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Enrique Santiago (PCE) toma el control en la sombra de Unidas Podemos en el Congreso
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Diferencias con Yolanda Díaz

Enrique Santiago (PCE) toma el control en la sombra de Unidas Podemos en el Congreso

La vicepresidenta segunda prefirió no forzar una reorganización del grupo parlamentario tras la salida de Iglesias para evitar rencillas, pero la falta de sincronía con su hoja de ruta ha reabierto el debate

Foto: El secretario de Estado de Agenda 2030, Enrique Santiago. (EFE)
El secretario de Estado de Agenda 2030, Enrique Santiago. (EFE)
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La estrategia parlamentaria de Unidas Podemos y la del sector morado en el Gobierno, liderado por Yolanda Díaz, no siempre está del todo sincronizada y durante las últimas semanas se han incrementado las disonancias. Algunos diputados del grupo confederal lo interpretan como un afán de Podemos por marcar el paso y perfil propio desde el Congreso. Para no perder protagonismo en el proceso de construcción del frente amplio que busca liderar Díaz y seguir siendo la 'nave nodriza'. Precisamente, el objetivo de la gallega pasa por restar protagonismo a los partidos.

La principal de estas disonancias se produjo coincidiendo con el pulso por la reforma laboral. Tras abrirse este frente desde la vicepresidencia segunda, en el grupo parlamentario se puso el foco en la retirada del escaño de Alberto Rodríguez, anunciando una querella contra la presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet. Díaz evitó entrar en esta polémica durante las horas siguientes, obviándola completamente durante su discurso en el congreso de CCOO. Se centró en no desviarse de su hoja de ruta fijando posición sobre la crisis en el seno del Gobierno por la reforma laboral. Cuando Podemos, ya desde el partido, volvió a reclamar la dimisión de Batet, la vicepresidenta segunda se refirió por primera y última vez al caso Rodríguez para reclamar a los suyos que "dejemos de generar más ruido".

Esta cacofonía ha reabierto el debate cerrado en falso sobre el control del grupo parlamentario. Los cambios en la dirección se dieron como inevitables antes del verano. Como traslación al Congreso de la nueva realidad provocada por el relevo de Pablo Iglesias por parte de Yolanda Díaz en el Ejecutivo. Se asumía que se debía dar continuidad no solo al cambio de liderazgo, sino también de estilo y de prioridades. De hecho, Díaz dejó clara la nueva hoja de ruta que pretendía desarrollar durante su primera intervención en una reunión del grupo parlamentario como líder del sector morado en el Ejecutivo.

"Cabeza fría y paso a paso", definía otro diputado morado esta nueva fase respecto a la posibilidad de cambios en la dirección del grupo

Entonces comenzó por referirse a un "reinicio" de la legislatura, subrayando más las similitudes que las diferencias con los socialistas. En esta línea, pidió intensificar la coordinación con sus socios y ordenó a los suyos dejar atrás el "ruido". Pragmatismo y, según avanzaban ya fuentes del grupo parlamentario, mayor "prudencia". "Cabeza fría y paso a paso", definía otro diputado morado esta nueva fase respecto a la posibilidad de cambios en la dirección del grupo. Sin embargo, los cambios se fueron retrasando, entre las cautelas de unos y las reservas de otros. "Conoce muy bien todo el espacio, en lo político y en lo personal, y está siendo muy cautelosa, quizá demasiado", indica un diputado del grupo parlamentario.

Las últimas reuniones del grupo parlamentario no han estado exentas de tensiones, según fuentes presenciales, y algunas de las intervenciones de diputados que también forman parte de la dirección de Podemos se han leído en clave de evitar su control por parte de Díaz. Por el momento, la vicepresidenta segunda ha preferido no forzar una reorganización indeseada por parte de actores clave del espacio para evitar más discrepancias.

Ni siquiera aprovechó la inercia de los cambios en la dirección del grupo socialista para hacer lo propio. Eso sí, ha querido afear en público que su proyecto "no debe ser una suma de partidos ni de egos", hasta el punto de advertir de que "si hay ruido, es probable que me vaya". Un mensaje con un claro destinatario en las direcciones de los partidos y el posible fuego amigo. Otro de sus mensajes es la distancia que ha tratado de mantener con los partidos, principalmente con Podemos. El pasado mes de junio, ya no acudió a la cuarta asamblea en la que Ione Belarra relevó a Pablo Iglesias en la dirección del partido. Tampoco asistió al cónclave que celebraron los morados hace tres semanas para revisar su hoja de ruta, alegando cuestiones de agenda personal.

Una de las figuras que están emergiendo con fuerza dentro del grupo parlamentario es la de Enrique Santiago

Los diferentes actores del espacio confederal toman posiciones ante el riesgo de quedarse diluidos en el nuevo proyecto político de Díaz. La máxima pasa por conjugar el no poner palos en las ruedas, algo que las bases no entenderían al considerar a la vicepresidenta segunda como su mayor activo, y no quedarse atrás ante el empoderamiento de Díaz.

En este contexto, una de las figuras que están emergiendo con fuerza dentro del grupo parlamentario es la del diputado y secretario de Estado para la Agenda 2030, Enrique Santiago. El también secretario general del PCE actúa 'de facto' como número dos de la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, y está asumiendo cada vez más peso dentro del grupo confederal.

Foto:  El portavoz adjunto de Unidas Podemos Enrique Santiago. (EFE)

Todas las negociaciones parlamentarias con el PSOE, ya sean de grupo a grupo o de grupo a Gobierno, han comenzado a estar bajo su supervisión y asume también tareas orgánicas. Este mismo fin de semana se ha desplazado a Canarias, pendiente de cerrar quién entrará en el Congreso en sustitución de Alberto Rodríguez, tras perder su acta. Los siguientes en la lista han renunciado a ello, siguiendo la línea política de los cercanos a Rodríguez, que abogan por dejar el escaño vacío como protesta por lo que consideran una usurpación a la representación democrática de los canarios.

Desde el entorno de Santiago, niegan cualquier tipo de tensión con Yolanda Díaz, que sí trasladan otras fuentes debido a supuestas diferencias por ánimo de marcar terreno y definir el paso de la estrategia parlamentaria. Lo que sí destacan desde su entorno es que está reforzando su perfil y le atribuyen un papel fundamental de cara a conciliar intereses para profundizar la unidad popular en un futuro frente amplio que todavía no ha comenzado a tomar forma. Y, precisamente, lo que produce resistencias e intranquilidad es que los ritmos no se marquen desde los centros de decisión de antaño.

La estrategia parlamentaria de Unidas Podemos y la del sector morado en el Gobierno, liderado por Yolanda Díaz, no siempre está del todo sincronizada y durante las últimas semanas se han incrementado las disonancias. Algunos diputados del grupo confederal lo interpretan como un afán de Podemos por marcar el paso y perfil propio desde el Congreso. Para no perder protagonismo en el proceso de construcción del frente amplio que busca liderar Díaz y seguir siendo la 'nave nodriza'. Precisamente, el objetivo de la gallega pasa por restar protagonismo a los partidos.

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