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Tarifa, el pueblo que clava los resultados electorales: "Vienen a pedirnos pulseras del PP"
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VISITA AL OHIO ANDALUZ

Tarifa, el pueblo que clava los resultados electorales: "Vienen a pedirnos pulseras del PP"

El municipio es un destino turístico conocido en medio mundo y si antes la hegemonía del PSOE era casi indiscutible, el PP y Vox ganan ahora terreno

Foto: Turistas y vecinos disfrutan de la playa de Los Lances, en Tarifa. (EFE/A. Carrasco Ragel)
Turistas y vecinos disfrutan de la playa de Los Lances, en Tarifa. (EFE/A. Carrasco Ragel)
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Andrés, de 65 años, bebe cerveza en un vaso de tubo en la barra de El Grifo, uno de los pocos bares castizos que quedan en el pueblo. "Aquí hemos sido masoquistas por haber votado al PSOE", dice, antes de quejarse de la corrupción, de los impuestos y de la llegada de extranjeros. Entonces irrumpe en la conversación Giorgio, un joven italiano, para pedir que valore lo que tiene por vivir en un lugar único. Ambos acaban discutiendo sobre en qué país se pagan más impuestos, quién sufre a los peores políticos, qué sur de Europa está peor. Pero hay complicidad: a los 10 minutos el turista es un parroquiano más.

Estamos en Tarifa (Cádiz), localidad costera conocida en medio mundo por ser el refugio de miles de turistas y teletrabajadores y la capital del viento para los surfistas. Lo que pocos saben es que, además, cada cuatro años se convierte en el Ohio andaluz. Al igual que este estado de los EEUU donde casi siempre quien gana lo hace en el conjunto del país, Tarifa es para Andalucía un oráculo demoscópico en las autonómicas, cuando reproduce casi al milímetro los resultados de las elecciones.

Desde 2008, Tarifa es el municipio con votaciones más parecidas a lo que finalmente decide el conjunto de Andalucía. Siempre acertó el orden de las formaciones y, aunque sobrevaloró un poco a los ganadores en 2012 y 2015 (PP y PSOE), calcó los porcentajes de voto en el resto de convocatorias. Siendo una ciudad mediana, de casi 20.000 habitantes, una visita puede servir para calibrar el ambiente preelectoral.

De la pesca al turismo

No hay respuesta científica a la pregunta de por qué Tarifa es muestra representativa a la hora de votar, aunque lo cierto es que su evolución durante las últimas décadas mantiene paralelismos con la de la comunidad autónoma. Al igual que Andalucía, Tarifa también cambió una economía basada en el sector primario por el turismo: cada verano triplica su población y sus habitantes comparten sus parajes únicos —las playas de Bolonia y Valdevaqueros, Punta Paloma o Baelo Claudia— con el carácter abierto y acogedor que caracteriza al pueblo andaluz. Todo a costa de convertirse en el municipio con la vivienda más cara de toda la comunidad autónoma (3.573 euros/m²).

Foto: Apartamentos en el centro de Madrid. (iStock)

El Bar El Grifo es la excepción en la avenida Batalla del Salado, la vía que recorre la zona de expansión del municipio. Guiris, ambiente cosmopolita, tiendas de ropa urbana y vintage, escuelas de surf, hoteles, establecimientos veganos... Hay decenas de empresas, muchas abiertas por foráneos, que no suelen verse en el resto de pueblos andaluces.

Carlos, un valenciano asentado en Tarifa desde hace 20 años, regenta la tienda Surfer Tarifa y se queja de que no encuentra trabajadores. Dice que hay demasiadas "paguitas" y que "el ejemplo es Madrid". Cree que votará a Juanma Moreno (PP), pero si sale Macarena Olona (Vox) "no pasaría nada". En esa misma zona, Alejandro, carpintero, lamenta que la mayoría de los empleos sean temporales y precarios y asegura que no irá a votar. El PP ganó por un solo voto las últimas elecciones andaluzas en este barrio, el único de la ciudad en el que logró imponerse; Vox hizo lo propio en las nacionales. El PSOE, como casi siempre hasta ahora, ganó en la mayoría de mesas.

placeholder Vecinos y turistas recorren el paseo marítimo de Tarifa. (EFE/A.Carrasco Ragel)
Vecinos y turistas recorren el paseo marítimo de Tarifa. (EFE/A.Carrasco Ragel)

Tatiana, una joven tarifeña de 24 años, atiende en una tienda de regalos y, como muchos jóvenes, no puede asumir los prohibitivos precios del alquiler. "A este ritmo me voy de casa de mis padres a los 55 años", lamenta. Un cartel declara el establecimiento en el que trabaja como 'Espacio libre de racismo' y ella sí tiene mucho miedo a Vox por el recorte de derechos que podrían sufrir las mujeres o el colectivo LGTBI. De hecho, "si entran en el Gobierno saldría a la calle a manifestarme". El domingo votará a PACMA.

Desafección de las izquierdas

Es martes, día de mercadillo en la ciudad, y los partidos aprovechan para convencer a los votantes. Pablo, de 50 años, fue un militante activo en los círculos de Podemos y ahora es simpatizante de Adelante Andalucía, la candidatura que encabeza Teresa Rodríguez. Reconoce que los votantes de izquierdas están "desmovilizados" por la ruptura con IU y Podemos, e incluso antiguos compañeros con cargos políticos "ni siquiera están haciendo campaña".

placeholder Una voluntaria reparte folletos de Adelante Andalucía en Tarifa. (F. M. G.)
Una voluntaria reparte folletos de Adelante Andalucía en Tarifa. (F. M. G.)

A pocos metros, un grupo de militantes del PP reparte pulseras de Juanma Moreno. La concejala, María González, está eufórica: "Antes decir que nos votaban era marcarse en el pueblo y ahora vienen a pedirnos pulseras". Según ella, piden pulseras hasta votantes socialistas desencantados, atraídos por "la marca" del líder andaluz. En el merchandising se esconden las siglas de la formación: todo hace referencia al presidente andaluz, en la línea de la campaña personalista que ha desplegado.

En un sondeo a pie de calle con una veintena de tarifeños, la mayoría alaba la gestión de Juanma Moreno —"Andalucía va mejor", dice una mujer que le votará a él en las autonómicas y al PSOE en las municipales— y nadie afirma abiertamente que votará a Juan Espadas (PSOE). Al menos de cara. El orgullo socialista que representó Andalucía durante décadas se desgasta también en este pueblo, uno de los feudos del PSOE en la zona.

Foto: Imagen: EC Diseño.
La debacle del PSOE andaluz dejaría a Juanma Moreno al borde de la mayoría absoluta
Carlos Rocha. Sevilla Gráficos: Marta Ley Gráficos: Laura Martín

"Es verdad que el ambiente está frío", reconoce la concejala y secretaria general del PSOE de Tarifa, Lucía Trujillo, quien se esfuerza en mostrar su optimismo de cara al domingo: "Vamos a ganar de nuevo" porque "los tarifeños son sabios y siempre han sabido qué es la gestión de un partido de derechas y de izquierdas".

En el casco histórico, frente al Castillo de Guzmán el Bueno, un grupo de jubilados se da encuentro una mañana más. Han visto los debates, conocen a los candidatos y son votantes históricos de la izquierda, la mayoría del PSOE, aunque solo uno tiene claro su voto a Por Andalucía. "¿Votar a la derecha? Yo es lo último que haría", dice Luis, quien participó activamente en las movilizaciones de los pensionistas. La mayoría se alejó de las siglas socialistas "desde que gobernó Susana Díaz" y decidirán su voto a última hora.

Dos Tarifas

Pablo, simpatizante de Adelante Andalucía, reconoce que hoy existen dos Tarifas: la multicultural —hay colegios con niños de decenas de nacionalidades—, turística, pudiente y proyectada en medio mundo; y la tradicional, formada por antiguas generaciones y sus hijos, muchos de los cuales tienen que emigrar para encontrar empleos cualificados o una vivienda a un precio asumible.

placeholder Vista de la casa del pueblo de Tarifa. (F. M. G.)
Vista de la casa del pueblo de Tarifa. (F. M. G.)

"Tarifa era un pueblo pesquero que convirtió un hándicap como el viento en un atractivo para los deportes. Hoy la gran mayoría vivimos del sector turístico", explica la secretaria general de los socialistas, quien reconoce que existe un problema con la vivienda en la ciudad. Su partido lideró todo ese cambio, salvo algún mandato en el que estuvo en la oposición. El actual alcalde, Francisco Ruiz (PSOE), es el hijo del Antonio Ruiz, el líder socialista que tuvo el bastón de mando en los 80 y los 90.

El sector de la pesca representa perfectamente esa otra Tarifa relegada ahora a un segundo plano. Las cuotas a la pesca del atún y el alga invasora del Estrecho han condenado a los pescadores tarifeños al peor momento de su historia, con sueldos por debajo del nivel de pobreza. Los armadores llegaron a tener 120 barcos y ahora solo quedan 44. "La cuota del atún rojo se ha recuperado en abundancia y no solo no nos dejan capturarlo, sino que al haber tantos desplazan a otras especies", cuenta Manolo Suárez, portavoz de los pescadores.

Foto: Trabajos de retirada del alga invasora en Tarifa. (EFE)

"Ellos ejercían hace unos años un voto protesta que iba a Podemos, pero ahora muchos están con Vox", cuenta Andrés mientras reparte abanicos de Adelante Andalucía. En la Cofradía de Pescadores, Gregorio, de 62 años, muestra con orgullo sus pulseras de Vox y reconoce que, para sobrevivir, algunos han tenido que recurrir a la captura furtiva y la venta ilegal. "¡Ponlo en el artículo, ponlo! ¡Tienen que saber que no tenemos libertad!", insiste exaltado.

En el varadero, el presidente de la Cofradía, mucho más sosegado, niega el apoyo generalizado del sector a la ultraderecha. Sin embargo, aunque admite la labor y el apoyo del alcalde socialista, reconoce que existe un descontento entre sus compañeros "con todos los partidos" a nivel autonómico y nacional: "Esto nunca se va a recuperar; los políticos vienen y te escuchan, pero después son todos iguales. Los que trabajamos en la pesca y el campo nos sentimos desplazados".

Tarifa, al igual que Andalucía, seguirá siendo un destino turístico de primer nivel en el contexto internacional. Lo que está por ver es si a partir del domingo seguirá siendo una bola de cristal que calcará, una vez más, el resultado de las elecciones autonómicas.

Andrés, de 65 años, bebe cerveza en un vaso de tubo en la barra de El Grifo, uno de los pocos bares castizos que quedan en el pueblo. "Aquí hemos sido masoquistas por haber votado al PSOE", dice, antes de quejarse de la corrupción, de los impuestos y de la llegada de extranjeros. Entonces irrumpe en la conversación Giorgio, un joven italiano, para pedir que valore lo que tiene por vivir en un lugar único. Ambos acaban discutiendo sobre en qué país se pagan más impuestos, quién sufre a los peores políticos, qué sur de Europa está peor. Pero hay complicidad: a los 10 minutos el turista es un parroquiano más.

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