña desde el Congreso y el Senado.

Susana Díaz tiene difícil articular un discurso propio sin que se diga que sigue sin asimilar la derrota pero Andalucía se la juega en el envite catalán

La situación es complicada para el PSOE andaluz. Hay una representación “histórica” de andaluces en los órganos del partido, pero son críticos con quienes ostentan el poder en las filas de Susana Díaz. Entre estos bandos sigue sin haber interlocución. Las conversaciones entre José Luis Ábalos y Juan Cornejo siguen siendo tensas, cada vez menos, pero lo son. Hay quien ha buscado interlocutores por arriba, acudiendo a gente como Manuel Chaves, fuera del partido por los ERE pero una referencia para muchos, para que abra puentes entre Sánchez y Díaz. El PSOE andaluz desconfía de forma alarmante del PSC y creen que el secretario general se ha entregado a ellos. Y todo esto, en la mayor crisis del Estado democrático tras la Transición. No es cuestión de sillones ni de nombres ni de peleas, advierten desde el PSOE. Es verdad, pero es todo esto en el peor momento en el que podría ocurrir para el PSOE de Andalucía, porque esta comunidad se juega mucho en el debate territorial y está teniendo complicado articular un discurso.

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