Sánchez niega a Yolanda Díaz el trato preferente que sí concedió a Iglesias
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Pugna en el ecuador de la legislatura

Sánchez niega a Yolanda Díaz el trato preferente que sí concedió a Iglesias

Una semana después de que estallara la crisis por la reforma laboral, el presidente no ha descolgado el teléfono ni se ha cruzado un solo mensaje con la ministra de Trabajo

Foto: Pedro Sánchez, junto a Calviño y Díaz, en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Calviño y Díaz, en el Congreso. (EFE)
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Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no se han llamado ni cruzado mensaje alguno durante la que ha sido una de las peores crisis en el Gobierno de coalición. La reforma laboral ha puesto a prueba las costuras de una relación que desde el principio ha tenido altibajos, ruido público y que vaticina un periodo preelectoral de tensión. En esta ocasión, el presidente del Gobierno ha evitado interlocutar directamente con la vicepresidenta segunda, una decisión premeditada por Moncloa, indican fuentes gubernamentales, y que dista de la relación más cercana entre los dos socios en los primeros compases de la legislatura. Sánchez mira ya a 2023 y añade un punto más de distancia entre él y Díaz.

El presidente tuvo ocasión de dialogar con Díaz en el Consejo de Ministros del pasado martes. La tensión en la coalición alcanzaba en esas horas su cota máxima. Pero no lo hizo. También tuvo la oportunidad de poder hablar en privado con su vicepresidenta segunda en los últimos siete días para calmar la situación, más si cabe después de que la propia Díaz hablara de una "injerencia" en sus competencias. Pero el presidente no descolgó el teléfono ni buscó el contacto de Díaz en su móvil. El jefe del Ejecutivo decidió encarar esta crisis con Unidas Podemos de un modo diferente: delegando en varios de sus ministros y en la cúpula del PSOE. No quiso participar, en definitiva, para marcar un muro de contención con Díaz, añaden las fuentes consultadas. Al PSOE le sentó mal que Ione Belarra anunciara a través de un tuit que UP quería reunirse con sus socios. La secretaria general de Podemos lanzó ese mensaje en la red social con el permiso de Díaz.

Díaz aclara que no existe riesgo de ruptura de la coalición

La crisis de la reforma laboral evidencia que Moncloa ha modificado, por tanto, su forma de relacionarse y solventar los encontronazos con Unidas Podemos. Sánchez dio inicio a una nueva etapa en el 40º Congreso Federal del PSOE, apostando por la moderación y remarcando su proyecto socialdemócrata para los próximos años, y en ese marco encuadran en el Gobierno el giro. Atrás quedan los métodos que empleaba Sánchez para calmar las aguas durante la etapa de Pablo Iglesias en la vicepresidencia segunda. Entonces, el presidente solía limar asperezas con sus socios a través de diferentes vías: los maitines de los lunes en Moncloa, la relación directa entre Iván Redondo y Juanma del Olmo, sus números dos, directamente, o, especialmente, mediante reuniones o almuerzos que celebraban en Moncloa los propios Sánchez e Iglesias. Así solventaron, por ejemplo, los presupuestos en vigor o el primer acuerdo de la ley de vivienda, hace ahora un año. El ex secretario general de Podemos ha llegado a contar, a modo de anécdota, que los encuentros se celebraban habitualmente en el despacho del presidente y que un día le pidió trasladar esos cara a cara a los jardines del palacio presidencial. Un día Sánchez le estaba esperando con una pérgola de madera en la zona exterior de Moncloa.

La situación, por tanto, ha cambiado con Díaz y Sánchez niega a su hoy socia, pero mañana rival electoral, el trato preferente que sí tuvo con Iglesias. Esto no significa que no exista relación. La hay y, de hecho, fueron el presidente y la vicepresidenta segunda quienes, en presencia de otros ministros, cerraron hace unas semanas el acuerdo de presupuestos y la aprobación definitiva del anteproyecto de ley de vivienda. Lo hicieron en el despacho de Sánchez. Esa misma semana, ambos líderes se fotografiaban en los jardines de Moncloa y en la sala Tàpies del complejo. Pero ya ese mismo día Moncloa rebajó el protagonismo de Díaz. La estrategia sigue siendo la misma.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)

Otra decisión que demuestra que la relación entre PSOE y Unidas Podemos es diferente atañe a los maitines que se suelen celebrar semanalmente en Moncloa. Las reuniones de coordinación son los lunes, pero en ellas solo participan miembros del PSOE. Unidas Podemos ya no acude. La parte socialista del Gobierno explica que son citas de puesta en común de cara al día a día y que no es necesario que en ellas estén Díaz y Belarra. En la anterior etapa, llegaron a estar presentes en alguna reunión los portavoces parlamentarios, Adriana Lastra y Pablo Echenique.

Bolaños y Pérez Rey sellaron la metodología

El nuevo interlocutor preferente con Unidas Podemos es Félix Bolaños, que es quien se ha esforzado, por orden de Sánchez, en las últimas horas con sus socios. El lunes, el ministro de la Presidencia dirigía la comisión de seguimiento del pacto de gobierno que se celebró en el Congreso y que acabó pasadas las 21:15 sin acuerdo. Bolaños inmediatamente se dio cuenta de que había que activar otro tipo de negociación, sin implicar, eso sí, a Sánchez.

El hombre para todo del presidente convocó el martes, a las 8:00, antes del Consejo de Ministros, una segunda reunión, discreta, con Unidas Podemos. Se decidió reducir el número de integrantes. Fuentes de Moncloa indican que en este nuevo encuentro participaron el propio ministro de Presidencia y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Por la parte morada, fueron Díaz, Ione Belarra e Irene Montero quienes acudieron a la cita. Se decidió, por tanto, dejar fuera a Adriana Lastra y a Héctor Gómez. Tampoco hubo acuerdo. PSOE y UP siguieron negociando durante toda la tarde del martes.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el Congreso confederal de CCOO . (EFE)

El pacto para acordar la metodología de cara a la negociación de la reforma laboral se cerró este miércoles por la mañana a través de una conversación telefónica que mantuvieron Félix Bolaños y Joaquín Pérez Rey, el secretario de Estado de Empleo y Economía Social y, por tanto, mano derecha de Yolanda Díaz. Para el PSOE, es importante que exista "coordinación" y que la delegación de Trabajo —que liderará, eso nunca estuvo en discusión—, Economía y Seguridad Social pacte una posición conjunta. Para UP, la clave del acuerdo fue el punto 2: el próximo martes, 2 de noviembre, se celebrará una reunión presidida por el propio Sánchez en la que estarán Nadia Calviño, Díaz, María Jesús Montero, José Luis Escrivá y Pilar Alegría, para fijar la posición del Gobierno en la mesa de diálogo social para la reforma laboral. Esa postura del Ejecutivo de coalición será la misma que "los términos del acuerdo de gobierno de coalición". Díaz reclamaba pactar el contenido de dicha reforma.

Los anuncios sorpresa del PSOE

En los últimos días, UP ha denunciado que el PSOE no le ha informado de medidas importantes. Hubo un encontronazo con el bono cultural de 400 euros y la inclusión de los toros en el catálogo, que quedó fuera tras una llamada de Díaz a Iceta. Y también hubo un choque por el bono de 250 euros al mes para facilitar el acceso a la primera vivienda a jóvenes de entre 18 y 35 años. Sánchez lo dio a conocer durante su participación en el Foro Urbano de España, en Sevilla, pero los morados no sabían nada. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, declaró horas más tarde que el cheque no estaba incluido en las negociaciones de la normativa, “pero el presidente puede hacer los anuncios que considere oportuno”. Efectivamente, este bono juvenil para alquiler está recogido en los presupuestos a los que UP dio el visto bueno sin conocer esta medida. Las zancadillas son continuas.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no se han llamado ni cruzado mensaje alguno durante la que ha sido una de las peores crisis en el Gobierno de coalición. La reforma laboral ha puesto a prueba las costuras de una relación que desde el principio ha tenido altibajos, ruido público y que vaticina un periodo preelectoral de tensión. En esta ocasión, el presidente del Gobierno ha evitado interlocutar directamente con la vicepresidenta segunda, una decisión premeditada por Moncloa, indican fuentes gubernamentales, y que dista de la relación más cercana entre los dos socios en los primeros compases de la legislatura. Sánchez mira ya a 2023 y añade un punto más de distancia entre él y Díaz.

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