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Diario de un ángel del Infierno (III): "Los serpientes de la policía te están escuchando"
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JUICIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL

Diario de un ángel del Infierno (III): "Los serpientes de la policía te están escuchando"

El Confidencial accede al sumario que detalla los supuestos topos de los Ángeles del Infierno en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado durante su desembarco en Mallorca

Foto: El policía Nicanor Góngora está acusado de pertenencia a organización criminal.
El policía Nicanor Góngora está acusado de pertenencia a organización criminal.

El policía local de Palma de Mallorca escribe a los Ángeles del Infierno el 20 de septiembre de 2012: "Hola, Abdul. Ayer por la noche un tal Haiko sacó un cuchillo y cortó un poco en el cuello de un niñato". El policía sabe que el agresor forma parte de la banda de moteros, pero deja claro que no tienen de qué preocuparse: "Voy a parar la denuncia".

La víctima es un portero de discoteca que esa misma noche acaba en el hospital. "Sangró mucho". "Dile a los tuyos que se dejen de tonterías en el Arenal". Sin embargo, el suceso no va más allá de la reprimenda policial. "Expediente eliminado", "todo limpio", confirman los Ángeles del Infierno un mes después.

Foto: El líder de los Ángeles del Infierno en Alemania (i), Turquía (c) y Luxemburgo (d).

La Policía Nacional y la Guardia Civil reconstruyen esta agresión a través de las intervenciones telefónicas. No es la primera vez que escuchan la voz del agente, pero esta vez su conversación con el motero va un paso más allá y queda anotada en los informes: "Es el presunto miembro de un cuerpo policial a quien este se refería como el Pitufo".

Los agentes vigilan a la banda y conocen bien a sus líderes, pero también a los supuestos topos con los que cuentan en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Entre ellos destacan dos nombres: un policía local llamado Nicanor Góngora y el sargento de la Guardia Civil José Francisco Valenzuela. Ambos se sientan desde este lunes en el banquillo de la Audiencia Nacional.

El sumario de la operación Casablanca, al que ha tenido acceso El Confidencial, explica que los Ángeles del Infierno intentan trasladar su base de operaciones a Mallorca a partir de 2011. La isla se erige en el enclave perfecto para reforzar sus redes criminales, pero necesitan hombres en la policía para cubrirse las espaldas.

Foto: Las fotografías de los hermanos Khalil y Abdul Youssafi que la Policía maneja en 2013.

"Nicanor Góngora llegó a ser, según manifestaciones extraoficiales y reservadas realizadas por varios compañeros suyos a los investigadores, un personaje temido dentro del cuerpo, debido a su carácter violento y sin escrúpulos, de quien no se comentaban o denunciaban abiertamente sus actividades".

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Los Ángeles del Infierno se refieren a él por el alias del Oso o el Gordo. Como policía local del servicio nocturno, Nicanor ofrece personal de seguridad y sistemas de videovigilancia a los locales de ocio, pero no faltan las informaciones sobre su supuesto control sobre el menudeo de droga y la prostitución.

La Policía Nacional y la Guardia Civil comienzan a seguir sus pasos en diciembre de 2011, cuando uno de los ángeles habla de un reciente viaje a Tarifa y menciona a "Nica" entre sus acompañantes: "Se tienen fundadas sospechas de que el motivo del citado viaje y los comentarios realizados sobre el mismo están relacionados con la posible comisión de un delito de tráfico ilícito de drogas". "Junto con tres personas más, salieron todos del barco en el que viajaban con 100.000 euros en efectivo, dividiéndose al parecer esta cantidad entre ellos".

placeholder Los ángeles del Infierno Khalil y Abdul Youssafi.
Los ángeles del Infierno Khalil y Abdul Youssafi.

La presencia de Nicanor en este viaje a Tarifa no va más allá de una hipótesis, pero en principio encaja. El policía local conoce a los Ángeles del Infierno y en ese momento está suspendido de sus funciones.

Nicanor no es el único al que vigilan, pero los pinchazos telefónicos demuestran que es uno de los más cercanos a los moteros. "Esos serpientes [policías] jóvenes que están metidos ahí están escuchándote por teléfono", confirma uno de los moteros tras hablar con él. "Parece que podrían haberles venido avisando o previniendo sobre investigaciones policiales en activo".

En 2013, la relación de Nicanor con los moteros llega a tal punto que los investigadores temen una trampa. Sobre todo, tras una conversación en la que dan detalles sobre la supuesta explotación sexual de tres menores: "No es del todo descartable que estuviera tratando mediante estas informaciones de dirigir la acción policial hacia unos objetivos que él mismo podría haber fijado de antemano, con la finalidad de comprobar si sus comunicaciones están siendo sometidas a algún tipo de vigilancia o escucha".

Sin embargo, Nicanor se reincorpora a la Policía Local en abril de 2013. Ya ha cumplido la sanción impuesta y su nuevo destino va a ser el área de policía judicial, donde se encargan de las denuncias y atestados. La conclusión es obvia: a partir de ese momento, los Ángeles del Infierno cuentan con un policía en activo "totalmente a su servicio".

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El sargento de la Guardia Civil que se sienta desde este lunes en el banquillo de la Audiencia Nacional también conoce al policía local de Palma. "Buenas, ¿señor Francisco Valenzuela? El señor Nicanor Góngora al habla", le saluda entre risas. "Cuando quieras tomamos un café, ¿vale?". "Ya tienes mi número, este es mi número de teléfono...".

En el caso de Valenzuela, el sumario se centra en él a partir de 2011, cuando los sospechosos comienzan a hacer referencia a un hombre con el "pseudónimo hombre verde". Días después, confirman que se trata de este sargento de la Guardia Civil destinado en la Patrulla Fiscal Territorial del instituto armado de Calviá.

placeholder La escopeta hallada en uno de los registros a los Ángeles del Infierno.
La escopeta hallada en uno de los registros a los Ángeles del Infierno.

Las conversaciones reflejan que el guardia civil resulta de gran ayuda para sus negocios: "Solicita a Francisco José Valenzuela que acuda al lugar media hora antes de la cita con tres efectivos, compruebe todas las instalaciones del establecimiento y se cerciore de que todo está bajo control, libre de medios de vigilancia y escucha". Valenzuela tiene que identificarse como guardia civil y llevar "esa cosa", lo que los investigadores sospechan que es su arma reglamentaria.

El sumario lo conecta a su vez con una supuesta operación de blanqueo entre Turquía y Suiza. "Debido a sus propias funciones y formación policial, poseería los conocimientos en materia de legislación fiscal y aduanera necesarios para su participación en los hechos que nos ocupan".

placeholder Los líderes de los Ángeles del Infierno en Alemania (i), Turquía (c) y Luxemburgo.
Los líderes de los Ángeles del Infierno en Alemania (i), Turquía (c) y Luxemburgo.

En otra ocasión, los investigadores le escuchan hablar sobre una supuesta compra de armas prohibidas en Andorra. El guardia civil no participa de forma directa en la operación, pero una vez más, las conversaciones sitúan a su colega Nicanor tras ella: "Quería que le comprara seis de una clase, ocho de otra... Para vendérselas luego a la Policía Local". Sospechan que se trata de pistolas eléctricas: "Tienen como un millón de voltios".

Las intervenciones telefónicas también apuntan a que Valenzuela busca información en las bases policiales a petición de la organización criminal: "Se desprende objetivamente que todas estas actividades son llevadas a cabo por el investigado con ánimo de lucro".

Tras estallar la operación Casablanca en julio de 2013, el guardia civil comparece ante el juez como imputado el día 26. "¿Usted cobra por esta diligencia algo? ¿No le dan 2.500 euros?", le pregunta el fiscal. "No, no... No he recibido nada". "En ningún momento he recibido ese dinero". Valenzuela niega pago alguno y trata de justificar sus actividades como simples favores a conocidos, pero sus explicaciones no convencen al juez.

El sargento de la Guardia Civil y el policía local comparecen desde este lunes como acusados en la Audiencia Nacional. La Fiscalía pide cinco años y medio de cárcel para Valenzuela por falsedad en documento mercantil y cohecho. La acusación contra el policía local es más grave y se eleva hasta los siete años y medio de cárcel al incluir organización criminal. En el caso de Nicanor, la Fiscalía considera que era un miembro más de los Ángeles del Infierno.

El policía local de Palma de Mallorca escribe a los Ángeles del Infierno el 20 de septiembre de 2012: "Hola, Abdul. Ayer por la noche un tal Haiko sacó un cuchillo y cortó un poco en el cuello de un niñato". El policía sabe que el agresor forma parte de la banda de moteros, pero deja claro que no tienen de qué preocuparse: "Voy a parar la denuncia".

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