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Esperando a Zelenski: por qué tiene más relación con Grecia que con España
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Comparecencia sin concretar

Esperando a Zelenski: por qué tiene más relación con Grecia que con España

La comparecencia del presidente ucraniano en el Congreso no tiene fecha aún, tras hacer lo propio en Italia, Alemania, Suecia, Francia o Estados Unidos, entre otros. Los expertos creen que España no es una prioridad para él

Foto: El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dirigiéndose al Parlamento italiano. (EFE/Roberto Monaldo)
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dirigiéndose al Parlamento italiano. (EFE/Roberto Monaldo)
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Desde comienzos de marzo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, viene realizando una intensa gira virtual por los parlamentos de diversos países, aludiendo hábilmente a los traumas históricos de cada cual —el Muro de Berlín, el Holocausto, Pearl Harbour— para pedir una mayor ayuda frente a la invasión rusa. Una gira que, de momento, no ha incluido el Congreso de los Diputados, pese a que la presidenta de la cámara, Meritxell Batet, lleva desde el 15 de marzo tratando de negociar con la embajada ucraniana una intervención telemática del dirigente. Un síntoma, apuntan los expertos, de la pérdida de peso de España en el plano internacional y militar, lastrada en gran medida por sus diferencias internas con Unidas Podemos en la coalición. No es una prioridad para Zelenski.

Por el momento, Zelenski eligió para hablar, vestido de verde militar, los parlamentos de Suecia, Francia, Japón, Italia, Israel, Alemania, Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, además de la Eurocámara. En el caso español, la presidencia del Congreso indicó este viernes a El Confidencial que está "en permanente contacto" con la legación diplomática ucraniana en Madrid para "cerrar la fecha y la hora" de ese discurso telemático.

Esta tardanza, según Francesc Serra, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene que ver con la escasa relevancia militar de España en el conflicto. "Ucrania busca países fuertes en el ámbito de seguridad. España tiene muchas virtudes, pero no apuesta fuerte por tener un ejército poderoso ni mucha capacidad de toma de decisiones en el ámbito de la seguridad internacional. Por eso, a Ucrania lo que le interesa es Israel, Canadá, Italia y, por supuesto, Francia, Estados Unidos y Reino Unido. Es normal que Zelenski tenga sus prioridades", indica el profesor Serra en una entrevista con El Confidencial. Por otro lado, a Pedro Sánchez "tampoco le interesa exhibir músculo (en la cuestión de Ucrania) cuando no hay unanimidad en el Gobierno".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Elvira Urquijo A)

Una falta de unanimidad que se manifestó al inicio de la invasión rusa, cuando el ala morada del Ejecutivo se opuso al envío de armamento a Ucrania, antes de acatar el giro del presidente el 2 de marzo, anunciando en el Congreso que España sí enviaría "material militar ofensivo" a "la resistencia ucraniana", aparte del mecanismo mancomunado de compra y envío de armas decidido por la UE el domingo 27 de febrero.

La interlocución de Sánchez con Zelenski ha sido discreta. Desde el inicio de la invasión rusa, la madrugada del 24 de febrero, los dos líderes no hablaron hasta tres días después. En un tuit, Sánchez manifestó a Zelenski "todo el apoyo y solidaridad de España ante la intolerable invasión de Putin" y anunció ese mismo día el envío de dos aviones del Ejército del Aire con 20 toneladas de equipos de material no letal (cascos, chalecos antibalas, detectores de minas, medicamentos y material médico).

El contexto ya había cambiado, con movimientos sísmicos desde la víspera, como los anuncios de Alemania y Suecia de enviar armas a Ucrania, la primera dejando atrás la amigable prudencia de la era Merkel, y la segunda saliendo de su tradicional neutralidad. De manera que Zelenski le afeó a Sánchez su cautela, omitiendo toda mención a la conversación en su hilo de Twitter, por lo demás muy detallado respecto a contactos diplomáticos. Entre ellos, el mantenido ese mismo día con el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, al que dio las gracias por el cierre del espacio aéreo luso a aviones de Rusia, el apoyo a la desconexión de bancos del sistema SWIFT y la decisión de aportar armas a la resistencia ucraniana.

"Tanto Albares como Robles y Borrell en Bruselas decían que era inevitable el envío de armas, porque todo el mundo lo estaba haciendo"

José Ignacio Torreblanca, politólogo y director de la oficina madrileña del European Council on Foreign Relations (ECFR), remarca que antes incluso de la invasión rusa, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, estaba siendo muy firme al denunciar la presión y el chantaje de Moscú. "Tenía un discurso bastante potente y los embajadores acreditados aquí se quedaron impresionados. Ellos tenían todavía el recuerdo de la guerra de Georgia, en 2008, cuando Zapatero y Moratinos se quedaron en el pelotón de los más blandos y menos comprometidos", explica.

Torreblanca cree que Pedro Sánchez anduvo unos días "con el pie cambiado" en la cuestión del envío de armas por las reticencias de Unidas Podemos, que lo sumió en una "lógica interna" y en un "exceso de celo y prudencia". Sin embargo, y finalmente, "tanto Albares como la ministra de Defensa Margarita Robles y Josep Borrell en Bruselas decían que era inevitable el envío de armas, porque todo el mundo lo estaba haciendo". Eso sí, coincide en que "para Zelenski no somos un país absolutamente esencial", por lo que ha preferido dirigirse "a los que le importan, y a los que pueden movilizar más".

Segunda conversación

La segunda conversación telefónica se produjo el 9 de marzo, 24 horas después de la visita de Pedro Sánchez a las tropas de la OTAN en Letonia. Esta vez, el presidente ucraniano sí dio las gracias públicamente a su homólogo español, vía Twitter, por la "solidaridad" con Ucrania y su "fuerte apoyo". Este mismo jueves 24 de marzo, Sánchez ahondó en esta vía anunciando, tras la cumbre extraordinaria de la OTAN en Bruselas, el envío de más material ofensivo y defensivo "en los próximos días", que se sumará al de inicios de mes (1.370 lanzagranadas anticarro, 700.000 cartuchos de munición y ametralladoras ligeras).

Foto: El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/EPA/Julien Warnand)

La discreción de Sánchez contrasta obviamente con la pujanza de los países bálticos o Polonia, directamente amenazados por el planteamiento ruso de máximos de que la OTAN retire su presencia hasta las fronteras de 1997, el año en que se expandió a esa parte del continente. Pero también con la visibilidad que han podido tener otros países como Grecia. Recientemente, Zelenski agradeció al ministro griego de Exteriores, Nikos Dendias, su ofrecimiento de acompañar él mismo un envío de ayuda humanitaria a Mariúpol, una ciudad especialmente vinculada con ellos, ya que desde el siglo XVIII cuenta con una notoria presencia de la diáspora helénica.

El ministro Dendias hizo el anuncio tras recibir en Atenas al cónsul de Grecia en Mariúpol, Manolis Androulakis, último diplomático europeo en esa ciudad cercana al Donbás y arrasada por la ofensiva rusa. Este mismo viernes, el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, invitó a Zelenski a que se dirija al Parlamento de su país.

Desde comienzos de marzo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, viene realizando una intensa gira virtual por los parlamentos de diversos países, aludiendo hábilmente a los traumas históricos de cada cual —el Muro de Berlín, el Holocausto, Pearl Harbour— para pedir una mayor ayuda frente a la invasión rusa. Una gira que, de momento, no ha incluido el Congreso de los Diputados, pese a que la presidenta de la cámara, Meritxell Batet, lleva desde el 15 de marzo tratando de negociar con la embajada ucraniana una intervención telemática del dirigente. Un síntoma, apuntan los expertos, de la pérdida de peso de España en el plano internacional y militar, lastrada en gran medida por sus diferencias internas con Unidas Podemos en la coalición. No es una prioridad para Zelenski.

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