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España logra que la OTAN tome en cuenta la amenaza migratoria de África, pero sin apenas implicarse
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Desafíos híbridos

España logra que la OTAN tome en cuenta la amenaza migratoria de África, pero sin apenas implicarse

La iniciativa está pensada para países como Marruecos, y en menor medida Argelia, aunque la Alianza no les mencionará y el Gobierno español ha evitado señalarles

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. (EFE/Kiko Huesca)
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. (EFE/Kiko Huesca)
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Pese a estar volcada en ayudar a Ucrania para hacer frente a la invasión de Rusia, la OTAN va a echar en su cumbre de Madrid, el 29 y 30 de junio, una tenue mirada a los riesgos y desafíos que se originan en su flanco sur, el Magreb e incluso más allá, el África subsahariana.

El Gobierno español lleva meses trabajando para que el nuevo Concepto Estratégico, que será aprobado por los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Madrid, recoja las "amenazas híbridas", es decir, no militares, como el terrorismo, la inmigración irregular o incluso posibles cortes de energía.

Foto: Un policía vigila junto a varias vallas de seguridad en Madrid. (EFE/Mariscal)

"Queremos el reconocimiento de que hay serias amenazas procedentes del flanco sur", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en una entrevista, el 8 de junio, con la agencia Reuters en la que se expresó con más franqueza que en su comparecencia ante la prensa sobre la cumbre atlántica, dos semanas después, desde el palacio de la Moncloa.

Aún no se sabe exactamente cómo esos desafíos quedarán recogidos en el nuevo Concepto Estratégico que inspirará el funcionamiento de la Alianza durante al menos una década. El tema será debatido primero en la cena de los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN del miércoles por la noche, en la que participarán también los jefes de la diplomacia de Mauritania y Jordania, y será retomado más brevemente por los líderes de la Alianza.

"El terrorismo, la ciberseguridad, el uso político de la energía y de la inmigración irregular afectan a nuestra soberanía", recalcó el ministro. "Que no le quepa la duda a nadie de que estas amenazas híbridas no pueden ser utilizadas para desafiar nuestra integridad territorial ni nuestra soberanía", afirmó.

Foto: Decenas de migrantes entran en Melilla tras romper la puerta de paso fronterizo. (EFE/Paqui Sánchez)

Una vez identificados los riesgos sureños en el Concepto Estratégico, la estructura militar de la OTAN debería diseñar planes de prevención, actuación y contingencia para hacerles frente. Albares no parece confiar mucho en que se ponga a ello. Esa mera referencia al "flanco sur" en el Concepto Estratégico tendrá un efecto "disuasorio", declaró a 'Reuters'. Si no fuese así, la OTAN no debería darles una respuesta militar, según él, sino "no convencional" recurriendo a la tecnología para hacer frente a amenazas como los ciberataques o el uso de la inmigración irregular como un arma.

Albares y la ministra de Defensa, Margarita Robles, han evitado señalar a Marruecos o Argelia como lugares desde donde podrían partir esas "amenazas híbridas", pero ambos países están en el trasfondo de los temores españoles. Hace tan solo dos meses el jefe de la diplomacia española sí puso en Roma un ejemplo para describirlas: "Se puede amenazar la seguridad de un país poniendo a 15.000 soldados en sus fronteras, pero también con 15.000 inmigrantes irregulares, como hemos visto con Bielorrusia y Polonia".

Foto: El presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune. (Reuters/Ministerio de Exteriores ruso)

Podía haber añadido Albares que más de 10.000 inmigrantes irregulares entraron en Ceuta, en mayo de 2021, animados por las fuerzas de seguridad marroquíes y que informes diplomáticos señalan que la presión migratoria sobre Canarias fue, desde finales de 2020 hasta febrero pasado, una herramienta de Rabat para lograr que el Gobierno de España se alinease con Marruecos en el conflicto del Sáhara. Desde el 2 de abril, Argelia ha suspendido, por su parte, las repatriaciones de inmigrantes irregulares para mostrar su enfado por el apoyo brindado por el presidente Sánchez al plan de autonomía marroquí para el Sáhara.

Las autoridades argelinas, empezando por su presidente Abdelmadjid Tebboune, han reiterado que pese a la crisis diplomática bilateral, el suministro de gas está garantizado aunque, como prevén los contratos, su precio está siendo renegociando al alza para acercarlo al de los mercados. El Ejecutivo español no se debe fiar del todo de esa promesa.

Aurelia Mañé, profesora de geopolítica de la energía en la Universidad de Barcelona, resalta "la pérdida progresiva del peso relativo del gas argelino en las importaciones españolas de hidrocarburos" en un artículo publicado esta semana en la Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos. La achaca ante todo a "la voluntad de diversificación, por parte de España, de este suministro para asegurarse su abastecimiento". El 44% del gas importado en 2021 era argelino, pero en los primeros meses de este año ese porcentaje ha caído veinte puntos y EEUU se ha convertido en el primer suministrador de España con metaneros que descargan su GNL (Gas Natural Licuado) en media docena de puertos españoles.

Foto: Vista de la planta de gas de Krechba, Argelia. (Reuters/Zohra Bensemra)

La toma en consideración por la OTAN de esos desafíos híbridos es, a ojos del Gobierno español, tanto o más importante en cuanto que los análisis de prospectiva apuntan a que la inmigración irregular desde África se va a incrementar. Tres temporadas de lluvias fallidas han provocado "una amenaza de hambruna sobre el Cuerno de África", advirtieron conjuntamente, el 30 de mayo, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial.

Diez días antes, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios avisó de que mucho más cerca de Europa, en el Sahel, 18 millones de personas también podían padecer hambruna. En esta región no es tanto la sequía, sino el aumento de los precios de los alimentos y los fertilizantes provocado por la invasión rusa de Ucrania el que pone el riesgo a buena parte de su población. La hambruna estimula la emigración.

Este es el argumento con más peso que el presidente Sánchez podía haber utilizado para explicar su volantazo en política exterior: Se necesita más que nunca a Marruecos para frenar a los "sin papeles" que se pondrán en marcha desde África a Europa, como quedó demostrado el viernes en Melilla, aunque con un saldo provisional de al menos 27 muertos causados por la actuación contundente de las fuerzas de seguridad marroquíes. Curiosamente, la diplomacia española no recurrió a él, ni siquiera en los 'briefings' que dio a puerta cerrada la número dos de Exteriores, Ángeles Moreno Bau.

Foto: Eduardo de Castro, presidente de Melilla. (Ciudad Autónoma de Melilla)

Los únicos países señalados por su nombre como una amenaza en África por Albares y Robles han sido Mali y República Centroafricana. Mediante "ayuda militar, con armas y personas, el ejército ruso y el Grupo Wagner [empresa de mercenarios] está cada vez más presente en zonas como Mali, la República Centroafricana y otras regiones del Sahel y del Magreb", recalcó la ministra el 22 de junio. Francia, el país que apuntaló al Gobierno maliense golpeado por el yihadismo, anunció su retirada paulatina en febrero pasado, y sus tropas están siendo sustituidas por los matones de Wagner.

Si la presencia rusa en África preocupó a la OTAN en un primer momento, la evolución de la guerra en Ucrania ha mermado algo esa inquietud. Sea cual sea el desenlace del conflicto, el régimen de Putin saldrá de él debilitado. Le será muy difícil seguir penetrando militarmente en el continente africano, como empezó a hacerlo en 2018 en República Centroafricana.

Esa mirada, algo superficial, que la OTAN se dispone a echar a África en la cumbre de Madrid, no incluirá explícitamente a Ceuta y Melilla, como lo reivindica, a veces, la derecha española, sobre todo Vox. El Gobierno español ni lo ha intentado. Hacerlo requeriría nada menos que modificar el Tratado de Washington, lo que a su vez exigiría la unanimidad de los Estados miembros. El presidente Leopoldo Calvo-Sotelo pudo conseguirlo en 1982, cuando incorporó a España a la Alianza, pero no lo intentó para, probablemente, no indisponer al vecino marroquí.

Foto: El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. (EFE/OTAN)

El artículo 6 del tratado precisa que la defensa colectiva, que implica responder conjuntamente a un ataque contra uno de sus miembros, solo abarca a Norteamérica, Europa y territorios insulares del Atlántico al norte del Trópico del Cáncer, entre los que está Canarias. No así Ceuta y Melilla, ni Hawái, ni la Polinesia francesa, etcétera. Por eso los navíos de guerra rusos pudieron hacer escala y repostar años atrás en Ceuta.

El Gobierno español, con Albares a la cabeza, ha argumentado que, en la práctica, las dos ciudades sí estaban bajo el paraguas de la OTAN. Es cierto que el artículo 4 del tratado prevé un procedimiento de consultas si algún Estado miembro considerase comprometida su integridad territorial o seguridad, pero el mecanismo es más lento y no activa automáticamente esa defensa colectiva.

Ceuta y Melilla no se van a nombrar en ninguno de los textos que salgan de la cumbre, "pero sabemos que la diplomacia española intentará colarlas por la puerta de atrás utilizando algún tipo de eufemismo semántico", afirma un diplomático con experiencia en la OTAN. "Quizás se hablará de garantizar la integridad territorial de todos los aliados y será cada uno de ellos el que defina su propio territorio", sospecha otra fuente diplomática.

El anterior Concepto Estratégico, aprobado en 2010, ya afirmaba que los aliados actuarían ante cualquier amenaza a los intereses de un país miembro sin poner límites geográficos. Los párrafos de este documento no tienen, obviamente, el mismo peso que los artículos del tratado fundacional de 1949.

Pese a estar volcada en ayudar a Ucrania para hacer frente a la invasión de Rusia, la OTAN va a echar en su cumbre de Madrid, el 29 y 30 de junio, una tenue mirada a los riesgos y desafíos que se originan en su flanco sur, el Magreb e incluso más allá, el África subsahariana.

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