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Pugna de exministros por los cargos: Uribes pidió ir al Vaticano en lugar de Celaá
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LA VIDA DESPUÉS DE MONCLOA

Pugna de exministros por los cargos: Uribes pidió ir al Vaticano en lugar de Celaá

El extitular de Cultura quería ser embajador en la Santa Sede, pero Sánchez optó por la que fuera portavoz. Campos y González Laya tampoco consiguieron sus aspiraciones

Foto: Fotografía de archivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Isabel Celaá y José Manuel Rodríguez Uribes. (EFE/Mariscal)
Fotografía de archivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Isabel Celaá y José Manuel Rodríguez Uribes. (EFE/Mariscal)
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Cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevó a cabo el pasado verano su primera gran crisis de Gobierno, fueron muchos los ministros salientes que se enteraron ese mismo día. Muchos no lo esperaban y desde ese momento han estado intentando gestionar su futuro pos-Moncloa con más o menos suerte. Ese 10 de julio por la mañana, los teléfonos de muchos sonaron por sorpresa. No esperaban su salida. A principios de diciembre, era la exministra de Educación Isabel Celaá la que recibía una buena noticia. El presidente le ofreció ser embajadora en El Vaticano. El nombramiento fue toda una sorpresa, ya que se hizo público durante un puente y sin esperar a recibir el visto bueno de la Santa Sede a la candidata. Días después, se supo que la vicepresidenta Yolanda Díaz iría a ver al Papa en visita privada. Para muchos, la designación exprés de Celaá se debería a un nuevo episodio de la pugna entre la ministra más valorada del Gobierno y el presidente Sánchez.

Disputas entre socios de coalición aparte, en este baile hubo un tercero en discordia que acabó damnificado. Según ha podido saber El Confidencial, el exministro de Cultura José Manuel Rodríguez Uribes pidió a Sáchez ocupar el puesto en El Vaticano que finalmente recayó en la exportavoz del Ejecutivo. Uribes es uno de esos ministros que no querían dejar su cargo y fue sustituido por Miquel Iceta sin esperarlo. De hecho, este último se enteró el mismo sábado a las 10:20. Su compañero en el PSC, Salvador Illa, tampoco fue informado de los cambios. Era la primera vez que no se contaba con los socialistas catalanes.

Foto: Carmen Calvo y José Luis Ábalos. (EFE)

Otro de los que fueron informados en el último minuto y tras pasar por el trago de aprobar los indultos a los líderes del 'procés' fue el extitular de Justicia Juan Carlos Campo. En privado, no ha ocultado su malestar con Sánchez por su relevo. Su móvil sonó esa mañana y pese a que intentó recolocarse posteriormente, sus peticiones no fueron escuchadas. Este medio contó que Campo se habría propuesto como candidato de consenso entre PP y PSOE en la renovación del Tribunal Constitucional. Contactó con negociadores de los socialistas y su nombre se barajó, pero el PP lo vetó por su exigencia de evitar que hubiese expolíticos. Tampoco logrará entrar en la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que se ha pospuesto 'sine die' tras la convocatoria de las elecciones en Castilla y León para el 13 de febrero.

En aquella lista negra también estaba la extitular de Exteriores Arancha González Laya. Como su compañero de Justicia, tuvo que prestar un difícil servicio a la causa de Sánchez. Gestionó y se involucró hasta la imputación en la polémica entrada en nuestro país del líder del Polisario, Brahim Gali. González Laya tuvo que declarar ante un juez por los permisos para ingresar en un hospital de La Rioja a Gali, que habría llegado con documentación falsa, pese a tener causas pendientes en la Audiencia Nacional. La exministra de Exteriores trasladó a su entorno su malestar con Moncloa. Su fulminante cese se interpretó como un gesto para recomponer las relaciones con Marruecos. El rey Mohamed VI no habría perdonado a Sánchez que visitara al francés Emmanuel Macron antes que a él, como manda la tradición. Además, González Laya fue muy dura con el país vecino cuando se produjo la avalancha migratoria sobre Ceuta. Hoy, ella ha quedado relegada a un comité de expertos de la UE y en calidad de exministra disfruta de su sueldo, escoltas y coche oficial.

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares (i), recibe la cartera ministerial de manos de su predecesora, Arancha González Laya. (EFE)

El caso de José Luis Ábalos fue más polémico. El que era el hombre fuerte de Sánchez en el partido fue descabalgado de su ministerio y de la cúpula de Ferraz. Pese a que tras su salida se publicaron informaciones sobre presuntos desmanes en varios paradores que se atribuyen a 'fuego amigo', el extitular de Transportes asegura que sigue en contacto con el Ejecutivo en su condición de portavoz de la Comisión de Interior. Otras fuentes corroboran que Ábalos “no perdona” y que se sintió “traicionado” por Sánchez. Ahora compagina la comisión de Interior con su papel de tertuliano televisivo. El mismo camino ha corrido la exvicepresidenta primera Carmen Calvo. Su salida de la Moncloa era casi una muerte anunciada. Pese a tener un papel destacado y llevar sobre sí temas tan delicados como la negociación con Zarzuela de los problemas del Rey emérito o la Ley de Memoria Democrática. La relación personal con el presidente era delicada y con un agradecimiento a los servicios prestados fue fulminada en favor del hoy todopoderoso Félix Bolaños. Calvo también preside una comisión, la de Igualdad, y es colaboradora radiofónica. Como otros de sus compañeros, también tuvo otras aspiraciones, como presidir el Consejo de Estado, pero en este puesto ya hay otra ex, María Teresa Fernández de la Vega, con excelentes relaciones con el actual Gobierno.

Cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llevó a cabo el pasado verano su primera gran crisis de Gobierno, fueron muchos los ministros salientes que se enteraron ese mismo día. Muchos no lo esperaban y desde ese momento han estado intentando gestionar su futuro pos-Moncloa con más o menos suerte. Ese 10 de julio por la mañana, los teléfonos de muchos sonaron por sorpresa. No esperaban su salida. A principios de diciembre, era la exministra de Educación Isabel Celaá la que recibía una buena noticia. El presidente le ofreció ser embajadora en El Vaticano. El nombramiento fue toda una sorpresa, ya que se hizo público durante un puente y sin esperar a recibir el visto bueno de la Santa Sede a la candidata. Días después, se supo que la vicepresidenta Yolanda Díaz iría a ver al Papa en visita privada. Para muchos, la designación exprés de Celaá se debería a un nuevo episodio de la pugna entre la ministra más valorada del Gobierno y el presidente Sánchez.

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