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"Cabemos todas": la lección de la calle a las que dividen al feminismo
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La reivindicación de la mujer por el 8-M

"Cabemos todas": la lección de la calle a las que dividen al feminismo

Las manifestaciones por el 8-M se separaron en dos, en Madrid y otras muchas ciudades. De un lado, partidarias de la ley trans, del otro, defensoras de la abolición de la prostitución. Y un gran telón pacifista de fondo

Foto: Manifestación por el Día Internacional de la Mujer en Madrid. (EFE/Miguel Osés)
Manifestación por el Día Internacional de la Mujer en Madrid. (EFE/Miguel Osés)

Dos años después de la manifestación del 8-M antes de la llegada de la pandemia, y tras el fracaso de convocatoria de 2021, que culminó en una concentración espontánea, los colectivos feministas de Madrid han vuelto a tomar las calles. Los trenes de cercanías de la estación de Atocha estaban a rebosar desde las seis de la tarde, una hora antes de la hora oficial de la concentración. El morado volvía a colorear la ciudad, pero esta vez surgían dudas. Una mujer hablaba al teléfono con una compañera, “¿pero nosotras a qué manifestación vamos entonces? Que no me entero”. Y es que la disputa entre los colectivos ha provocado que, por primera vez, se hayan convocado dos recorridos diferentes.

En Atocha se hablaba de inclusión, de feminismos en plural y de derechos LGTBi. En Gran Vía se gritaba que “ser mujer no es un sentimiento” y que “la lucha debe ser abolicionista”. Se abre el debate entre un movimiento acostumbrado a las críticas y con múltiples aristas, aunque nunca antes se había presentado con una escisión de manifestantes. Tras el éxito de la concentración de 2018 —con la furia encendida con el caso de la violación de la Manada—, Madrid pareció concienciarse de la finalidad del movimiento.

Miles de mujeres salen a la calle en toda España para reivindicar la igualdad por el 8-M

La división que recorre el movimiento feminista no es ajena a la clase política, aunque este martes por la tarde se podría decir que el Gobierno al completo y otros partidos se han volcado con la manifestación de Atocha, la convocada por la Comisión del 8-M, la entidad que desde hace años organiza la protesta. El PSOE ha confirmado la presencia de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, además de las ministras Carolina Darias, Isabel Rodríguez, Pilar Llop, Pilar Alegría, Diana Morant y Raquel Sánchez. Y tras la pancarta de Podemos, Irene Montero y Ione Belarra. También ha participado la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís (Ciudadanos).

Esta última tuvo que abandonar la manifestación en 2020 por empujones y abucheos de las manifestantes al grito de "fuera fascistas de nuestros barrios". Si bien la convivencia ha sido más pacífica en esta ocasión, desde la comisión indican que "lo que pedimos es coherencia política y que se ejecute todo lo que exigimos en el manifiesto". Por su parte, la vicealcaldesa ha declarado en medios de comunicación que Ciudadanos se une un año más al 8 de marzo porque "son así de tozudos" y porque "no será aquí donde nos discriminemos a nosotras mismas".

Sin embargo, uno de los rostros más visible del PSOE en la lucha feminista, Carmen Calvo, no ha participado este año. Ni en una ni en otra manifestación. Fue ella precisamente, antes de salir del Gobierno, la que mantuvo un agrio encontronazo con Montero a cuenta de la ley LGTBi y trans. En parte, las dos representan las dos corrientes que recorren el movimiento feminista y que este año han optado por convocatorias diferencias. Ambas son partidarias de la abolición de la prostitución —esta fue una de las promesas estrella con las que Sánchez clausuró el 40º Congreso Federal del PSOE, celebrado en Valencia—, pero sus posturas son completamente contrapuestas en lo que a la autodeterminación de género se refiere.

placeholder Varias refugiadas afganas se manifiestan en Atocha. (E. C.)
Varias refugiadas afganas se manifiestan en Atocha. (E. C.)

De hecho, Ángeles Álvarez, feminista histórica, exdiputada del PSOE y miembro de la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, participaba en la manifestación alternativa de la Gran Vía. "La agenda feminista no es la agenda que nos imponen los proxenetas, no es de quienes alquilan mujeres con fines reproductivos, no es de aquellos que quieren borrar el sexo registral, porque todo ello afecta a los derechos básicos de las mujeres", ha defendido.

La división

Este martes, Victoria y Beatriz se han manifestado en lugares distintos. No se conocen y puede que no lo hagan nunca. La primera es una mujer transexual migrante desde Honduras. Fue candidata del Partido de Libertad y Refundación y la cara visible de la comunidad LGTBi del mismo. Por ello, y por los altos índices de transfobia en el país, buscó asilo en España. “Encontrar trabajo como mujer trans migrante en España, al igual que conseguir la documentación con tu nombre, es muy complicado. Muchas me dicen que se dedican a la prostitución porque no les queda otra. ¿Qué pueden hacer si no para comer? Si tuviéramos el mercado laboral más accesible, se reduciría el trabajo sexual, seguro”.

Beatriz, por su parte, es miembro del Movimiento Feminista de Madrid. Reivindican el abolicionismo de la prostitución, la pornografía, la gestación subrogada, la brecha salarial y critican algunos puntos de la ley trans. Esta última permite la autodeterminación de género desde los 14 años. “Es un peligro para la infancia y colabora con el borrado de las mujeres. Si alguien tiene disforia, que cambie de sexo, pero tiene que haber un control, no pueden elegirlo sin más”.

placeholder Victoria, una mujer trans originaria de Honduras. (E. C.)
Victoria, una mujer trans originaria de Honduras. (E. C.)

Ambas representan las dos caras de la moneda. “Es la doble moral hacia la comunidad transexual”, continúa Victoria. Pero la falta de consenso ha culminado en que la Comisión del 8-M (que convoca la concentración cada año) confiese que siente “pena, porque al final todas queremos lo mismo”, reivindica Arantxa, miembro de la entidad.

A lo largo del recorrido de Atocha a Colón, se han ido acercando más personas tras el llamado de “no nos mires, únete”. La Delegación del Gobierno ha estimado la participación de hasta 50.000 mujeres. Desde el manifiesto de la comisión, criticaban el escaso presupuesto de las administraciones para combatir la violencia machista, el retroceso de libertades de la comunidad LGTB y la diversidad del feminismo.

A esta concentración han asistido un grupo de 20 mujeres afganas. Hasina es una doctora recién entrada en la treintena. Se instaló en Madrid hace dos semanas huyendo del régimen talibán. “En Afganistán tenía una asociación para proteger a las mujeres de la situación que estamos viviendo ahora mismo”. Explica que las dificultades en su país le trajeron hasta aquí y hoy se manifiesta junto a sus compañeras con el fin de “alzar mi voz por las que están allí. Muchas están en la cárcel, estamos sufriendo y nos están coartando todas las libertades”.

Foto: Bebés nacidos en Kiev mediante gestación subrogada, en 2020. (EFE/Sergey Dolzhenko)

Por su parte, la concentración alternativa ha registrado 6.000 manifestantes. Lola es una mujer de 95 años que ha acudido acompañada de su nieta Blanca. Llevan yendo juntas desde hace tres años. La anciana habla alto y claro. “Tenemos que venir al 8-M para que vean que estamos infelices y humilladas y tenemos que ser libres y con poderío”. Ante la pregunta de por qué ha decidido acudir a esta concentración en lugar de la general, no ha dado distintivos claros.

"Un movimiento plural"

¿Es incompatible ser abolicionista y transincluyente? Desde la Comisión del 8-M apuestan por el no. “Este es un espacio donde cabemos todas. Es muy grande, muy plural, y estamos en la búsqueda de consenso constante. Hay mujeres de todo tipo de ideología y pensamiento, incluidas las abolicionistas”, aclaran. Y muchas hoy se han preguntado a qué manifestación debían acudir si consideran que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, pero están a favor de la autodeterminación de género para la comunidad transexual. En su mayoría, han elegido la de Atocha, aunque las abolicionistas mantienen que “el feminismo es singular y no puede haber una sociedad que se propugne igualitaria si se puede violar a una mujer a cambio de un billete”.

placeholder Lola, de 95 años, acude a la manifestación de Gran Vía con su nieta Blanca. (E. C.)
Lola, de 95 años, acude a la manifestación de Gran Vía con su nieta Blanca. (E. C.)

Y aunque desde la alternativa mantienen que la base de la discriminación hacia las mujeres tiene su origen en los estereotipos de género asociados con el sexo, los puntos en común se multiplican. En ambas concentraciones se ha celebrado la reciente despenalización del aborto en Colombia y se ha condenado la situación de vulnerabilidad de las mujeres gestantes, con especial hincapié en las ucranianas. Desde Gran Vía, tampoco han faltado los gritos de "Sánchez dimisión" porque "no están haciendo nada contra los feminicidios" y "es una traición por su parte".

Esta escisión del movimiento sí preocupa a más de una. La comisión mantiene su decepción con la separación e incide en que "apostar por el consenso es lo que nos une". Villacís ha reivindicado que el 8-M es "la causa de todas las mujeres" y Montero, por su parte, ha preferido celebrar la vuelta a las calles porque "es la mejor de las noticias" retomar las reivindicaciones tras el parón pandémico. "Me estoy agobiando porque ya no sé ni lo que pienso". Este ha sido el mensaje de muchas jóvenes en sus redes sociales a lo largo de este martes envueltas en un mar de dudas. Y entre encontronazos y disputas, más de 56.000 mujeres han salido a manifestarse a escasos kilómetros unas de otras al ritmo de Rigoberta Bandini y su 'Ay, mamá'.

Dos años después de la manifestación del 8-M antes de la llegada de la pandemia, y tras el fracaso de convocatoria de 2021, que culminó en una concentración espontánea, los colectivos feministas de Madrid han vuelto a tomar las calles. Los trenes de cercanías de la estación de Atocha estaban a rebosar desde las seis de la tarde, una hora antes de la hora oficial de la concentración. El morado volvía a colorear la ciudad, pero esta vez surgían dudas. Una mujer hablaba al teléfono con una compañera, “¿pero nosotras a qué manifestación vamos entonces? Que no me entero”. Y es que la disputa entre los colectivos ha provocado que, por primera vez, se hayan convocado dos recorridos diferentes.

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