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La necesidad de actuar frente a la sequía, más allá de las lluvias
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Un fenómeno que se agrava

La necesidad de actuar frente a la sequía, más allá de las lluvias

La preocupación por falta de lluvia desaparece en cuanto llegan las precipitaciones. Hasta que deja de nuevo de llover. Un ciclo que se está agravando sin que extraigamos ninguna lección

Foto: El déficit hídrico va a aumentar a pesar de las lluvias. EFE A. Morell
El déficit hídrico va a aumentar a pesar de las lluvias. EFE A. Morell

La sequía hace referencia a una escasez de agua coyuntural, en un período determinado, a diferencia de la aridez, que implica una escasez hídrica estructural. España ofrece buenos ejemplos de sequías y de espacios áridos. Así, por ejemplo, el Sureste de la Península Ibérica es una región con una marcada aridez, bien reflejada en un paisaje con poca vegetacióny especies adaptadas al déficit hídrico.

Unas características que no presentan Galicia, Asturias, Cantabria o las provincias vascas litorales. Sin embargo, de vez en cuando estas regiones húmedas padecen sequías, cuando llueve bastante menos de lo que es normal en ellas, mientras que en el Sureste, si llueve lo poco que corresponde, no se podrá hablar de sequía, pues siempre ha sido observado como un espacio árido.

Foto: Embalse del Quiebrajano, en Jaén. (EFE)

Hay una amplia variedad de tipos de sequía, desde la meteorológica, cuando llueve bastante menos de lo normal, a la hidrológica, en el caso de que los recursos de agua circulantes y almacenados bajen de un cierto nivel. Se habla también de sequía agrícola y edáfica, cuando el suelo reseco afecta a los cultivos de secano o a los de regadío, si hay poca agua disponible para el riego.

Igualmente, existe la sequía ecológica, cuando los ecosistemas se ven impactados negativamente por la falta de agua, aumentando su vulnerabilidad. Incluso podemos citar la sequía socioeconómica, cuando el suministro de agua a la población y al sistema productivo para satisfacer sus necesidades y requerimientos se ve seriamente comprometido.

Tras un año, el 2021, muy seco en gran parte de España, incluidas las islas Canarias, los dos primeros meses de 2022 han batido en algunos lugares récords de escasez de lluvia, con lo que las reservas de agua en nuestros embalses están bastante por debajo del promedio del último decenio, si se exceptúa el País Vasco y Navarra.

placeholder Estado actual del embalse de la Viñuela (Málaga) EFE Jorge Zapata
Estado actual del embalse de la Viñuela (Málaga) EFE Jorge Zapata

En las cuencas hidrográficas de la mitad sur peninsular las reservan están solo entre un 30 y un 40%, e incluso en la cuenca del Segura apenas se sobrepasa el 20%, que es un nivel crítico. En la mitad norte, con las excepciones citadas, los niveles se sitúan entre un 50 y 60%. Por tanto, en buena parte de España estamos padeciendo una sequía meteorológica y también hidrológica, al tiempo que el aspecto del campo, desde Castilla y León al sur, no se corresponde con el verdor que debía aparecer ya en estas fechas, por lo que también estamos en sequía agrícola.

Falta de memoria

La sequía, a la que se asocia frecuentemente el adjetivo 'pertinaz', y pese a ser uno de los riesgos recurrentes del clima mediterráneo, no suele, curiosamente, dejar en nuestra memoria el impacto que tienen las precipitaciones torrenciales o las grandes nevadas, quizá por su escenificación menos impactante y visual. Aun así, los suelos arcillosos cuarteados por la sequía o los campanarios de las iglesias y las casas de los pequeños pueblos inundados por los embalses emergiendo constituyen imágenes muy plásticas del fenómeno y sus efectos.

Foto: Cataratas de Iguazú, en Argentina. (EFE)

Parece que la sequía siempre nos vuelve a sorprender, borrada en cuanto comienza a llover, en un ciclo llamado a veces, irónicamente, 'hidroilógico'. Así, la preocupación y hasta la desesperación por la falta de lluvia desaparece enseguida en cuanto llega esta y no volvemos a sentir la misma preocupación hasta que de nuevo, pasado algún tiempo, deja de llover. Un ciclo que se agrava sin una lección aprendida.

A la sequía actual, con precedentes tan cercanos en el tiempo como la de 2017, no se le ve un final claro en las llamadas predicciones estacionales, que, de un modo aproximado, señalan que hasta el final de la primavera la precipitación en la Península Ibérica será inferior a la media, a lo sumo igual a ella en la franja más oriental, y que la temperatura será claramente superior a la normal. Es decir, el déficit hídrico probablemente seguirá aumentando en los próximos meses, más teniendo en cuenta que no hay mucha nieve en nuestras montañas.

placeholder La sequía esta afectando gravemente los cultivos. EFE Salas
La sequía esta afectando gravemente los cultivos. EFE Salas

El porqué de la persistencia de la actual sequía podría estar, en parte, muy lejos de aquí, en el fenómeno de La Niña, un enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial y de las costas pacíficas de América del Sur. Cuando se da este fenómeno, las primaveras en la cuenca occidental del Mediterráneo suelen ser más secas de lo normal.

Por otra parte, las proyecciones climáticas para las próximas décadas en nuestro país no son halagüeñas, porque cabe esperar que no llueva más que ahora, por el contrario, probablemente asistamos a una reducción pluviométrica, y a la segura continuación del incremento térmico, lo que aumentará la escasez de agua y la aridez.

En consecuencia, llueva mucho o haya sequía, dispongamos de desaladoras o no, una gestión cuidadosa del agua es fundamental para disminuir nuestra vulnerabilidad frente al recurrente fenómeno y ante un futuro climático más seco. La aparente solución de construir más embalses en España no es válida, porque están condenados a estar semivacíos, o, si se quiere, solo semillenos, gran parte del tiempo.

Javier Martín Vide es catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, especialista en climatología, académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona y miembro correspondiente de la Académie Royale des Sciences d’Outre-Mer y de la Academia Malagueña de Ciencias.

La sequía hace referencia a una escasez de agua coyuntural, en un período determinado, a diferencia de la aridez, que implica una escasez hídrica estructural. España ofrece buenos ejemplos de sequías y de espacios áridos. Así, por ejemplo, el Sureste de la Península Ibérica es una región con una marcada aridez, bien reflejada en un paisaje con poca vegetacióny especies adaptadas al déficit hídrico.

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