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Parte de la izquierda boicoteó a Zelenski en el Congreso y Garzón le censuró
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Jornada histórica en el Congreso

Parte de la izquierda boicoteó a Zelenski en el Congreso y Garzón le censuró

Dos diputados de Unidas Podemos se negaron a participar en el acto por "conciencia antifascista". El secretario de Estado Enrique Santiago le negó el aplauso y el ministro Garzón censuró después la limitación de partidos políticos en Ucrania

Foto: Zelenski habla al Congreso de los Diputados. (EFE/Kiko Huesca)
Zelenski habla al Congreso de los Diputados. (EFE/Kiko Huesca)

El discurso de Volodímir Zelenski en el Congreso de los Diputados se desarrolló entre la solemnidad y el boicot de un grupo de la izquierda liderado por el secretario de Estado para la Agenda 2030, Enrique Santiago, que se negó a aplaudir al líder ucraniano, y dos diputados morados, que se ausentaron por "conciencia antifascista". El ministro Alberto Garzón remató la escena al censurar horas después al presidente de Ucrania. Pero la polémica no empañó el acontecimiento histórico, que generó una enorme expectación entre todos los diputados, con independencia de su ideología. Nada pasó desapercibido, ni su comentario sobre el bombardeo nazi sobre Guernica ni las connotaciones políticas de su llamada de auxilio para el envío de armas y el refuerzo de las sanciones a Rusia.

[Lea aquí la intervención de Zelenski en el Congreso de los Diputados]

A la salida del hemiciclo, los diputados daban cuenta del rostro agotado de Zelenski. Comentarios sobre el rictus del presidente, sobre los surcos de la guerra en su cara o la sombra de las muertes en su mirada. Impresionó por videoconferencia a sus señorías, aunque no sorprendió con su apelación a la guerra civil española. Algún diputado se jactó de que habían acertado algunos con la alusión sobre Guernica. Se daba por descontado que apelaría a algún pasaje de la historia española como hizo en Alemania, Estados Unidos o Reino Unido, y la sublevación militar contra la República española tenía muchas papeletas. Eso sí, en todos los grupos evitaron analizar en profundidad si la equiparación entre ese bombardeo de la aviación nazi era o no correcta. Nadie se atrevió a mostrar demasiadas divisiones porque, al final, “una guerra es una guerra”.

Foto: Pedro Sánchez y Volodímir Zelenski, por videoconferencia, en el Congreso de los Diputados. (EFE/Chema Moya)

La presidenta del Parlamento, Meritxell Batet, se animó con alguna palabra, "buenas tardes", en ucraniano. Pronunciación perfecta, dijeron después desde el cuerpo consular de ese país. La traducción simultánea desafinó. 'A posteriori', sus señorías concluyeron que hubiera sido casi mejor dejar a Zelenski con su versión original y poner subtítulos en español para no restar fuerza dramática a su intervención. Distorsionaba la voz de mujer aguda de la traductora, que arrancó con atropello y nervios, poniendo el discurso al rostro sombrío de un hombre vestido con camisa militar y mucha fuerza en sus gestos serios.

Boicot de la izquierda

La polémica tampoco faltó. La pretendida imagen de unidad no fue tal. Y una de las grietas procedió del mismo Gobierno de coalición. El diputado de Unidas Podemos y secretario de Estado de la Agenda 2030, Enrique Santiago, participó en un boicot al aplauso brindado al presidente de Ucrania junto a representantes de la CUP y el BNG. Si bien asistieron al acto y se pusieron de pie ante su intervención, ninguno de ellos se sumó al gesto unánime de la Cámara. No fue el caso de otros dos diputados morados, Roser Maestro y Miguel Ángel Bustamante, que ni siquiera asistieron. Anunciaron por redes que no lo hicieron por "conciencia antifascista".

Enrique Santiago, diputado de Unidas Podemos y miembro del Gobierno, no aplaudió a Zelenski. Tampoco representantes de la CUP y el BNG

El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, terminó por dinamitar el ambiente horas después tras la presión de las bases de su partido, al señalar que defiende el "respeto institucional" a Zelenski, pero criticó que prohíba la actividad de partidos políticos. "La agresión rusa está atacando también a una determinada concepción de la democracia. Es más importante que nunca preservar la democracia y los valores que la fundamentan", dijo el ministro en una entrevista en RNE, recogida por EP. El desencuentro alimenta el choque entre el PSOE y los morados por el envío de armas, arrastrado desde hace semanas.

Junto a Santiago, líder del PCE, destacaban Mireia Vehí y Albert Botran, de la formación anticapitalista catalana, y Néstor Rego, de los nacionalistas gallegos. Desde los grupos parlamentarios también detallaron a El Confidencial que acudieron por "respeto institucional", pero no aplaudieron porque no comparten algunas cuestiones que, defienden, son importantes. Señalan la ilegalización de los partidos de la oposición y su "tolerancia con grupos nazis" empotrados en las tropas de Ucrania.

Pero en Izquierda Unida se fue mucho más allá. La negativa de Santiago llegó horas después de que la formación criticase en redes sociales al Gobierno de Ucrania. "Nuestra posición sobre algunas medidas adoptadas por Zelenski es crítica, y el respeto institucional no significa que no las condenemos", planteó la formación en su perfil de Twitter, para acto seguido afirmar: "Suprimir la actividad de 11 partidos políticos vulnera los derechos civiles del pueblo ucraniano y se suma a la ilegalización del Partido Comunista y el ataque a sindicatos iniciado por Poroshenko. Estos gestos antidemocráticos son inaceptables en un país aspirante a la UE".

Foto: Enrique Santiago junto a Ione Belarra.

Y la cosa no terminó ahí. Álvaro Aguilera, secretario general del PCE y coordinador de Izquierda Unida en Madrid, se manifestó con un tono mucho más bronco a través de Twitter, señalando a Zelenski como "un peligro para la paz" y exigiendo abrir un debate interno. "Zelenski es un peligro para la paz y su pueblo. Heredero de un golpe de estado que ilegalizó al Partido Comunista y a 11 partidos más. Me da igual que los medios le hayan construido traje de Cid Campeador. Debe haber debate en órganos. No en mi nombre", publicó en su perfil.

Vox, sentado

No fue el único episodio controvertido en la Cámara. Vox se quedó ostentosamente sentado cuando terminó su intervención Pedro Sánchez. No aplaudieron al presidente y midieron mucho sus palmas en la bancada del PP, que tenían orden de no levantarse al término y limitarse a un aplauso a toda la intervención. “Hubiera estado bien que todos los diputados se hubiera puesto en pie”, dijo a la salida un ministro visiblemente molesto. Los populares se preguntaban por qué había tenido que tomar la palabra, asegurando que no había ocurrido así en otros países europeos. Ciudadanos quiso que los grupos políticos tuvieran una ronda de intervenciones tras el discurso de Zelenski, pero la Mesa del Congreso rechazó la propuesta alegando “razones de seguridad”.

Vox no se levantó tras el discurso de Sánchez, un gesto que no gustó a algunos ministros

Inés Arrimadas tomó la palabra en el patio con un mensaje en el que insistía en que “hacen falta más sanciones y más armas”. A pocos metros, Serhii Pohoreltsev, embajador de Ucrania en España, reiteraba que hay que “cerrar todos los negocios con las compañías rusas porque su dinero va a subsidiar a la guerra”. El embajador repasaba que la mayoría de las 100 empresas españolas radicadas en Rusia habían cerrado sus negocios tras la invasión, pero “no todas”, subrayaba, exigiendo al Gobierno contundencia y que se incauten los beneficios de las compañías rusas.

Foto: El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, interviene ante el Congreso. (EFE/Chema Moya)

Una ministra no ocultó que lo que más le había sorprendido del discurso de Zelenski fue que pusiera nombres y apellidos a las compañías que siguen teniendo negocios con Rusia. Así sonó Porcelanosa, Sercobe o Maxam en el Congreso para sorpresa del Consejo de Ministros. Las dos primeras, no obstante, han asegurado que sus negocios están suspendidos. “Solo imaginen que hoy las madres ucranianas escriben en las espaldas de sus bebés con un bolígrafo el nombre del niño, y los números de teléfono de contacto de los familiares… ¿Para qué? Pues para que, en el caso de que los ocupantes maten a sus padres, tengan por lo menos una pequeña esperanza de salvar a sus hijos. Imaginen que a día de hoy los ciudadanos europeos tuvieran que vivir semanas enteras en sótanos para salvar su vida de los bombardeos”, dijo el presidente de Ucrania, encogiendo el corazón a los presentes. "Gloria a Ucrania", concluyó.

Zelenski pide a las empresas españolas que dejen de hacer negocios con Rusia.

En el Congreso no hubo asientos vacíos. El Consejo de Ministros acudió al completo, salvo la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que está volcada en la negociación de la excepción de un precio ‘ibérico’ para el gas. La tribuna de invitados y la de prensa estaban con lleno hasta la bandera. Hacía tiempo que el covid no permitía una estampa con cartel de no hay billetes. Pese a los diputados rebeldes, hubo un aplauso cerrado al presidente de Ucrania, con todo el hemiciclo en pie, antes y después de su alocución. También hubo gestos de solidaridad en forma de ovación a los representantes de la comunidad ucraniana en España y a los trabajadores de la embajada. La presencia del cuerpo diplomático fue la más nutrida. Embajadores y miembros de las oficinas de los países de UE y la OTAN llenaron los asientos de invitados para darle al acto la solemnidad a la que se refirió Batet al abrir el saludo al presidente de Ucrania. Una jornada histórica.

El discurso de Volodímir Zelenski en el Congreso de los Diputados se desarrolló entre la solemnidad y el boicot de un grupo de la izquierda liderado por el secretario de Estado para la Agenda 2030, Enrique Santiago, que se negó a aplaudir al líder ucraniano, y dos diputados morados, que se ausentaron por "conciencia antifascista". El ministro Alberto Garzón remató la escena al censurar horas después al presidente de Ucrania. Pero la polémica no empañó el acontecimiento histórico, que generó una enorme expectación entre todos los diputados, con independencia de su ideología. Nada pasó desapercibido, ni su comentario sobre el bombardeo nazi sobre Guernica ni las connotaciones políticas de su llamada de auxilio para el envío de armas y el refuerzo de las sanciones a Rusia.

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