Díaz le niega a Podemos un rol protagonista en su nuevo proyecto y dispara las alertas
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IMPOTENCIA EN LA DIRECCIÓN MORADA

Díaz le niega a Podemos un rol protagonista en su nuevo proyecto y dispara las alertas

Aunque hacia el exterior se muestran conciliadores, en la ejecutiva del partido no ocultan su inquietud ante los movimientos de la vicepresidenta. Díaz amaga con irse si hay "ruido", es decir, oposición interna

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c). (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c). (EFE)

En Podemos, son conscientes del riesgo de quedarse diluidos en el nuevo proyecto político de Yolanda Díaz. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo va desgranando poco a poco las pistas de su hoja de ruta, renovadora y al margen de tutelas orgánicas, en la que la formación no ocupa de momento ningún papel central. Un proyecto que "no debe ser una suma de partidos ni de egos", aseguraba este jueves durante una entrevista en la Cadena SER, adentrándose en una de las cuestiones más sensibles para los morados.

"Sin etiquetas", "ensanchar la democracia", "misturar" o "esto no va de partidos" son algunos de los mantras que viene repitiendo Díaz desde que tomó la decisión de activar este proceso. Una apuesta que, según explican desde su entorno, es "irreversible" y tendrá tres fases: la primera de "escucha" con sectores de la sociedad civil y los territorios, la segunda de elaboración programática, "de un nuevo contrato social" que se solapará con el debate sobre las alianzas, y la tercera y última, si todo sigue su curso, sería la del debate de nombres para una hipotética candidatura, ya entrado 2023. A pesar del protagonismo que se le sustrae a Podemos, o precisamente por ello, en la dirección del partido entienden que no se pueden quedar atrás. Ni tampoco ponerle palos en las ruedas.

Foto: Las ministras Yolanda Díaz, Irene Montero e Ione Belarra. (EFE)

Sus bases no entenderían un conflicto con su principal activo y supondría ir a contracorriente de una dinámica sin vuelta atrás que podría pasarles por encima. Sus votantes potenciales, y sobre todo los que se han quedado por el camino o están desmovilizados, ya han resintonizado con Díaz como su referente. Las encuestas incluso le otorgan un perfil más transversal, capaz de atraer a votantes socialistas. La propia vicepresidenta ha ido puliendo posibles resistencias internas en las direcciones territoriales de Podemos aprovechando sus visitas a diferentes comunidades para reunirse con sus dirigentes. La respuesta de la dirección nacional del partido ante esta coyuntura pasa por intentar anticiparse, mostrar generosidad y fijar en la medida de lo posible la idea de que Díaz y la formación morada son sinónimos. Que van de la mano aunque los discursos no siempre sean coincidentes, ni tampoco los intereses, para no salirse del foco.

Desde la dirección morada, defienden que es una de los suyos y no se cansan de repetir tanto en público como en privado que la acompañarán y ayudarán en todo el proceso que pretende impulsar. Una lectura conciliadora de puertas hacia afuera, bajo la que se deja entrever una creciente inquietud ante la autonomía cada vez mayor de la vicepresidenta segunda, alejada de cualquier tipo de tutela. Se concede que se forme un "frente amplio", pero siempre y cuando Podemos sea la "nave nodriza" del nuevo espacio. "Todos y todas estamos implicados en hacer a Yolanda Díaz presidenta", afirmó ayer la ministra Irene Montero preguntada en los pasillos del Congreso.

Foto: Mónica Oltra y Yolanda Díaz, en Valencia. (GVA)

Las alertas se han dejado sentir en el 'think tank' del partido que dirige el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero, y al que recientemente se ha incorporado Pablo Iglesias. En un artículo de opinión publicado en el diario 'Público', Monedero defendía que "le corresponde a Podemos, por su presencia en el conjunto del Estado y la experiencia acumulada, ser, de manera muy generosa, el eje que ayude a vertebrar ese espacio político". Al mismo tiempo, advertía de que "la crítica a los partidos —por lo común muy merecida— no debe dejar paso a 'soluciones' tipo 'listas Macron' o, como ocurrió en la alcaldía madrileña en el segundo embate de Manuela Carmena (y que ella misma entendió posteriormente como un error), a la sustitución de los partidos por espacios políticos trabados solamente por el carisma y la fuerza política de quien los representa".

La ministra de Igualdad y número dos de Podemos resumía así la ambivalencia que vive el partido al ser preguntada este jueves por las declaraciones de la vicepresidenta segunda: "Con Yolanda Díaz trabajamos de forma muy estrecha en construir ese frente amplio, ese espacio que pueda involucrar cada vez a más sectores de nuestra sociedad, más hombres y mujeres, que están determinados a hacer a Yolanda Díaz la presidenta de este país, a que nuestro espacio político sea el espacio mayoritario en el Gobierno de nuestro país". Colaboración e identificación del proyecto de la ministra de Trabajo como "nuestro espacio político".

Foto: Pablo Iglesias abraza a Yolanda Díaz. (EFE) Opinión

En la ejecutiva del partido celebrada el pasado lunes, se analizó esta situación concluyendo que Podemos no debe perder su rol protagonista en el nuevo proyecto impulsado por la vicepresidenta segunda. Se percibe un riesgo y genera cierta sensación de impotencia que se intente dar por amortizado su proyecto. Primero, porque Iglesias es el "padrino" político de Díaz, según hacen recordar. Fue quien la designó como su sucesora tras abandonar el Gobierno, lo que también le permitió situarla como una candidata indisociable de Podemos. Un 'dedazo' del que ahora Díaz se intenta emancipar. Segundo, porque se considera una injusticia la apisonadora puesta en marcha tras la salida del ex secretario general y acelerada tras el paso hacia adelante dado por la propia Díaz. Se reivindican como el espacio que rompió el bipartidismo, que forma parte del Gobierno de coalición, "rompiendo la cláusula de exclusión" de la izquierda alternativa al PSOE, gracias a lo cual la vicepresidenta segunda ocupa su cargo en el Ejecutivo.

Un análisis de urgencia que se produjo al día siguiente de que Díaz eligiese los actos de conmemoración del centenario del PCE para oficializar su decisión de levantar un nuevo proyecto político que, dijo, "empieza ya". Un guiño identitario que lanzaba durante el mitin de cierre de las fiestas de este partido, en el que milita desde los 16 años. Lo hacía rodeada de sus siempre cómplices secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, así como de su 'camarada' y amigo Enrique Santiago, secretario general del PCE y secretario de Estado para la Agenda 2030. Ni el lugar ni la elección de sus acompañantes en el escenario son casuales. Siguiendo su intervención desde las butacas del público se encontraba una representación de Podemos encabezada por el portavoz parlamentario, Pablo Echenique, y la secretaria de Organización, Lilith Verstrynge. La vicepresidenta segunda no quiere que los partidos —sus direcciones— le marquen el paso, por lo que trata de manejar los tiempos. También las formas.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (EFE) Opinión

Fuentes conocedoras e implicadas en el proceso emprendido por Yolanda Díaz rebajan las suspicacias e, incluso, apuntan a que en Podemos se están intentando limar algunas inquietudes. Si bien se reconoce que podrán producirse diferencias según se avance en su hoja de ruta, se confía en que impere la "tranquilidad". Entienden que la formación morada reclame un papel protagonista, pero confiando en que desde la dirección no pongan obstáculos. La propia Díaz era clara durante su mencionada entrevista en la Cadena SER de este jueves: "Si hay ruido, es probable que me vaya". Un mensaje con un claro destinatario en las direcciones de los partidos y el posible fuego amigo. En la última reunión del grupo parlamentario, ya se produjeron fuertes tensiones, según algunos de los presentes.

El ruido al que alude Díaz o los recelos en Podemos son inexistentes en IU, el PCE y En Comú Podem, los otros espacios políticos que se ubican dentro del paraguas electoral de Unidas Podemos. La vicepresidenta segunda ha sintonizado su proyecto con Alberto Garzón, el coordinador de Izquierda Unida, con quien no siempre tuvo una relación estrecha, así como con el secretario general del Partido Comunista, Enrique Santiago, y la líder de los comunes y alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Con esta última, ha protagonizado los primeros compases para impulsar su proyecto, hasta el punto de que se ha abierto la puerta a que la regidora pueda dar el salto a la política nacional.

Foto: Yolanda Díaz en Rivas Vacíamadrid. (Twitter)

El responsable federal de IU ya aprovechó la exposición del informe político en la última Coordinadora Federal, celebrada a mediados de septiembre, para ratificar su apuesta por "un espacio amplio de confluencia, por sumar a mucha gente que se ha quedado por el camino, a todas aquellas personas comprometidas con nuestro proyecto político independientemente de dónde hayan estado anteriormente, para ser atractivos y útiles para la transformación social”.

En esta línea, señaló que “Yolanda Díaz representa lo mejor de nuestro espacio político, no solo por su conocimiento y experiencia acumulada, sino en su quehacer cotidiano en el Ministerio de Trabajo y su carga ideológica, que expresa muchos de los anhelos de la clase trabajadora progresista de este país”. Por todo ello, indicó ante el máximo órgano ejecutivo de dirección del partido que “en Izquierda Unida debemos proteger ese valor y ese activo, y contribuir a que Yolanda encarne un proyecto político dirigido al nuevo ciclo electoral que está por venir, para mejorar nuestros resultados electorales pero, sobre todo, la vida de las personas humildes y vulnerables ante las agresiones sistemáticas, económicas y políticas, de la derecha y de los espacios más reaccionarios”.

Foto: La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz (i), la responsable de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, y el ministro Seguridad Social, José Luis Escrivà. (EFE)

La vicepresidenta segunda ha tratado de visibilizar un perfil de independiente desde que se dio de baja en IU conservando únicamente el carné del PCE. Sin embargo, con la formación con la que ha tratado de mantener más las distancias es con Podemos. El pasado mes de junio, ya no acudió a la cuarta asamblea en la que Ione Belarra relevó a Pablo Iglesias en la dirección del partido. Tampoco acudirá al cónclave que celebrarán los morados para revisar su hoja de ruta el fin de semana del 8 al 10 de octubre.

La ministra de Trabajo ha excusado su asistencia a esta cita, que desde Podemos se proyecta como "un punto de inflexión" para redefinir su hoja de ruta, estrategia, alianzas y concepción orgánica. Esto es, intentar anticiparse para posicionarse como la "nave nodriza" del proyecto político de Yolanda Díaz con el que la gallega pretende restar protagonismo a los partidos. Cuando sí coincidirá Díaz con la dirección de Podemos es este viernes en el acto 'El feminismo de la cuarta ola: una nueva generación de derechos feministas', al que también acudirán la ministra de Igualdad y número dos de los morados, Irene Montero, y la secretaria de Organización, Lilith Verstrynge, junto a otros nombres como el de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina, Elizabeth Gómez Alcorta, y la eurodiputada de Unidas Podemos y portavoz de IU, Sira Rego.

El proceso diseñado por Yolanda Díaz no ha hecho más que empezar y ya ha dado la alerta sobre el "ruido" amenazando con dar un paso al lado si este persiste. Todo ello cuando todavía está en la primera fase de su hoja de ruta. La del diagnóstico y la de recoger contribuciones, sin decisión sobre una candidatura. Un proceso que pretende hacer participativo y que tendrá su foco de mayor tensión cuando, de forma paralela a la elaboración programática, se abra el debate de las alianzas. Solo entonces, indican desde su entorno, "es cuando se van a sentir interpeladas todas las formaciones políticas" con el anhelo de que a la izquierda del PSOE solo pueda haber una candidatura. Y será quizá cuando las listas y el protagonismo de cada sigla generen más "ruido" que el programa.

Yolanda Díaz
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