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La resaca de la reforma laboral acrecienta las diferencias entre Podemos y Díaz
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NI CIERRE DE FILAS NI SINTONÍA EN EL DISCURSO

La resaca de la reforma laboral acrecienta las diferencias entre Podemos y Díaz

Una parte del partido sintoniza con la deslegitimación que ERC y Bildu hacen sobre la ministra. El silencio de la dirección de Podemos, y de Iglesias, contribuyó a avivar las críticas

Foto: La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el portavoz de En Comú Podem y presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens. (EFE/Kiko Huesca)
La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el portavoz de En Comú Podem y presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens. (EFE/Kiko Huesca)

La negociación sobre la reforma laboral ha dejado heridas en el bloque de investidura, pero también en el seno de Unidas Podemos. La ruptura de puentes de ERC y EH Bildu ha dejado entrever dudas sobre el proyecto estrella de Yolanda Díaz. Unos recelos que ya venían visibilizándose de forma más sibilina por el escaso entusiasmo con el que desde la dirección de Podemos se defendió esta reforma. Principalmente, en comparación a otras confluencias como IU o En Comú Podem, así como respecto a otras normas con el sello morado. "Silencios paradigmáticos", según lo calificó el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, para dar a entender que su posición crítica era comprendida por algunos actores "en ese mundo" de Unidas Podemos. Algunas voces en el espacio morado reprocharon, en la misma línea que los republicanos, que se otorgase "derecho a veto" a la patronal y que el diálogo social se autorizase como "espacio legislativo alternativo" al Congreso.

Las ministras moradas Ione Belarra e Irene Montero ya se ausentaron del debate sobre la reforma laboral, media hora después de que comenzase, para protagonizar un acto sobre la ley de familias que promueven desde el Ministerio de Derechos Sociales. Desde su entorno, se excusó su ausencia porque se trataba de un acto que había sido programado ya en el mes de noviembre. En este contexto realizaron un anuncio de calado sobre un permiso retribuido de siete días para cuidar a familiares que se interpretó como una contraprogramación. La propuesta acaparó los focos mientras Díaz defendía en la tribuna del Congreso su proyecto. En la bancada azul del Ejecutivo la respaldó el ministro de Universidades, Joan Subirats, que pertenece a los comunes, mientras que el ministro de Consumo, Alberto Garzón, no pudo acudir al haber contraído coronavirus.

Díaz: ''Lo que ha sido capaz de conseguir el acuerdo social, lo destruye la política''

Para la formación morada debe quedar enterrada cualquier opción que no pase por apoyarse en los socios parlamentarios, encabezados por ERC. En esta línea, anticipan que en sus proyectos sí se han esforzado por incluir "cláusulas anti Ciudadanos" de modo preventivo. Fuentes moradas del Gobierno aseguran tener blindado el bloque de investidura en las iniciativas parlamentarias que vayan a presentar en un futuro o en las leyes tanto de sus ministerios como las que se hayan encargado de negociar con el PSOE. En este sentido, estas mismas fuentes hacen referencia a que en la ley de vivienda, cuyo contenido fue negociado con el PSOE por la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, "nos encargamos de incluir aspectos incompatibles con la derecha", como sería la limitación al precio de los alquileres.

Este aspecto de la ley se convirtió en una línea roja para los morados, hasta el punto de que hizo encallar la mesa de negociación durante meses, retrasando casi un año la aprobación de la norma según el calendario previsto. Finalmente, fue aceptado por la parte socialista fruto de un acuerdo paralelo para consensuar el proyecto de presupuestos. En el paquete de leyes de Igualdad, que a grandes rasgos respaldan desde la formación naranja, como en el caso de la ley trans o la norma conocida como 'solo sí es sí', los morados se muestran escépticos ante las enmiendas que anunciaron para reforzar "las garantías jurídicas" del texto.

Foto: Yolanda Díaz y Rufián, en el Congreso. (EFE/Emilio Naranjo)

Visualizar la reconstrucción del bloque de investidura se ha convertido en la nueva máxima de Podemos, con especial atención a ERC y EH Bildu. Así lo verbalizaban las ministras de Derechos Sociales e Igualdad este lunes, durante un debate sobre la futura reforma fiscal que promoverá el Gobierno organizado por Podemos y al que acudieron representantes de los republicanos y los soberanistas vascos. Belarra recalcó la necesidad de mantener los acuerdos "con la mayoría plurinacional y progresista" y Montero agradeció la presencia de quienes calificó como "nuestros socios y compañeros" para avanzar que trabajarían conjuntamente.

Una mano tendida en la línea política marcada por el exlíder del partido y exvicepresidente Pablo Iglesias, para quien tras la reforma laboral se debe "reflexionar sin triunfalismos". Según Iglesias, durante su análisis este lunes en RAC1, "el PSOE impuso la lógica de la geometría variable", contra la que peleó en las negociaciones para los primeros presupuestos logrando finalmente priorizar el bloque de la investidura. Ante ello, ha llamado a evitar las "peleas con ERC y EH Bildu, con quienes es importante construir una estrategia para que el PSOE no vire a la derecha". Como ya ha comenzado a hacer Podemos, conminó a su espacio a "tomar nota y empezar a coser lo descosido" porque, concluyó, "me horroriza ver a gente de izquierda peleándose entre sí".

Foto: Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz. (Reuters/Juan Medina) Opinión

Estas posiciones chocan con el estado de ánimo en el Ministerio de Trabajo y el malestar contra ERC transmitido tanto en público como en privado por el entorno de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. A los republicanos les ha criticado que "con la vida de la gente y con las cosas de comer no se juega". Frente a la empatía que desde Podemos están mostrando hacia ERC, Díaz ha tenido un duro tono hacia sus "interlocutores que creían que no había peligro" de que se tumbase la reforma laboral. "En política hay que ser coherentes y tendrán que explicar algunas cosas. Si yo me equivoco he de tomar medidas, y si lo hacen los demás, quizá también", conminó en referencia a los socios del bloque de investidura.

Las fisuras entre la dirección de Podemos y Yolanda Díaz por la reforma laboral se suman a las diferencias estratégicas respecto al lanzamiento de su proyecto político. Un proceso que ahora la vicepresidenta segunda ha pausado. El inicio del denominado 'proceso de escucha' con la sociedad civil estaba previsto para principios del mes de enero y sigue sin fecha. No hay nada todavía decidido, explican fuentes del entorno de Díaz, aunque no descartan que se aplace unos meses más. "Es posible que comience antes de verano", avanzaban estas mismas fuentes, para asegurar que la prioridad ahora es la negociación de la subida del salario mínimo y la agenda política del ministerio. El plan fijado está pendiente de revisar y volver a discutir.

Foto: Iglesias y Díaz, durante el traspaso de la Vicepresidencia segunda. (EFE/Mariscal)

Desde Podemos, en cambio, se presiona por acelerar cuanto antes el proceso para definir el papel de los partidos y avanzar la candidatura ante la eventualidad de un hipotético adelanto electoral decidido por Moncloa. En un contexto de incertidumbre para el futuro de las siglas dentro del proyecto electoral de Díaz, el objetivo de sus dirigentes pasa por mantener Podemos como la "nave nodriza" de lo que denominan frente amplio. Sin perder el protagonismo que ahora tienen ni diluir su identidad en un espacio político "trabado solamente por el carisma y la fuerza política de quien los representa". Los planes de la vicepresidenta, quien insiste en que "esto no va de partidos", transitan por otros derroteros. A la construcción de un perfil como independiente añade su ánimo por distanciarse de Podemos.

La resaca de la reforma laboral está haciendo emerger unas diferencias estratégicas que hasta ahora se intentaban esconder. Sus bases no entenderían un conflicto con su principal activo y supondría ir a contracorriente de una dinámica sin vuelta atrás que podría pasarles por encima. Sus votantes potenciales, y sobre todo los que se han quedado por el camino o están desmovilizados, ya han resintonizado con Díaz como su referente. Sin embargo, la reforma laboral y la deslegitimación desde la izquierda por parte de ERC y EH Bildu han hecho que un ala del partido compartiera estas críticas. El silencio de Iglesias también contribuyó a avivarlas, con un sector de Unidas Podemos que apostó por cambios durante la tramitación parlamentaria. El cierre de filas tiene fisuras, al igual que el frente amplio de Díaz.

La negociación sobre la reforma laboral ha dejado heridas en el bloque de investidura, pero también en el seno de Unidas Podemos. La ruptura de puentes de ERC y EH Bildu ha dejado entrever dudas sobre el proyecto estrella de Yolanda Díaz. Unos recelos que ya venían visibilizándose de forma más sibilina por el escaso entusiasmo con el que desde la dirección de Podemos se defendió esta reforma. Principalmente, en comparación a otras confluencias como IU o En Comú Podem, así como respecto a otras normas con el sello morado. "Silencios paradigmáticos", según lo calificó el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, para dar a entender que su posición crítica era comprendida por algunos actores "en ese mundo" de Unidas Podemos. Algunas voces en el espacio morado reprocharon, en la misma línea que los republicanos, que se otorgase "derecho a veto" a la patronal y que el diálogo social se autorizase como "espacio legislativo alternativo" al Congreso.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)
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