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El gran dilema de Feijóo: cordón sanitario a Vox o convivencia con la "extrema derecha"
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NUEVA ETAPA EN EL PP

El gran dilema de Feijóo: cordón sanitario a Vox o convivencia con la "extrema derecha"

Distintas voces en el PP piden abrir un debate ideológico en el congreso extraordinario de abril. Mañueco acelerará las negociaciones con Abascal para evitar que salpiquen al gallego

Foto: El presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Lavandeira)
El presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Lavandeira)
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Junto a País Vasco y Navarra, Galicia es un agujero negro para Vox. En las últimas autonómicas, las de julio de 2020, solo 26.797 gallegos escogieron su papeleta, apenas un 2% del total. En las generales de noviembre tampoco consiguieron hacerse con ninguno de los 23 escaños en liza. Alberto Núñez Feijóo nunca ha tenido que enfrentarse al problema de qué hacer con la "extrema derecha" en Galicia, como él mismo denomina a los de Santiago Abascal. Ha encadenado cuatro mayorías absolutas desde 2009 y, mientras Pablo Casado peleaba por escapar de las garras de Vox, él gozaba de una situación privilegiada. Pero la realidad ha cambiado. El barón gallego se subirá al tren de Madrid y será ungido a principios de abril como nuevo líder del PP, un puesto que implica afrontar el que sin duda será uno de los grandes dilemas de su mandato: ¿qué hacer con Vox?

Diferentes fuentes populares coinciden en que definir la convivencia con Santiago Abascal será "uno de los grandes desafíos" del próximo presidente del Partido Popular. A nadie se le escapa que Feijóo es uno de los dirigentes del PP que peor relación mantiene con Vox, pero insisten en el mensaje de que la coyuntura nacional nada tiene que ver con los algodones sobre los que se ha movido el presidente de la Xunta en su territorio. La formación situada a la derecha del PP cuenta con 52 escaños en el Congreso y goza de una tendencia al alza que podría dispararle a los 70 diputados, según algunos sondeos. La peor crisis de la historia del PP ha engordado también sus perspectivas y, a la espera de cómo se materialicen los cálculos demoscópicos, lo que nadie duda en el PP es que Vox será un actor clave para definir el color político en La Moncloa en 2023.

Foto: El presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Lavandeira)

En algunos sectores del partido comienzan a despertar ciertos recelos sobre cómo el barón gallego, de perfil moderado y centrista, podrá contener realmente a Vox cuando se midan en las urnas. "Feijóo es el regreso del PP de Rajoy", zanjan fuentes populares. "No tiene el perfil para frenar a Vox, pero sí para competir con Sánchez", avanza algún diputado. Las voces consultadas sugieren que la clave de su estrategia con Santiago Abascal estará en los fieles de los que decida rodearse y la cuota que tengan en su equipo perfiles más conservadores o de la cuerda de Isabel Díaz Ayuso, proclive a tender puentes a su derecha y no a volarlos. En el PP asoma también la hipótesis de que, llegado el caso, Feijóo priorizaría una gran coalición con el PSOE antes de tener que convivir con Vox. Pero, por el momento, como reconocen todas las fuentes consultadas, las teorías en torno a la línea política del gallego son solo eso.

"Feijóo no tiene el perfil para frenar a Vox, pero sí para competir con Sánchez"

Ese es precisamente el motivo por el que empiezan a surgir voces en el partido que piden que el congreso extraordinario que se celebrará los días 2 y 3 de abril incluya un debate de ponencias para definir la línea estratégica, programática e ideológica del partido en la 'era Feijóo'. Al tratarse de un cónclave no ordinario y urgente, las ponencias no son obligatorias y pueden excluirse del cónclave. Fue este el caso del último congreso nacional del PP, cuando Pablo Casado se impuso a Soraya Sáenz de Santamaría para hacerse con las riendas del partido. Todos los detalles del XX congreso de los populares están aún por definir. Su organización se ha encargado a Esteban González Pons que, en el seno del comité organizador y con el concurso de representantes de todas las comunidades, decidirá cómo se estructura el evento una vez se convoque oficialmente.

En el equipo de Feijóo alimentan la incógnita respecto a la hoja de ruta que seguirá el presidente porque "ni siquiera ha presentado aún su candidatura" al congreso popular. No lo hizo siquiera en la reunión privada que mantuvo con Pablo Casado y el resto de dirigentes territoriales el pasado miércoles en Génova, donde todos los presidentes autonómicos sin excepción pidieron a Feijóo que diese un paso adelante. "Agradezco que piensen que soy una persona adecuada para presentarse. Pero seguro que hay otras personas que también son adecuadas", manifestó el gallego de madrugada, a la salida de la reunión en la sede nacional del partido.

Vox y "Jordi Feijóo"

Al menos hasta la fecha, la relación entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal ha sido de todo menos amistosa. Vox siempre ha afeado al gallego su discurso "nacionalista" —llegaron a calificarle como "Jordi Feijóo", comparándole con los separatistas catalanes— y ha planteado una afrenta contra el dirigente que dura años por "asumir toda la agenda totalitaria de la izquierda", especialmente en materia lingüística.

El barón popular, por su parte, ha defendido a capa y espada un galleguismo amplio e integrador, la "nacionalidad histórica" de Galicia y su política lingüística frente a los ataques de Vox. "Aquí somos gallegos y somos españoles. No necesitamos ni el carné de gallegos que reparten los nacionalistas ni el carné de españoles que reparten Ciudadanos y Vox", difería el dirigente hace unos años.

A Feijóo tampoco le ha temblado el pulso a la hora de levantar un cordón sanitario a los de Santiago Abascal o, al menos, a explorar todas las opciones posibles antes de mirar a su derecha. En las últimas autonómicas, llegó incluso a construir un muro y negó cualquier acercamiento que implicase estrecharle la mano a Santiago Abascal. "Si ustedes quieren que Feijóo se vaya de la Xunta, voten a Vox", llegó a manifestar en la campaña de las elecciones gallegas de 2020. Más recientemente, con motivo de las autonómicas en Castilla y León, el gallego se posicionó a favor de la abstención del PSOE para facilitar la investidura de Alfonso Fernández Mañueco, lo que podría haber evitado una intervención de Vox en el ejecutivo popular.

Mañueco no condicionará a Feijóo

La hoja de ruta de Pablo Casado pasaba porque la relación con Vox se limitase a pactos puntuales en materia programática. El todavía presidente del partido fijó una línea roja: no compartirían gobiernos con los de Santiago Abascal. Esa, al menos, era la premisa de la dirección nacional hasta que los resultados electorales en Castilla y León desmontaron el discurso del líder del PP. Alfonso Fernández Mañueco accedió a negociar con "todas las fuerzas políticas" para llegar a acuerdos de investidura, pero, tal y como informó El Confidencial, no se sacrificaría por su jefe de filas y abriría las puertas a Juan García-Gallardo a la vicepresidencia antes que repetir elecciones.

La caída de Pablo Casado rompió definitivamente las ataduras que podía tener el barón popular para pactar con Vox, pero los acuerdos que se rubriquen en las Cortes de Castilla y León no "mancharán" la nueva era de Feijóo ni tampoco marcarán un precedente. Fuentes populares aseguran que Mañueco acelerará las negociaciones con Vox para cerrar cuanto antes un acuerdo de investidura, de modo que el aún hipotético pacto con los de Abascal llegaría antes de que el barón gallego sea entronizado como líder del PP.

Foto: Juanma Moreno Bonilla saluda a Alberto Núñez Feijóo en Sevilla. (María José López/Getty Images)

A la espera de la hoja de ruta que marque Feijóo, en Vox valoran de forma positiva el ascenso del gallego al frente del PP. Las relaciones con Casado estaban rotas desde el discurso que pronunció este durante la moción de censura de Abascal contra Sánchez, y en el partido no se cierran a llegar a acuerdos con Feijóo llegado el momento, a pesar de las guerras del pasado. En Vox creen que la llegada del gallego les permitirá seguir creciendo a la derecha del PP, pues el discurso del presidente de la Xunta se sitúa muy lejos de sus postulados y, por lo tanto, creen no calaría en su electorado, sino más bien en el de Ciudadanos y en el ala más moderada del PSOE.

Junto a País Vasco y Navarra, Galicia es un agujero negro para Vox. En las últimas autonómicas, las de julio de 2020, solo 26.797 gallegos escogieron su papeleta, apenas un 2% del total. En las generales de noviembre tampoco consiguieron hacerse con ninguno de los 23 escaños en liza. Alberto Núñez Feijóo nunca ha tenido que enfrentarse al problema de qué hacer con la "extrema derecha" en Galicia, como él mismo denomina a los de Santiago Abascal. Ha encadenado cuatro mayorías absolutas desde 2009 y, mientras Pablo Casado peleaba por escapar de las garras de Vox, él gozaba de una situación privilegiada. Pero la realidad ha cambiado. El barón gallego se subirá al tren de Madrid y será ungido a principios de abril como nuevo líder del PP, un puesto que implica afrontar el que sin duda será uno de los grandes dilemas de su mandato: ¿qué hacer con Vox?

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