El PSOE choca con Díaz en la temporalidad y se abre a priorizar el convenio sectorial
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REFORMA LABORAL

El PSOE choca con Díaz en la temporalidad y se abre a priorizar el convenio sectorial

El acuerdo entre los socios para coordinar la negociación de la reforma laboral es solo una tregua a la espera de aterrizar el debate sobre la letra pequeña

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)

Los cambios en la negociación colectiva y la limitación de los contratos temporales centran ahora el debate sobre el alcance de la reforma laboral entre los socios de la coalición. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha logrado llevar la discusión al terreno de los contenidos, tras llegarse a un acuerdo sobre la revisión de los mecanismos de coordinación. La entrada en las negociaciones con los agentes sociales de la vicepresidencia primera y del Ministerio de Seguridad Social, que dirigen Nadia Calviño y José Luis Escrivá, respectivamente, ha rebajado tensiones.

Este era el objetivo de Moncloa desde que el pasado jueves intervino Calviño en el proceso, para monitorizar unas conversaciones sobre las que se reprochó a Díaz no ofrecer la suficiente información. Sin embargo, el acuerdo alcanzado este miércoles, seis días después de que estallase el conflicto más profundo desde que echó a andar la coalición de Gobierno, es solo una tregua a la espera de la batalla final sobre la letra pequeña de la reforma laboral.

Las diferencias sobre contenidos, más allá del requerimiento a Trabajo para trasladar toda la información en tiempo y forma, anticipan que los choques no desaparecerán con un simple acuerdo sobre la metodología negociadora. El quién se siente a la mesa determinaría en buena parte el qué, y de ahí que Díaz haya intentado blindar la reforma empujando el debate de contenidos para despejar dudas. El acuerdo alcanzado comprende también que se fijen posiciones previamente. Y no partiendo de cero, sino "en los términos del acuerdo de gobierno de coalición", como reclamaba Trabajo.

Foto: Sánchez, Calviño y Díaz en el Congreso. (EFE)

Para ello, se reunirán el próximo martes Pedro Sánchez, Nadia Calviño, Yolanda Díaz y José Luis Escrivá. Desde Moncloa, han repetido durante los últimos días, tanto en público como en privado, que no hay discrepancias de fondo sobre la reforma laboral. Se traslada que el pulso se reducía una simple discusión sobre la metodología en el proceso de negociación.

"Nadie ha hablado de contenidos", explican fuentes de Moncloa, mientras que desde el sector de Unidas Podemos reprochan precisamente que los socialistas evitasen este debate en la reunión de crisis sobre el acuerdo de gobierno que mantuvieron el pasado lunes y donde se constataron las diferencias. "Su único objetivo era situar al número dos de Calviño en las negociaciones sin querer debatir sobre el fondo de la reforma", indican fuentes moradas conocedoras del encuentro.

Antes del Consejo de Ministros de este martes, se dio seguimiento a esa primera reunión con un encuentro entre el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y las ministras de Unidas Podemos Ione Belarra (Derechos Sociales) e Irene Montero (Igualdad). Los socialistas volvieron a insistir en los cambios metodológicos y se llegó a un principio de acuerdo siempre y cuando hubiese un compromiso para tratar el contenido de la propuesta del Gobierno sobre la reforma laboral a consensuar con los agentes sociales.

Foto: Sánchez, Calviño y Díaz, en un pleno del Congreso. (EFE)

El temor de Trabajo es que el equipo de Calviño intente buscar posiciones más conciliadoras con la patronal sobre los cambios en la negociación colectiva. Un ministro socialista niega estos temores, que se deslizan también desde los sindicatos, principalmente CCOO. Tanto es así, que la parte socialista del Gobierno habría trasladado ya su posición favorable a que prevalezcan los convenios sectoriales sobre los de empresa. Uno de los nudos gordianos de la contrarreforma.

En Unidas Podemos no se fían y quieren que se adquiera este compromiso pactando la letra pequeña en la reunión con Sánchez el próximo martes. Será la primera vez que hablen el presidente del Gobierno y la vicepresidenta segunda desde que estalló el conflicto en el seno del Ejecutivo. Ni siquiera en la reunión del Consejo de Ministros del pasado martes intercambiaron pareceres a este respecto. Tampoco ha habido llamadas ni intercambio de mensajes entre ambos. Se visibiliza de este modo que el conflicto ya no es entre el departamento de Díaz y el de Calviño, sino directamente con el presidente del Gobierno.

Los morados ponen también el foco referente al mantenimiento de la vigencia de los convenios tras su caducidad hasta la negociación de uno nuevo. En este punto, desde el PSOE siguen señalando que "no hay ninguna discrepancia de fondo" y lamentan que se les intente arrinconar del lado de la patronal. Un relato interesado que achacan a Díaz y a CCOO. El secretario general de esta organización sindical, Unai Sordo, sintonizaba esta semana con el Ministerio de Trabajo al argumentar que “se trata de derogar la reforma laboral para dar poder a los y las trabajadoras”, al tiempo que decía que el Gobierno "tendrá un problema si modifica acuerdos" sobre la contrarreforma.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el Congreso confederal de CCOO . (EFE)

En lo que sí reconoce diferencias un representante socialista del Gobierno es respecto a la temporalidad. Comparten que "hay que ponerle coto", pero no que los contratos temporales se limiten al 15% de la plantilla. Las diferencias, por tanto, son de porcentajes. En Trabajo, coinciden en que no hay consenso sobre la temporalidad, pero aducen que todavía no han puesto porcentajes sobre la mesa. La limitación al 15% de la plantilla, dicen, es una propuesta de los agentes sociales, no suya. Una posición negociadora que recuerda a la mantenida para la subida del salario mínimo, el último conflicto entre Calviño y Díaz, del que salió ganadora esta última.

A nivel metodológico, para Trabajo es una prioridad sacar adelante la reforma, aunque no tenga el apoyo de la CEOE y Cepyme. "La patronal no tiene derecho a veto", repiten. Para los socialistas, en cambio, es imprescindible contar con el mayor acuerdo posible. La vicepresidenta primera incluso no contempla sacar adelante una reforma de este calado sin el consenso de todos los agentes sociales.

La discusión sobre el alcance de la reforma laboral, a expensas de los resultados del diálogo social, no ha hecho más que empezar

La discusión en el seno del Gobierno sobre el alcance de la reforma laboral, a expensas de los resultados del diálogo social, no ha hecho más que empezar. Las tensiones se han encauzado temporalmente, pero todavía hay mucha letra pequeña por acordar.

Se hará sobre la base del acuerdo de coalición, que recoge la derogación de la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales; la derogación de las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo, haciéndolo llegar más allá de las previsiones contenidas en el mismo, tras la finalización de su vigencia y hasta la negociación de uno nuevo; la limitación de la capacidad de modificación unilateral de las condiciones del contrato por parte de la empresa, y la revisión del mecanismo de inaplicación de los convenios colectivos, orientándolo al descuelgue salarial vinculado a causas económicas graves. Díaz fue la primera en mover ficha y Moncloa movió la suya. Ahora vuelve a ser el turno de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. "Siento mucho esta discusión, pero estoy aquí para defender a la gente", concluía Díaz tras sellar la tregua, anticipando que no le temblará el pulso para derogar la reforma laboral.

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