Albares, el embajador que fue asesor de Sánchez, sustituye a Laya en Exteriores
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GURÚ DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL

Albares, el embajador que fue asesor de Sánchez, sustituye a Laya en Exteriores

Es diplomático de carrera con notable experiencia. El hasta ahora embajador de España en París fue el asesor internacional de Pedro Sánchez desde que llegó a la Moncloa

placeholder Foto: José Manuel Albares, prometiendo su cargo como secretario general de Asuntos Internacionales de la Presidencia del Gobierno, en junio de 2018. (Moncloa)
José Manuel Albares, prometiendo su cargo como secretario general de Asuntos Internacionales de la Presidencia del Gobierno, en junio de 2018. (Moncloa)

"La diplomacia no es el sector donde más se valora un tuit, aunque sea en estos tiempos". Así se expresaba hace ya meses un veterano diplomático respecto a la gestión del Ministerio de Exteriores por parte de Arancha González Laya y de su equipo, cuya actividad en las redes sociales ha sido mucho más que notable, superando con mucho a la de cualquier otro ministro anterior.

Lo que se discute en los pasillos del Palacio de Santa Cruz es que con esas iniciativas se pretenda dar por solucionados las carencias del ministerio, tanto en el ámbito de personal como de medios. Una serie de carencias prácticamente endémicas que tampoco tendrán fácil solución si no se aumenta el presupuesto del departamento.

En este aspecto, la entrada de José Manuel Albares por González Laya es absolutamente lógica. Además de que Albares es diplomático de carrera con notable experiencia y conoce a la perfección el ministerio, el hasta ahora embajador de España en París acompaña a Pedro Sánchez desde 2015, cuando se incorporó a su equipo de campaña electoral, y posteriormente fue asesor internacional de del presidente, ya en La Moncloa, hasta que tras las elecciones que asentaron definitivamente a Sánchez fue nombrado jefe de Misión en la capital francesa.

Albares, según han indicado distintas fuentes a El Confidencial, ha estado viajando con asiduidad a Madrid desde París en los últimos meses con el objetivo de preparar la ponencia de política exterior que se debe presentar en el próximo congreso del PSOE, en otoño.

Foto: El portavoz del PSOE en el Senado, Ander Gil. (EFE)

El hecho de que ahora vuelva confirma la plena confianza que Pedro Sánchez tiene en este diplomático de 49 años, nacido en Madrid y que se formó en la Universidad de Deusto, donde se licenció en Empresariales.

Se espera que Albares pueda superar los problemas a los que se ha enfrentado Laya, sobre todo dentro del propio departamento. Empezando por las críticas derivadas de la actividad en redes sociales, que si bien no son una cuestión de fondo esencial, denotan un estado de ánimo que no contribuye al buen funcionamiento de un Ministerio considerado “tradicional” a todos los niveles. Seguramente el verdadero problema interno y al que no supo dar respuesta, se produjo a cuenta de los nombramientos de nuevos embajadores, que quedaron retenidos por decenas durante meses debido a la pandemia. Algo que fue visto como una “excusa” por muchos diplomáticos, que no acertaron a entender los retrasos, sobre todo en casos de embajadores que ya habían superado la edad de retiro.

En cuanto al exterior, la reciente, y todavía no resuelta, crisis con Marruecos tampoco hizo más que empeorar las cosas. La impotencia demostrada por la ministra ante una actitud marroquí muy agresiva dejó claro, a juicio de muchos diplomáticos, que Laya no era la persona adecuada para gestionar el problema. Esos mismos diplomáticos recuerdan que “Marruecos no es ninguna novedad para nuestra diplomacia”, aludiendo sutilmente a que en esta crisis ni se utilizaron todos los mecanismos que tiene España frente a su vecino del sur ni se acudió a la experiencia de los funcionarios más veteranos para solicitar asesoramiento.

González Laya llegaba al Ministerio de Exteriores con la misión de girar la diplomacia española hacia la promoción económica, una tendencia global y lógica en el mundo de las relaciones internacionales actuales. Su extensa experiencia en organismos internacionales como la Unión Europea, Naciones Unidas o La Organización Mundial del Comercio la avalaban como una buena candidata para el cargo, después de numerosos ministros "políticos". Pero el resultado no ha sido el esperado.

También es cierto que no solo las circunstancias sino su propia concepción del Ministerio, en el que se ha rodeado de sus más fieles, prescindiendo de los veteranos del departamento, la llevaron a una situación de aislamiento cuyo resultado ha sido la inoperancia de la acción exterior ante una crisis como la que, todavía, está por resolver con Marruecos tras la admisión en España del dirigente del Frente Polisario Brahim Ghali para ser tratado en un hospital de Logroño. Aquello no estaba previsto y, como recuerdan en Exteriores, ella tampoco era la ministra adecuada para un problema político con tantas aristas.

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